De la Shoá en Europa a los refugiados de Darfur en Israel

Los actos conmemorativos y los discursos pronunciados por el día de la Shoá acentúan  la crueldad de la maquinaria de muerte nazi, el heroísmo de sectores judíos tratando de oponerse a tal maquinaria y, generalmente, incluyen un reproche y crítica hacia los distintos pueblos no judíos: ¿Por qué a principios de los años 40 cerraron las puertas cuando judíos trataban de refugiarse y salvar sus vidas de los nazis? ¿Por qué no gritaron a 4 vientos la masacre del pueblo judío? ¿Por qué sólo se consiguió la ayuda de unos pocos piadosos que peligraron sus vidas en ayuda de algunos judíos?

 

En este mismo sitio se publicó una entrevista a Motti Shalem, fundador de la Escuela Internacional de Enseñanza del Holocausto de Yad Vashem en la cual afirmó: “Nos seguimos preguntando qué aprendió la humanidad del Holocausto” (1)

 

No cabe duda que los hechos nos obligan a hacernos tal pregunta. Pero yo no me conformo sólo con preguntar a toda la humanidad. Yo me pregunto ¿En el caso de los refugiados de Darfur, que aprendió del holocausto el liderazgo de los judíos y especialmente el Gobierno de Israel?

 

Para quien no sabe qué significa Israel, Darfur y su relación con la palabra refugiados, aquí va un corto resumen.

 

Darfur es una zona localizada en la parte occidental de Sudan. El país esta habitado por distintas sectas y en los últimos años esta dominado por grupos musulmanes. Por cuestiones de política interna la población de Darfur se reveló en contra del poder central y como respuesta bandas de musulmanes apoyadas por el poder central están llevando a cabo durante los últimos dos años una masacre contra la población de Darfur (hay quien habla de genocidio). Ya se habla de más de 200 mil muertos y un millón de refugiados. El mundo entero y la ONU reconocen que lo que ocurre en Darfur es una masacre con características de genocidio.  La población dispara en todas direcciones en búsqueda de refugio y salvación. La mayoría de los refugiados llega a los países vecinos del oeste y parte se mueve (caminando) en dirección norte (Egipto). Algunos de ellos siguieron más al norte y así llegaron a través del desierto de Sinaí a los límites de Israel.

 

Y aquí les esperaba la gran sorpresa. En un principio el ejército los detiene, encarcela y trata de repatriarlos. Pero no hay donde ni país que los acepte o este dispuesto a recibirlos como refugiados. Durante el último año arribaron unos cientos de ellos estando todos ellos encarcelados bajo la categoría de residentes ilegales.

 

En un principio de nada valieron la voz de algunas personas, grupos o instituciones. Con el tiempo no se encontró más lugar en las cárceles. La policía y el ejército se niegan a tratar el tema bajo el pretexto que no incumbe a sus responsabilidades y decidieron que lo más efectivo desde su punto de vista es subirlos a un ómnibus en el límite, traerlos a Beer Sheva, y, prácticamente tirarlos en un acampado a la gracia de Dios.

 

El Estado los abandona y gracias a ciertas personas e instituciones de voluntarios se logra otorgarles las condiciones mínimas de existencia. Entre ellas cabe mencionar los esfuerzos limitados de algunos kibutzim, grupos de estudiantes de Beer Sheva, el movimiento islámico y el Departamento de Ayuda Social de la Municipalidad de Beer Sheva.

 

El Estado de Israel, hasta el día de hoy, se desvinculó totalmente del tema, de la misma manera que lo hace en muchas áreas que son de su propia responsabilidad.

 

No podemos desmentir. Lo que le reprochamos durante años a los distintos pueblos del mundo lo estamos haciendo por nuestras propias manos. El Estado de Israel no reconoce a población que huye de una matanza o genocidio como refugiados y se niega a ofrecer ayuda para sobrevivir.  

 

Me imagino, el próximo año, algún día  del mes de mayo, en un lugar cualquiera del mundo, público no judío presencia el acto conmemorativo de la Shoá y el representante de Israel les reprocha la indiferencia de sus antepasados. Más de un gentil pensará en su interior: ¿Con qué razón me critica este judío? ¿Este judío piensa que somos idiotas. El no ve lo que ocurre en su país?

 

Hagamos todo lo posible para que en la próxima conmemoración del día de la Shoá nadie se haga tal pregunta.

 

 

(1) Entrevista a Motti Shalem por Guillermo Lipis. Diario Nueva Sion Mayo 2007

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