Israel: islas de sensatez en un océano de incomprensión e ignorancia.

La realidad conflictiva y generalmente violenta del medio oriente es un fenómeno muy enraizado en la población local y florece a diario en la sociedad en muchos sectores y en manifestaciones de todo tipo y color. Como parte de mi preocupación, creo que nuestra función es justamente poner de manifiesto esas anómalas expresiones y es así como en esta columna siempre se encuentra el lugar donde dar el grito de alarma.

 

Esta semana nos deparó la gran sorpresa con la promoción de tres hechos con significado totalmente opuesto. Repentinamente, se sintió una leve brisa que anuncia la presencia de algunas islas de sensatez en este océano de incomprensión e ignorancia.   

 

Eh aquí los hechos en detalle.

 

Ammal Carmia y el Kibutz Nir Eliahu

Ammal Carmia, árabe ciudadana de Israel, enfermera de profesión, creyente del Islam, nacida en la aldea Kalansua, contrajo matrimonio con Ibrahim Carmia y vivieron por años en Taibe, aldea de población árabe. Los dos hijos del matrimonio, la mayor,  Aia (hoy de 17 años) y Adam, el menor, son enviados ya en edad de jardín de infantes a educarse como externos en el vecino kibutz Nir Eliahu. En el año 1997 Ammal Carmia acepta el puesto de enfermera asalariada en el kibutz y toda la familia se aloja en alquiler en una de las casas del kibutz. Durante todos estos años Ammal continuó trabajando, sus hijos continuaron educándose en los marcos del kibutz en sus distintas instituciones y la familia manteniendo una vida privada islámica dentro de un kibutz judío. Con el correr del tiempo el matrimonio se separa. Ibrahim vuelve a su aldea mientras que Ammal y sus hijos permanecen en el kibutz.

 

 

El último año el kibutz desarrolló un programa de crecimiento y ampliación de la población a través de la aceptación de nuevos integrantes. Ammal  presentó su candidatura a ser miembro fijo y permanente del kibutz y en asamblea general de sus veteranos miembros, en una decisión sin precedentes,  fue aceptada por amplia mayoría.

 

Fuera de señalar y resaltar la histórica decisión, tanto del kibutz como de la misma Ammal y sus hijos, vale la pena hacer conocer las posiciones de ambos en una clara demostración de madurez y comprensión social.

 

Netah Beery, encargada del crecimiento demográfico del kibutz, ante la pregunta si están haciendo historia responde: “Tal vez, pero no se trata de un acto simbólico o declarativo, tampoco es parte de una ideología nuestra. Se trata de un proceso que maduró naturalmente, de nuestro mutuo conocimiento de muchos años. Estamos muy contentos de la familia y los queremos. Desde nuestro punto de vista ella no representa nada en especial, ella es una persona fantástica, que se adaptó perfectamente a la vida del kibutz y hoy es parte de nosotros. Lo mismo digo de sus hijos” (1)

 

En un enriquecido hebreo y con fundamentadas posiciones Ammal responde a las preguntas: “Me siento un miembro pleno del kibutz. En las conflictivas situaciones de Israel, yo siento que este es mi lugar, ellos son las personas y este es el mejor camino para mi”. Cuando le preguntan cómo la ven en su aldea de origen responde: “Se trata de una historia de casi 20 años de manera que aprendieron a aceptarme así como soy. De vez en cuando me observan respecto de la educación de los niños. Piensan que tal vez sea mejor que mi hija tenga que volver a la aldea para encontrar marido, pero todo eso no puede cambiar mi elección de la vida en un kibutz”.  Cuando se le recrimina que esta fijando destinos a sus hijos responde: “Sí, todos nosotros, de acuerdo a nuestras elecciones, le  estamos fijando caminos a nuestros hijos. Es cierto, yo les fijo a mis hijos el camino a principio de sus vidas de acuerdo a mi punto de vista. Ellos están en plena discusión con ellos mismos y cuando llegue el día ellos decidirán por si mismos respecto de sus caminos. Nosotros no ocultamos ni refutamos que creemos en el Islam. Nosotros ayunamos en Rammhadan, rememoramos todas las fiestas y los niños se enriquecen más. Disfrutan de dos mundos”(1).

Respecto de la hija, Aia, que finaliza pronto el secundario responde;”Como todos, tampoco sabe que será de ella. Ella no esconde nada, no oculta su origen y religión y sabe que la recepción en su marco social depende de lo que es ella, como persona. Mis hijos son universales“. (1)

 

Valentine Vester

Para entender quien es Valentina Vester nada mejor que recordar una de sus ultimas anécdotas de hace unas semanas. Valentine Vester esta en su casa, dentro del hotel American Colony de su propiedad, localizado justo en la línea donde Jerusalem Oriental y Occidental se unen o se dividen (depende de la posición ideológico del lector).

 

Valentine, enferma y postrada en su cama con sus trajinados 96 años de vida escucha a su médico quien le indica que debe internarse urgentemente en el hospital. Agonizando no dejó de demostrar su carácter, fuerza y valentía negándose totalmente a abandonar su casa afirmando “quiero morir al lado de mis hijas”. Ella tuvo sólo dos hijos, pero llama hijas a sus tres ayudantes y encargadas de su casa: una judía religiosa, una árabe católica y otra árabe islámica. Así murió Valentin Vester, al lado de sus “hijas”, en el hotel que la convirtió junto a su marido en uno de los puntos más internacionales e interreligiosos de Jerusalén.

 

Valentin erigió en el Hotel American Colony un verdadero oasis de paz en un desierto sobrecargado de violencia y discordia. Oasis para la mente por su incomparable belleza tanto de su aspecto arquitectónico y edilicio como por su ornamentación, arreglo interior y sus floridos y amplios jardines. Oasis para la conciencia por haber creado un lugar preferencial en donde todos se ven con todos sin diferencias y no hay lugar para que se introduzcan discordias y conflictos. Como la costumbre beduina, el oasis es el lugar de resolver conflictos. A través de los años se convirtió en uno de los lugares preferidos para los encuentros de alta diplomacia de todos los sectores vinculados al conflicto palestino israelí.

 

En los últimos 45 años, bajo la gerencia de Valentine, ese espacio especial pudo quedar al margen de tantas tragedias y enfrentamientos que se sucedieron a metros de ese lugar. Solo la valentía, coraje y personalidad de una mujer como Valentine logró sobreponerse y evitar la nociva intromisión de representantes de la monarquía ashemita de Jordania, del gobierno de Israel después de la guerra de los Seis Días en 1967 y de la autoridad palestina una vez que los acuerdos de Oslo entraron en vigor.

 

La Compañia Global Hosted Operating System Incorporated

Dos ambiciosos jóvenes crearon conjuntamente una empresa start up destinada a desarrollar lo que se denomina, en computación, una nueva mesa de trabajo orientada a suplantar gran parte de las operaciones que controlan actualmente los programas Windows.

Una noticia de este tipo no es nada novedoso en estos días salvo el hecho de que uno de estos jóvenes es Zvi Schreiber, judío radicado en Jerusalén y el otro es Tareq Maayah, palestino radicado en Ramhala. La empresa dispone de 45 empleados distribuidos en dos oficinas: una en Jerusalén y otra en Ramhala. La realidad conflictiva que vive la zona los limita de manera que prácticamente todos las consultas entre ambas oficinas se debe hacer virtualmente por medio de video conferencias. Los intereses comunes de sus fundadores y de todo el personal no se limitan solo a las actividades comerciales sino que también crearon fondos para promover actividades en apoyo de la paz entre palestinos e israelíes.

 

Siempre y cuando podamos ser testigos del surgimiento de estas islas en nuestro conflictivo océano podremos soñar que un buen día puedan conformar un archipiélago que lentamente se transforme en un continente en donde no haya lugar para armas, el odio, la incomprensión o la ignorancia.

 

 

(1)   Diario El Kibutz, 13-6-2008

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