El sueño se convierte en pesadilla: los palestinos se rindieron

 

“Yo no sé muchas cosas es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos…

Y sé todos los cuentos”

 

León Felipe (1884 – 1968)

 

 

Noticia de último momento. Acontecimientos dramáticos en el medio oriente. Los medios impresos publican ediciones extras mientras que los canales de televisión y emisoras de radio cortan sus trasmisiones corrientes e irrumpen con programas especiales. Hay movilización general de todos los periodistas, expertos y analistas tratando de comprender y dar explicaciones de este insospechado rumbo que toma la resbaladiza actualidad conflictiva del medio oriente.

 

¿Qué ocurrió? ¿A qué se debe tanto tumulto informativo?

 

Ocurrió lo inesperado e imprevisto. Los palestinos anunciaron que se rinden incondicionalmente ante Israel.

En un súbito e imprevisible concilio secreto se reunieron la Autoridad Palestina que controla Cisjordania con el apoyo del ejército de Israel, representada por Mahamud Abbas (Abu Mazen), y el movimiento Hammas que controla la Franja de Gaza, representado por Ismail Haniye. Ambos representantes acordaron dar un brusco cambio en la trayectoria histórica del pueblo palestino.  En un memorable comunicado manifestaron públicamente que la preocupación por el destino y bienestar del pueblo palestino los llevó a revisar y replantear las políticas y estrategias aplicadas hasta el momento arribando a la conclusión que graves errores cometieron en el pasado.

Tanto Abu Mazen como Haniye coincidieron que la formulación de las nuevas posiciones de los delegados del pueblo palestino se basa en una recapacitación respecto del desarrollo futuro de la región. En ese sentido acentuaron la gran influencia de las recomendaciones de las autoridades israelíes que tanto se preocupan por el destino de los palestinos. Estas fueron, tal vez, el motivo central que los convenció de la necesidad de esa nueva estrategia.  Enarbolar la violencia como la táctica central de la oposición a la conquista de las tierras palestinas fue un trágico error que lo único que logró fue el empobrecimiento y el sufrimiento general de la población palestina.

“No más violencia”, “Queremos paz” “Queremos bienestar”, declararon y seguidamente agregaron: “La oposición armada finalizó y el pueblo palestino se rinde incondicionalmente ante Israel”. “Todas las tierras de la histórica Palestina del Mediterráneo al río Jordan son de soberanía pura y exclusiva de Israel y su gobierno”   

Como expresión de buena voluntad y compromiso con la decisión adoptada, la declaración va acompañada de una serie de medidas y proposiciones a Israel.

Todo el arsenal de armas, proyectiles raquetas y demás equipos bélicos de los palestinos en estos momentos son puestos a disposición de las autoridades de Israel. Todo palestino acusado por Israel por actividad terrorista será puesto inmediatamente a disposición de las autoridades de Israel para ser juzgado de acuerdo a sus leyes, y en primer lugar el famoso ingeniero Muhamad Deff. Marwuan Bargutti puede quedar de por vida en la cárcel israelí como responsable de un sin número de atentados durante la segunda intifada. Todos los representantes políticos de los palestinos, tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza se ponen a disposición de las autoridades de Israel para iniciarles juicios por promover terrorismo. En este momento se están quemando en los centros de todas las ciudades y aldeas todos los libros y publicaciones de contenido antisemita y que promueven el odio y la violencia en contra de Israel y los judíos. El pueblo palestino esta dispuesto a movilizarse en ayuda del pueblo de Israel para reconstruir y promover la vuelta de los pobladores judíos de todas aquellas aldeas que fueron arrasadas en la operación de desconexión de Ariel Sharon. Todos los túneles de contrabando en el límite con Egipto serán cerrados inmediatamente y la policía israelí tomará el total y estricto control de la frontera con el pleno apoyo de la población civil palestina.

La inmediata respuesta de los países árabes no se deja esperar. En una asamblea urgente la liga árabe con representación de todos los países por decisión unánime da por terminado el conflicto y reconoce incondicionalmente la existencia de Israel dentro de los límites aceptados por los palestinos. Las inmobiliarias de Tel Aviv están abarrotadas de solicitudes de edificios para instalar las nuevas embajadas de los numerosos países árabes que se disputan la primicia en establecerse en Tel Aviv.

En esta asamblea el representante de Irán da a conocer una declaración especial y no menos dramática. Teniendo en cuenta el desarrollo de los acontecimientos en la zona, el concilio supremo Irán toma la decisión de dar por finalizado los esfuerzos de desarrollo nuclear y todas las instalaciones serán destruidas inmediatamente hasta las bases.

Israel se viste de fiesta y agasajos que traen a la memoria aquel 15 de mayo de 1948 con la independencia del país. No más victimas, no más movilizaciones de la reserva al ejército, por fin se podrá pasear tranquilamente por todo el territorio  histórico de Israel, el Israel de los profetas del antepasado, del Mediterráneo al Jordán. La valla de separación con los palestinos desaparece, no hay mas controles ni barreras que limitan el libre transito por todo el territorio. Inmediatamente se ponen en práctica programas de colonización de más de medio millón de judíos en Cisjordania y la Franja de Gaza, esta vez con apoyo palestino. La economía florece a pasos agigantados y el bienestar penetra en todos los sectores de la población, judíos y no judíos. Por fin se cristaliza aquella profecía de los antepasados: el paraíso terrenal resurge en el medio de las arenas saturadas de sangre derramada en sangrientas batallas.  

Entre celebraciones, festejos y funciones de gala, Muhamad Ben Yuseff, veterano residente de la ciudad de Jenin, padre de familia y honrado comerciante, comparece ante el Ministerio del Interior de Israel y presenta una solicitud de ciudadanía israelí. En la solicitud detalla los motivos y puntualiza expresamente que se trata del vástago de una vieja familia con cientos de años de residencia en Jenin, y que el manejo de su comercio le exige viajar asiduamente al exterior. Muhamad Ben Yuseff declara, con constancias de los servicios de seguridad israelíes, de ser residente respetuoso y cumplidor al pie de la letra de todas las leyes del territorio bajo soberanía de Israel, y por lo tanto, que más natural que portar pasaporte de ese país y ser uno de sus orgullosos ciudadanos.

El eficiente funcionario del Ministerio del Interior toma a su cargo todos los trámites y en cuestión de horas se presenta ante su señoría, el mismísimo Ministro de Interior, para confirmar el trámite y autorizar al nuevo ciudadano de Israel. Con una amplia sonrisa el Ministro se dispone a estampar su firma cuando inesperadamente uno de sus asesores le toca el hombro y le susurra de atrás: ¿Señor Ministro, usted esta seguro de la medida que esta autorizando? Con firmeza responde el Ministro: Israel es un país democrático y por lo tanto un veterano residente del territorio soberano de Israel que cumple con todas sus leyes tiene el mínimo derecho a la ciudadanía. No puedo pensar que Israel pueda permitir la existencia de personas en su territorio sin derechos civiles mínimos. Esto seria propio de un sistema apartheid, tan ajeno y contradictorio con la tradición judía. ¿Qué imagen vamos a crear en el mundo si negamos a un fiel y veterano residente de nuestras soberanas tierras el mínimo derecho a la ciudadanía?

El empecinado asesor vuelve sobre el Ministro y le insiste: “Muhamad Ben Yuseff es uno de los casi cuatro millones de palestinos residentes de Cisjordania y Gaza. Si usted les otorga ciudadanía al Sr. Ben Yuseff, es de suponer que la realidad le obligará a otorgar el mismo rango a todos”. Sin descanso el asesor continúa: “si a estos cuatro millones de nuevos ciudadanos le agregamos el millón y medio de palestinos ya ciudadanos de Israel concluimos que serán el 50% de la población.  Si a estos datos le agregamos el alto ritmo de  crecimiento demográfico que caracteriza la población palestina, podemos llegar a una rápida conclusión que serán mayoría absoluta en la nueva Israel en término de unos pocos años”.

Asombrado el Ministro responde: “Esto es una realidad imposible. Lo que logramos construir con tantos esfuerzos y sacrificios por el ideal sionista se convertirá del día a la noche en la patria palestina.  Programemos un plan para deportarlos a otros países árabes”. Con cara de desaliento y desesperación el desmoralizado asesor balbucea: “lamento informarle Señor Ministro, este paso esta terminantemente prohibido por las leyes internacionales y la opinión pública internacional no va a permitir llevar a la práctica dicho plan”.

Con un rostro lleno de ira el Ministro levanta la voz y exclama: “para que diablos nos inculcaron durante 40 años que los eternos ideales sionistas exigen la colonización de Cisjordania y Gaza. Con qué motivos invertimos miles de millones de dólares de nuestro limitado presupuesto”. De que nos sirvió culpar a los terroristas palestinos de todos los males del conflicto. Enfurecido se levanta de su sillón y sale de su despacho con un portazo.

Como la mayoría de los ciudadanos de Israel, el estrepitoso estruendo nos despertó de ese dulce sueño del gran Israel que se convirtió en una nefasta pesadilla. Nos adormecieron con cuentos y nos despertamos con una tragedia. Basta ya de cuentos.

No es para equivocarse. No se trata de un juego de simulación o de un simulacro de catástrofe. Es la propia realidad que acontece delante de los ojos de todo israelí. Si se continúa con los programas de colonización de tierras palestinas en Cisjordania el destino de Israel será trágico. O se controlará la situación por la fuerza en un sistema basado en el apartheid con el consecuente aislamiento internacional hasta la caída como fue el caso de Sudáfrica o todo el país será controlado en poco tiempo por una mayoría palestina.

Persistir con los programas de colonización en Cisjordania no tiene ningún vínculo con programas de seguridad,  sino que más bien tienen el objetivo de satisfacer una insaciable glotonería territorial. La lealtad con los históricos ideales del sionismo exige abandonar lo antes posible toda la colonización de Cisjordania y tratar de llegar a un acuerdo con los palestinos basado en la partición de las históricas tierras. Este paso no es una garantía que pueda llevar a resolver todos los problemas de seguridad de Israel, pero si va a crear un ambiente mas propicio. Ante una falta de acuerdo es probable que las necesidades de seguridad de Israel exijan la permanencia temporaria de fuerzas militares israelíes en territorio palestino. Esto no tiene ninguna relación con la colonización por medio de asentamientos civiles de los territorios.

Lamentablemente las mayorías parlamentarias de Israel no son capaces de sobreponerse a las minorías ansiosas de conquistas territoriales en Cisjordania y el proceso de conquista y colonización civil continua  y se profundiza. Quien tiene un oído políticamente afinado puede percibir, ya no tan lejos, aquellos cantares de ciertos coros palestinos que comienzan a tararear la canción de una nación para dos pueblos tirando a la basura la letra de dos naciones para dos  pueblos. 

El dulce sueño ya es una pesadilla

Ojala me equivoque.

 

1 Comment on El sueño se convierte en pesadilla: los palestinos se rindieron

  1. Hola Daniel.
    Estaba buscando en google una publicación de una nota que publique en Aurora que habla
    sobre el sueño de ver un dia en la prensa el titular de SHALIT LIBRE. Por la palabra sueño llegue a
    tu pagina y me alegro de haberlo hecho. Me pareció muy interesante tu nota y también sus conclusiones.
    Voy a dar una mirada al resto del material que seguramente me va a interesar.
    un afectuoso saludo
    Berny

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