Tzáhal en Cisjordania: misión imposible

En un encuentro que se llevó a cabo hace unos días entre el primer ministro de Israel y  comandantes de las brigadas de Tzáhal que operan en Cisjordania, Ehud Olmert expuso su visión política del destino de esos territorios y solicitó una mayor comprensión hacia los palestinos que sufren de barreras y controles y que soldados bajo sus mandos traten de ser más flexibles para no ampliar más las disputas entre los pueblos (1).

 

Su proyección del destino de los territorios la expuso así: “Yo le doy mucha importancia a vuestra misión y los esfuerzos que invierten en la construcción de las fuerzas de defensa nacional. Cisjordania tiene una importancia desde el punto de vista estratégico e histórico, aunque en mi visión, al final, tendremos que retirarnos de la mayoría de los territorios”.

Posteriormente Olmert agregó las siguientes explicaciones: “Yo les afirmo esto con una profunda sensación de dolor… Yo soy un judío que toda su vida fue educado que estos territorios son parte de Eretz Israel, y no cambié de opinión. Pero la realidad es dura, y hay que tomar decisiones. En mi opinión, emocionalmente el pueblo ya decidió“.

 

La arenga de cómo se deben comportar con la población civil la expuso con las siguientes palabras: “Hay que entender que aquí (Cisjordania) vive una población muy grande de palestinos y se debe encontrar el mecanismo más inteligente y firme de manera que hasta que nos retiremos del territorio obtengamos la máxima seguridad sin crear disputas con los palestinos que puedan afectar nuestra vida en el futuro”.

 

Posteriormente agregó: “Tomen como ejemplo un habitante de la zona de 50 años. Esta persona pasó la mayor parte de su vida -40 años desde que era un niño de 10- bajo el patronato del soldado israelí. Ese mismo soldado que tiene en sus manos un fusil, con todas las razones mas justificadas del mundo. Pero esa es la narrativa de esa persona. Piensen en aquellos que fueron desnudados en las barreras y controles solo por el hecho que tal vez hay terroristas en sus contornos. Piensen en aquellos que están parados horas en las vallas y controles por el temor que pase por ese control un coche bomba. Esto puede ser una olla hirviendo que burbujea y puede reventar produciendo terribles quemaduras. Pero esto también puede ser algo distinto, que depende sola y exclusivamente de vuestra comprensión y predisposición a actuar firme e inteligentemente”.

 

Para cualquier observador externo, da la impresión que el informe de la reciente Comisión Winograd que analizó la conducción de la segunda guerra del Líbano, tanto por parte de los niveles políticos como los militares, no fue lo suficientemente comprendido y sobre todo puesto en practica.

 

Las instrucciones de Olmert ante los coroneles, comandantes de las brigadas en Cisjordania, es una demostración más que Tzáhal está ante una misión imposible de llevarla a cabo. No existen conquistas de lujo. No existe el conquistador liberal y humano. Toda conquista de territorio poblado con población civil llevará necesariamente, tarde o temprano, a que esta población se revele en contra de las fuerzas dominantes.

 

Tzáhal, en tanto y en cuanto tenga la orden de controlar el territorio de Cisjordania y evitar en lo posible todo tipo de actividad terrorista, no tiene otra alternativa y no puede ser compresivo ni flexible, ni mucho menos humanitario y liberal. Más aun, se ve en la obligación de ser claramente discriminatorio, hasta un límite que se acerca al racismo, al diferenciar claramente en su trato a población palestina de población judía que habitan el mismo territorio.

 

Si queremos verificar esta situación no tenemos que ir muy lejos. ¿Qué hicimos nosotros en contra de los ingleses en los años 40 del siglo pasado? ¿O acaso el mismo Itzjak Shamir no reconoció que el terrorismo es el arma de los pobres que luchan por liberar su territorio dominado por invasores extranjeros? ¿En los años 40 del siglo pasado los ingleses en Israel dejaron de ser gentlemen y se comportaron inhumanamente con la población judía? No. Los ingleses siguieron siendo tan gentlemen como siempre. El ejército inglés en Israel se comportó como ejército conquistador y dominante.

 

La arenga de Olmert tiene otro aspecto negativo muy predominante. En la práctica significa deslindar responsabilidad de los niveles políticos de lo que ocurre en el territorio de Cisjordania y volcar toda la responsabilidad de la situación y de la falta de soluciones a los niveles militares. Esta posición y falta de toma de responsabilidad es un grave error y necesariamente conlleva a incrementar la ya reinante sensación general de desprestigio de Tzáhal.

 

Ante procesos tan claros y que se suceden a lo largo de varios años, llama la atención el prolongado y profundo silencio de los altos mandos de Tzáhal. ¿Será posible que ningún general del alto comando de Tzáhal tenga clara esta situación y salga a defender a Tzáhal públicamente? O será que nuestro alto mando tiene “generales con visión conformista y faltos de independencia de pensamiento” (2)

 

Olmert está convencido que el pueblo de Israel emocionalmente ya decidió que se debe retirar, por lo menos, de la mayor parte de los territorios de Cisjordania. No sé sobre qué fuentes se basa y debo reconocer que hay sondeos que indican tanto esta posición como los hay que demuestran lo contrario. Creo que mucho más importante es considerar el hecho de la existencia de una oposición minoritaria y dispuesta al uso de cualquier medio, tanto legal como ilegal, e inclusive la fuerza, para impedir la aplicación de decisiones democráticas.

 

En tanto y en cuanto no tomen en cuenta la peligrosidad de este fenómeno y opten por tácticas de compromiso con esos mismos sectores, como lo hace el ministro de Defensa Ehud Barak para el caso de los asentamientos ilegales, no será posible tomar ninguna decisión democrática que permita cierto acuerdo con los palestinos respecto de Cisjordania.

 

Si el poder político continúa protegiendo esos sectores minoritarios e interesados en continuar el dominio en Cisjordania y vuelca toda la responsabilidad en Tzáhal, es probable que en un futuro no lejano nos enfrentemos con una rebelión popular masiva de los palestinos y un Tzáhal totalmente desgastado.

 

Ojalá me equivoque.

 

Yosi Verter – “Llamados de la conciencia”, diario Haaretz 11-4-08

Zeev Shternhal  – “Tenemos mucho lo que extrañar”, diario Haaretz 4-4-08

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