¿En Cisjordania, quién es el patrón? El asentamiento Migrón

Rebobinemos el pasado, Abril de 2002, en una colina a una altura de 748 metros por sobre el nivel del mar, a unos 12 kilómetros al norte de Jerusalén, con una hermosa vista panorámica a la capital de Israel hacia el sur y al valle del río Jordán hacia el oriente. El paraíso en el centro de Cisjordania.

 

Los acontecimientos que se sucederán sobre esa colina desde esa fecha en más son un claro reflejo y ejemplo del desmoronamiento del orden institucional democrático y de derecho de Israel, especialmente en la zona de Cisjordania.

 

Un coronel de tzahal, el ejercito de Israel, comandante de la brigada con control de la zona, declara: ” Migrón aparece en la zona unos días antes del operativo “La Valla de Defensa” en el mes de Abril 2002. En principio, se presentó una solicitud (por parte de pobladores judíos de Cisjordania, DK)  para erigir una antena de telefonía celular sobre la cima de la colina. Estamos hablando del período de terribles atentados criminales en todo el país. Tzahal no podía refutar tal solicitud cuyo objetivo es mejorar las comunicaciones civiles en la zona, en especial en situaciones de emergencia por atentados con victimas, y, todo eso, a pesar que el terreno de que se mencionaba en la solicitud era de propiedad palestina privada. En el lugar se instalaron 5 casas rodantes para cuidar la antena y así se comienza a poblar el asentamiento Migrón” (1)

 

Estamos delante de una de las constancias claras de cómo un alto mando expone en forma detallada y precisa la manera cómo el ejército de Israel esta subyugado a los pobladores judíos de los asentamientos de Cisjordania en llevar a la práctica sus planes de apropiación máxima de tierras palestinas.

 

A fines de la guerra de los 6 días en el año 1967, Israel declaró a los territorios de Cisjordania bajo su control militar. Ante tal situación, el comandante militar local es la máxima autoridad y su función se restringe única y exclusivamente al control del orden público y protección de toda la población de manera que permita una actividad normal. Le esta expresamente prohibido actuar directa o indirectamente para provocar emigración o inmigración de población de todo tipo. Por más que todos los gobiernos de Israel no lo quisieron reconocer, así como lo reconoce la gran mayoría de los países del mundo, entre ellos Estados Unidos de América, los asentamientos judíos en Cisjordania son una clara vulneración de las normas internacionales del caso.

 

Si la situación general de seguridad en la zona es preocupante y existen serias limitaciones de comunicaciones, la responsabilidad de solucionar esos problemas cae sobre la misma autoridad militar quien debe dar soluciones a toda la población y no a una parte de ella.  Si el origen de la actividad subversiva se la puede relacionar a sectores determinados de la población, esta autoridad debe actuar con toda su fuerza en contra de ellos. El hecho de aprovechar la oportunidad para que un sector usurpe tierras del otro bajo su protección no es mas que una coartada de sus verdaderas intenciones, esta totalmente alejado de todo móvil de orden y seguridad y no es mas que una seria trasgresión de la misión que le fue otorgada.

 

Pero la tragedia de Migrón no baja el telón con este Coronel que se tapa un ojo para no ver lo que esta sucediendo en la famosa colina y guiña el otro aprobando los hechos con su silencio y pasividad. Los pobladores de Migrón, junto con las instituciones de colonización judía que actúan en Cisjordania, tienen sometidos no solo al ejército sino también a una amplia gama de funcionarios gubernamentales importantes, especialmente aquellos que controlan cuantiosos presupuestos.

 

Pese a tratarse de una poblado inexistente legalmente, que el gobierno no tomó ninguna decisión al respecto, que en su mayoría fue levantado sobre tierras palestinas privadas y usurpadas de sus legítimos dueños, los ministerios y oficinas publicas comenzaron a derramar presupuestos que cualquier otra población sueña con recibir al menos una parte.

 

Carretera asfaltada de la empresa nacional de caminos, edificios públicos del ministerio de obras públicas, puestos de guardia del ejército, agua de Mekorot (empresa nacional de agua), electricidad de la empresa nacional de electricidad, teléfonos de Bezeq (empresa nacional de teléfonos), etc, etc. Hoy en día habitan Migrón 54 familias con más de 100 niños. Un poco más de 200 habitantes.

 

Ante la presión de los americanos, hacia fines del año 2004, el Primer Ministro Sharon nombra a Talia Sason, jurisconsulto del Ministerio de Justicia de Israel, para que investigue y redacte un informe sobre  los asentamientos judíos considerados ilegales en Cisjordania. La investigación concluye en el año 2005 y se elabora un informe que expone en forma clara todas las artimañas y subterfugios que los pobladores e instituciones de los asentamientos judíos de Cisjordania hacían gala. De la misma manera, se hace pública la colaboración de  muchas de las instituciones oficiales y ministros en transgredir leyes y llevar adelante planes por detrás de decisiones gubernamentales o instrucciones de los organismos pertinentes.

 

Aquí llegamos al momento en que la tragedia se convierte en sainete. El gobierno de Israel promete a los americanos que va a desmantelar todas las poblaciones ilegales en Cisjordania, entre ellas Migrón, la más simbólica. Pero nuestros dirigentes políticos apenas regresan de su viaje por América se dan cuenta que no son capaces de mover un solo ladrillo. Repentinamente la realidad les da una cachetada y les muestra su impotencia de actuar y hasta cuanto están cautivos y dominados por la población judía de Cisjordania. En este sentido no hay diferencia de partidos políticos. Los hay quienes demuestran su publico apoyo y hasta aquellos que su tartamudeo político lo único que demuestra es impotencia e incapacidad.

 

La trama se complica severamente cuando en septiembre del año 2006 los propietarios palestinos de parte de los terrenos sobre los que se levantó Migrón y el movimiento pacifista Paz Ahora presentan una demanda ante la Suprema Corte de Justicia. De nada valieron los artificios jurídicos de los habitantes de Migrón y del Gobierno. En enero del año 2008 y a los efectos de evitar un vergonzoso veredicto del alto tribunal, el gobierno se ve en la obligación de anunciar ante el juzgado que el asentamiento Migrón será desmantelado hasta fines de Agosto de este año.

 

Pero en Israel decisiones del gobierno no son ninguna garantía que se puedan llevar a la práctica. Las amenazas de violencia por parte de los pobladores de Cisjordania causan su efecto sobre Barak, ministro de defensa, quien trata de todas formas de encontrar una formula conciliatoria con estos pobladores. Ni pensar en hacer actuar las fuerzas del orden en contra de un grupo de transgresores de la ley como esta muy acostumbrado a hacerlo con el ensañamiento que los caracteriza con manifestantes judíos y palestinos en contra de la valla de separación que pasa por sus tierras. A los pobladores judíos de Cisjordania, claros infractores, hay que tratarlos con guantes de seda.

 

La fecha límite se acerca y no se vislumbra ninguna intención por parte de los habitantes de Migrón de aceptar alguna de las propuestas de Barak (básicamente que se trasladen a otros asentamientos de Cisjordania) ni de mover una maceta. Lo más probable es que en los próximos días seamos testigos de una vergonzosa escena en la cual el representante legal del ministro de defensa aparezca figurativamente arrodillado delante de la Corte Suprema de Justicia e implore ante los jueces por un nuevo aplazamiento de la fecha de desmantelamiento de Migrón.

 

El caso Migrón no es una anécdota aislada y esporádica cuyo efecto permanecerá solamente en la zona de Cisjordania y la famosa valla de separación va a impedir que contamine la sociedad israelí. Sin que presten la debida atención, se esta haciendo peligrar el destino de Israel como país democrático y de derecho.

 

Ojala me equivoque.

 

 

(1) “Informe sobre los asentamientos ilegales en Cisjordania”, Talia Sason, jurisconsulto del Ministerio de Justicia de Israel. Pag 105.

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