La democracia de Israel renguea: la ley de ordenamiento presupuestario

En una rápida lectura de los reportes de quienes acostumbran a exaltar y adular incondicionalmente a Israel es muy común encontrarse con la expresión: “Israel la única democracia en el medio oriente” Desconozco las calificaciones que asignaron los jueces internacionales en la última competencia regional de sistemas de gobierno, aunque se debe reconocer que el juego democrático, en general, es mas notable en Israel que en la mayoría de los países de la región.

De ahí a que Israel tenga derecho a ostentar el titulo honorífico de país democrático diría que le queda bastante por subsanar y enmendar si no nos comportamos como avestruz ante los serios defectos y carencias de su sistema de gobierno. En un artículo anterior ya hice referencia a la falta clara de división de poderes y el peligro que significa la carencia de una constitución que preserve y ampare los derechos básicos de toda la población, en especial, de los sectores más débiles y desprotegidos (1)

 

En este artículo nos referimos al poder prácticamente ilimitado y descontrolado de la cúpula profesional que rige el ministerio de finanzas en la fijación y reglamentación de la ley de presupuesto nacional. Para la percepción de una imagen clara de la situación, detallaré los avatares de la ley de promoción de “vivienda pública” desde su promulgación definitiva en el parlamento en el año 1999 hasta la fecha de hoy con sus indefinidas postergaciones y falta de aplicación.

 

Con la declaración de la independencia y en sus primeros años, el país recibe oleadas de inmigrantes (olim hadashim) caracterizados, en su mayoría, por una carencia general de medios. Esta especial situación crea la necesidad de encontrar soluciones inmediatas y uno de los problemas más críticos fue la vivienda. El Estado se volcó inmediatamente a un plan de construcción de viviendas sencillas, generalmente pequeños departamentos en grandes edificios.

Ante población sin medios económicos y con serios problemas de desempleo, estas viviendas fueron entregadas en alquiler por un importe simbólico y contratos de por vida, inclusive con posibilidades de heredar a los hijos. Este tipo de vivienda se lo reconoce bajo el nombre de “vivienda publica”.

 

Esta política de apoyo a los nuevos inmigrantes en materia de vivienda fue puesta en práctica en forma permanente como opción a todos aquellos que no disponían de medios propios para adquirir una vivienda de acuerdo a sus necesidades o propósitos. La aplicación del plan de estabilización del año 1985 fija el fin de esta política y el comienzo del distanciamiento del estado por cubrir las necesidades de la población débil y necesitada.  

 

Con el correr de los años parte de los residentes llegan a posiciones económicas que le permiten adquirir esas viviendas. De todas maneras, hacia fines de la década del 90 el gobierno permanecía con la propiedad de casi 100 mil viviendas alquiladas a precios simbólicos y con el compromiso de incurrir en grandes gastos de mantenimiento. Paralelamente, la paralización total del plan de construcción de nuevas viviendas públicas acumuló más de 50 mil familias sin ningún tipo de respuesta pese a estar en condiciones de recibir apoyo en materia de vivienda según los criterios de los servicios sociales.

 

Finalmente, en el año 1999 y bajo la iniciativa de Ran Cohen, miembro de la Knesset, se promulga la tan esperada “Ley de vivienda publica”. De acuerdo a esta nueva norma, las viviendas existentes serian adquiridas por sus inquilinos a un 15% del su valor real de mercado según tasación legal. Por su parte, el gobierno ahorraría el costo de mantenimiento que, junto con los ingresos de la venta, serian destinados a la construcción de nuevas viviendas para remediar, al menos en parte, la situación de las 50 mil familias que aun carecen de solución adecuada.

 

Para cualquier persona preocupada por el destino de sectores débiles de la sociedad se trata de un plan magistral. No para la plana mayor del ministerio de finanzas. Para estos altos funcionarios no interesa si se resuelve un problema social. Ellos vociferan a todas direcciones que la diferencia involucrada entre el precio de venta y la tasación representa un regalo colosal y descomunal que ningún presupuesto lo puede soportar.

 

A decir verdad este argumento del ministerio de finanzas no es más que un grandioso engaño y calumnia. Se trata mas bien de un ejercicio virtual pues en la practica no existe otra alternativa mas que la venta a sus actuales y de por vida inquilinos. No existe la posibilidad de vender a cualquier comprador potencial a precios de tasación. Todo eso sin tomar en cuenta los cuantiosos costos de mantenimiento que cada año van incrementándose en progresión geométrica.

 

Todos los esfuerzos de convencimiento por parte del personal del ministerio de finanzas no ayudó y la ley fue finalmente promulgada por mayoría de la Knesset.

 

Pero aquí no finalizan los esfuerzos de los funcionarios del ministerio de finanzas.

Ellos tienen superpoderes que les permiten doblegar muy fácilmente muchas de las iniciativas de los miembros del parlamento, inclusive aquellas transformadas en leyes. Cual es su contundente y terminante arma: la ley de “ordenamiento presupuestario”  (“jok hahesderim” en hebreo) que acompaña anualmente al proyecto de ley de presupuesto.

 

¿Que es la ley de “ordenamiento presupuestario”? Como su nombre lo indica, reglamenta la aplicación del presupuesto, pero también incluye la postergación de la aplicación de leyes que ya fueron democráticamente aprobadas y promulgadas por el poder legislativo. Los altos funcionarios del ministerio de finanzas, según sus criterios personales, deciden que ley que se aprobó en el congreso será aplicada y que ley su aplicación será postergada.

 

¿Que significa que esta ley acompaña a la ley de presupuesto nacional? Significa que su votación, tal como la ley de presupuesto, es considerada de confianza. Es decir, si no se aprueba hasta el 31 de marzo de cada año, el gobierno cae, probablemente se deba llamar a elecciones y en ese caso, es de suponer, gran parte de los actuales miembros del parlamento perderían sus escaños. Por lo tanto,  todo intento de rebelión de cualquier parlamentario, inclusive de la coalición gubernamental, se ve amenazado por la espada de Damocles de elecciones parlamentarias.

 

Ante tales condiciones básicas, anualmente se repiten las hábiles triquiñuelas de los funcionarios del ministerio de finanzas. Estos oscuros manejos están basados en el principio de dividir para gobernar por medio de migajas otorgadas a algunos parlamentarios para cubrir las necesidades de sus proyectos personales y así conseguir el apoyo de la ley de ordenamiento presupuestario que incluye prácticamente la desaparición cientos de otras leyes y programas ya aprobados y promulgados.  

 

Ese fue el destino de la “ley de vivienda pública”. Pese a ser aprobada por una amplia mayoría del parlamento en el año 1999, hasta el día de la fecha su aplicación fue postergada año tras año por iniciativa de la cúpula del ministerio de finanzas por medio de la “ley de ordenamiento presupuestario”.

 

Hay quienes comparan esta situación con los famosos “Decretos de emergencia económica” dictados en Argentina. Un aspecto común es el hecho que el poder ejecutivo toma decisiones de suma importancia por encima del poder legislativo.

El otro punto en común se refiere al origen de tal prerrogativa. En ambos casos se trata de herramientas que fueron otorgadas al ejecutivo en momentos de graves crisis económicas, aunque evidentemente, se puede decir que hoy en día esos momentos ya hace tiempo forman parte del pasado.

 

Pero hay una gran diferencia. En tanto que en Argentina se trata de una prerrogativa basada en iniciativas que toma el ejecutivo ante un poder legislativo complaciente, en Israel, en la práctica, el poder ejecutivo se toma la prerrogativa de prácticamente dejar sin efecto leyes promulgadas por la mayoría del poder legislativo.

 

No cabe duda que este fenómeno despide un desagradable aroma a despotismo económico. Si no se logra desalojarlo lo antes posible, la clara orientación de los altos funcionarios del ministerio de finanzas hacia un capitalismo feroz, nos permitirá ser testigos de la profundización de  los síntomas de desintegración de la base social en Israel.

 

Ojala me equivoque.

 

 

(1)   Una guerra no pronosticada. En esta página – 19-8-2007

 

   

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