La mortífera arma de los palestinos: la filmadora

El día 7 de julio, así como periódicamente lo hacen, varios jóvenes de la aldea palestina Naalin decidieron protestar por la construcción del muro israelí sobre sus tierras usurpadas y que los separa sin ningún justificativo de sus campos  y de las aldeas vecinas. Entre ellos, Abu Rahma, empuñaba en forma amenazante una bandera y es probable que haya arrojado un par de piedras.

 

Las sirenas sonaron y rápidamente se moviliza una unidad de emergencia del ejército israelí, armada con el más moderno armamento del mundo y bajo el mando del Teniente Coronel Omri, veterano y experimentado combatiente. En un espectacular operativo logra flanquear a los manifestantes y en un heroico ataque sorpresivo apresan al peligroso Abu Rahma.

 

Teniendo en cuenta el peligro que representa este prisionero, es esposado con las manos atrás y sus ojos vendados. De esta manera el Teniente Coronel Omri lo hace conducir hasta la parte trasera de un jeep. Allí se para a su derecha y lo sujeta de su mano, mientras que a la izquierda del prisionero y a una distancia de un metro esta parado el soldado “L” armado de un fusil.

 

A partir de este momento hay dos versiones: Según el soldado “L”, el Teniente Coronel Omri le da la orden de disparar sobre el prisionero un balazo con bala recubierta de goma. La orden se repite sucesivamente tres veces hasta que el soldado “L” decide dispararle un balazo que alcanza a Abu Rhama en el dedo de un pie. Según el Teniente Coronel Omri, el soldado solo recibe orden de “menear el arma como si se preparara para disparar”. Es decir una orden similar a la tan tristemente recordada de la época de la dictadura de argentina simulando un fusilamiento.

 

Es esos momentos el Teniente Coronel Ombri comete uno de sus mas graves errores tácticos. No tomó las medidas necesarias para cubrirse y de una posición oculta tanto el como el soldado “L” son alcanzados por una mortífera ráfaga del nuevo armamento palestino: una filmadora. Una niña de 14 años logra filmar los hechos y para colmo de males los palestinos se lo guardan durante dos semanas.

 

Sin aun sentir los efectos directos de la ráfaga filmadora, el Teniente Coronel Omri decide liberar a Abu Rahma teniendo en cuenta que su herida no es grave y la unidad vuelve a su base sin que la historia de bravura sea conocida por nadie.

 

El día 20 de julio de 2008, dos semanas más tarde, Btselem, organización de judíos y árabes que se preocupan por la defensa de los derechos humanos en Cisjordania, da a publicidad esa ráfaga filmadora.

 

El filme fue propagado por todo  los medios del mundo y espero que la mayoría de los lectores de este artículo hayan tenido la oportunidad de observarlo y adoptaron su juicio propio.

 

Como en la mayoría de estos sucesos vale la pena analizar el profundo significado de los hechos y la forma en que algunas instituciones relacionadas lo enfrentan.

 

La primera respuesta del vocero del ejército fue poner en duda los hechos como la veracidad del filme, inclusive reclamando una posible reedición del filme. Como ya es de conocimiento general, el vocero del ejército siempre prefiere que se exponga una imagen idílica del ejército a remitirse única y exclusivamente a la verdad. De esta manera, lamentablemente, logró perder mucho de la confianza que le tenía la mayoría del público.

 

Apenas se dieron cuenta que no hay alternativa más que reconocer los hechos, se abre una investigación para determinar las responsabilidades de lo sucedido. Aquí surgen las versiones contradictorias entre el soldado “L” y el Teniente Coronel Omri y la investigación continúa. Mientras tanto el soldado “L” como el Teniente Coronel Ombri son personas libres. Da la impresión que no existe ningún intento de investigar los motivos por los cuales se ocultó lo transcurrido durante dos semanas.

 

El ministro de defensa Barak en forma categórica declaró que esos hechos “violan los valores militares judíos” y “así no se comporta un soldado israelí”. De la boca de Barak esas declaraciones mas apuntan a palabras que le ayuden a salir del paso y nos muestran nuevamente su evidente impotencia operativa que tanto lo caracteriza.

 

Lo más lamentable de los hechos, y que muy pocos hacen referencia, justamente se refiere a la actitud que toma el Teniente Coronel Omri. No nos olvidemos que se trata del comandante de un regimiento que supuestamente pasó un up grade con posterioridad al gran fiasco de la segunda guerra del Líbano de 2006.

 

Si aceptamos la posición del Teniente Coronel es lamentable comprobar que oficiales del ejército de tan elevado nivel todavía piensan que pueden amedrentar a un palestino agitando un arma teatralizando un fusilamiento. ¿Es que todavía no se dieron cuenta en los altos mandos que se trata de un pueblo que llegó a un nivel que es capaz de inmolarse la vida por su causa?

 

Si aceptamos la versión del Soldado “L” seria más lamentable aun pensar que tenemos oficiales en el ejército capaces de dar órdenes tan cobardes como disparar a quemarropa sobre un prisionero amarrado y con los ojos vendados. Peor aun es pensar que fue capaz de organizar su unidad para un ocultamiento general de los hechos.

 

Se puede decir que el Teniente coronel Omri cometió el grave error que no se permiten los ladrones. Se puede robar, esta prohibido ser descubierto.

 

Da la impresión que no se aprende la lección. Pareciera que el ejército aun esta convencido que puede doblegar a una población civil que se revela en contra del dominio y la ocupación. Los hechos de Naalin no son más que un eslabón de una larga cadena de tropiezos y traspiés que nos están indicando claramente que vamos en dirección errónea. Si nuestros líderes continúan con los ojos cerrados, nos daremos la cabeza contra la pared de la historia.

    

Ojala me equivoque

  

 

  

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