Carta de Ismail Haniye al Ministro de Defensa Ehud Barak

Distinguido Ministro de Defensa del Estado de Israel

Teniente General (Retirado) Ehud Barak

S.D.

Bajo mi cargo de primer ministro del gobierno legítimamente elegido del pueblo palestino y en nombre del movimiento Hamás a quien represento en mi tan sagrada función, tengo el agrado de dirigirme a usted a los efectos de trasmitirle nuestro más sincero agradecimiento y expresiones de admiración por su incalculable apoyo a nuestra causa, tal como se manifiesta en las distintas decisiones que su señoría tomó el último tiempo.

Debemos reconocer que en su tiempo, cuando su excelencia asumió el cargo de ministro de Defensa de Israel, en nuestras filas se palpaba claramente el alto grado de temor ante la inminente presencia de un experimentado estadista, estratega y guerrero con ansias de entrenar y perfeccionar al ejército de Israel para conducirlo victorioso en su próxima y tan espectada guerra.

No cabe duda que nuestros temores comenzaron a disuadirse al poco tiempo de su asunción cuando se podía percibir claramente su posición de claro menosprecio y desdeño hacia todo el proceso en todo lo referente a la Convención de Annapolis con la participación de los cobardes traidores y delatores del pueblo palestino como son los representantes del movimiento Al Fatah.

El paso del tiempo ha demostrado que nuestros disuadidos temores se convirtieron en signos de estupor ante su meritorio y lúcido manejo de las negociaciones que el imperialismo americano le impone. Es admirable como usted participa del juego impuesto por los americanos y lo único que hace es hacer ir y venir al mísero y aporreado Abu Mazen sin ningún logro digno de ser reputado.

Ni una barrera desmontada, ni un prisionero liberado, ni medio centímetro de territorio devuelto. Solo besos y abrazos con Ehud Olmert, fotografiados como modelos posando en una trágica pasarela histórica.

En ninguno de nuestros guiones de programación estratégica tomamos en cuenta que un ministro de Defensa de Israel sería capaz de beneficiarnos tanto en nuestro enfrentamiento interno con el movimiento Al Fatah.

Sin mayores esfuerzos, todo Cisjordania ya está en nuestras manos y sólo esperamos el momento oportuno para darle la definitiva patada en el trasero a esos cobardes representantes de Al Fatah que pretenden guiarnos por los laberintos y trampas que los americanos y ustedes le tendieron.

Vuestra última decisión conjunta con el primer ministro Olmert de construir nuevas viviendas en Jerusalén oriental es vista por la mayoría de la población palestina como una tremenda cachetada diplomática hacia aquellos que se dicen ser representantes del pueblo palestino que todavía sueñan con obtener la soberanía por medios pacíficos. General Barak, créanos, hasta hoy no encontramos un camino más rápido en obtener apoyo popular palestino tan masivo como por medio de este tipo de decisiones que ustedes toman.

 

 

 

Debemos señalar en particular una de sus últimas órdenes dirigidas a sus servicios de seguridad. La ejecución en el medio de la ciudad de Belén de cuatro jerarcas de las organizaciones armadas palestinas que en el pasado lograron causar estragos y victimas en las calles de Israel nos muestra claramente su intención.

Todos los discursos en los fastuosos despachos oficiales son una digna cobertura de sus verdaderos planes. Nada de paz, nada de “dos naciones para dos pueblos”. Por el contrario, seguir nuestro histórico camino, continuar y profundizar el conflicto, la revancha y la sagrada venganza son nuestro y vuestro lema.

El camino de reconciliación de Menajem Beguin, Itzjak Rabin, Anwar el Sadat y el rey Husein de Jordania no es nuestro camino. “Ojo por ojo, hasta que nos quedemos ciegos”, como dijo el famoso poeta argentino Jorge Luis Borges.

Por ultimo, no puedo dejar de resaltar la incalculable ayuda que su excelencia nos ofreció en bandeja de oro ante los medios internacionales. Nuestras últimas escaramuzas de varias semanas atrás finalizaron con una amplia exigencia de las potencias y opinión pública internacional de la imperiosa necesidad de una tregua, al menos temporaria.

Estuvimos a punto de rendirnos y aceptar tal demanda ante las insostenibles exigencias del intermediario egipcio. ¿Quién nos salvo? Su excelencia. Sus declaraciones de que no hay lugar a ninguna tregua y que nos perseguirá permanentemente fueron para nosotros un gran alivio y tabla de salvación.

Ante tal situación, la mayoría de los medios internacionales se convencieron de que el verdadero factor que enciende permanentemente el conflicto, en vez de sofocarlo, es Israel y no Hamás.

Demostrémosle al mundo que no hay mejores negociadores que aquellos que hablan un idioma común. Nadie como su señoría -y nosotros- domina tan eficazmente el idioma de la fuerza para negociar y está convencido de que los conflictos se resuelven de una vez y para siempre por medio de la violencia.

Teniente General Barak, la historia del movimiento Hamás seguramente le reservará un lugar de honor entre aquellos que tanto ayudaron a nuestra causa.

Nuestros más sinceros augurios de éxitos en su gestión y sepa, como siempre, que no encontrará socios más leales a su política como el movimiento Hamás.

Con la bendición de Alá,

Ismail Haniye

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