Shana Tová, con la Triple A (judía)

Nada mejor que la cercanía de Rosh Hashana para embarcarse en una imaginaria travesía de sueños y esperanzas enfocados en un mundo imaginario en donde sus habitantes gozan de la fraternidad, armonía, solidaridad y concordia. Es el momento de serenidad y sosiego para pensar en los seres queridos, familiares, amigos y lectores para augurarles y hacerles llegar en forma personal los mejores deseos para estas próximas fiestas y el nuevo año que se aproxima.

 

Lamentablemente, pareciera que Israel se negara persistentemente a brindar a sus habitantes tan solo unos momentos de paz y tranquilidad. Días atrás, durante su visita a Israel con motivo de un concierto, el pianista Daniel Barenboim tuvo que ser puesto bajo guardia permanente debido a las amenazas de atentar contra su persona que grupos extremistas judíos le enviaron motivadas por sus recientes declaraciones en contra del dominio israelí de los territorios palestinos y en pro de un acuerdo.

 

Hoy, jueves 25 de septiembre, nos despertamos con la noticia que durante la noche se cometió un atentado con una bomba en la casa del Profesor Zeev Shternhal causándole heridas que obligaron su internación hospitalaria. Este hecho no es casual, ni se trata de los conocidos errores de identificación en los típicos cierre de cuentas de las tan famosas “familias del crimen” de Israel. Profesor Shternhal, es una renombrada personalidad internacional como investigador del fascismo y por sus posiciones criticas a la conquista de los territorios palestinos. Repetidamente esta personalidad que recibió el “Premio Israel” por sus investigaciones, recalca los calamitosos efectos que este dominio territorial y de población civil acarrea a la sociedad israelí. No en vano, la policía encontró en los alrededores de su casa panfletos otorgando una recompensa de más de 320,000 dólares para toda persona que logre matar a un miembro del grupo pacifista “Paz Ahora”.

 

Este lamentable y pronosticado hecho no sorprende en absoluto a quienes comprendemos muy bien que la palabra puede instigar a desenfundar el amenazante puñal, que la grosera amenaza puede inducir a cargar la bala en la recamara de la criminal pistola, y la inexplicable pasividad del poder puede incitar a encender la mecha de la destructiva bomba.

 

Dado el profundo temor e inoperancia total que las fuerzas de seguridad demostraron durante el último tiempo en enfrentar a los agresores judíos que brutalmente toman en sus manos la justicia, no es de sorprenderse que ante este hecho de claro terrorismo político se tiren la culpa uno al otro y la juerga de los terroristas continúe sin ninguna molestia visible. Llama la atención como el poder político se escuda detrás de la expresión “es solo una misión de las fuerzas de seguridad”, mientras que las fuerzas del orden se sienten impotentes e incapaces de actuar efectivamente dada la falta de respaldo por parte del poder político.

 

El atentado al profesor Shternhal no es más que una campana de alarma para todos aquellos que estaban seguros que lo sucedido en los territorios de Cisjordania es un problema de los palestinos “malos y rebeldes”. La realidad es muy dura y si en Cisjordania los judíos transgreden brutalmente la ley, ni la valla de separación podrá impedir que esta enfermedad infecte desgraciadamente la sociedad israelí.

 

Hoy se escucha las sonoras voces de los políticos que no se cansan de repetir las mismas palabras huecas, propias de un endeble y tímido repudio. Los memorables momentos de los clamorosos discursos ya pertenecen a un triste y débil pasado. Llegó la hora de hacer. Quien está en el poder y solo se conforma con palabras sin hechos, manifiesta claramente un consentimiento pasivo a que la situación persista sin un cambio significativo.

 

Para todos aquellos que de alguna manera tienen presente los tristes momentos que vivió Argentina unos años atrás, las vivencias actuales en Israel no hacen mas que demostrarnos que es el principio de las actividades de una Triple A judía.

 

No encuentro otras palabras más apropiadas para caracterizar nuestra situación que aquellas que en su tiempo expresó el actual ministro sin cartera Haim Ramon. La sociedad israelí se parece a una manada de ballenas carentes de su sentido de orientación natural y avanzan ciegamente hacia una costa perdida en un acto histórico que mas se parece a un suicidio colectivo de un pueblo.

 

Ojala me equivoque.

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