La seguridad como empresa de demoliciones

¿Hasta cuándo este círculo de horror?

Opresor es oprimido

Agresor es agredido

¿Cuándo acabará esta locura?

 

De Java Albershtein, Jag Gadiá

 

El lunes 29 de diciembre de 2008, tal como lo trasmite diariamente a las 22,30, el canal 10 de televisión de Israel salió al aire con su programa “el día que fue” con la conducción del renombrado periodista Gai Zohar. En las ultimas horas del tercer día que el ejército de Israel lleva adelante el operativo “plomo solidificado” en la franja de Gaza, la programación original se basaba en un resumen diario de los acontecimientos tal como el nombre del programa lo insinúa.

 

Chico Menashe, el corresponsal político del canal, informaba directamente de Jerusalén de una reunión que mantenía en esos momentos el alto mando militar con el Gabinete de Seguridad presidido por el Primer Ministro Olmert. Alon Ben David, el veterano corresponsal del canal en temas militares y de seguridad, trasmitía directamente de un barrio de Ashdod, ciudad localizada a más de 30 kilómetros al norte de la franja de Gaza y que hasta ese momento todavía no había probado el miedo de una raqueta de Hammas.

 

Las secuencias de las trasmisiones de ambos periodistas se convirtieron repentinamente en una función de surrealismo absurdo. De Jerusalén se escucha el informe de los certeros impactos del sofisticado armamento jactándose con imágenes grabadas por la cámara localizada en el ojo de los misiles lanzados por los modernos aviones con una detallada descripción de la trayectoria aérea hasta que penetra en la pequeña ventana del edificio que se fijó como objetivo terminando con la pantalla negra en señal de la temible explosión que lo destruye y demuele hasta los cimientos. Súbitamente Alon Ben David interrumpe la trasmisión e informa del criminal impacto en Ashdod de un proyectil de Hammas con el horrendo resultado de la muerte de Irit Shitrit de 39 años que regresaba de su tranquila sesión en el gimnasio.

 

La trasmisión regresa a Chico Menashe en Jerusalén con el detalle de los informes del comando del ejército que incluyen una evaluación de los resultados de los ataques de la fuerza aérea israelí. El periodista informa que según los altos oficiales del ejército, se logró destruir gran parte de la capacidad operativa de Hammas, se destruyeron varios arsenales de armamentos y los cabecillas están escondidos y pierden el control de la situación.

 

El corresponsal de la ciudad capital no pudo finalizar su informe pues nuevamente la urgencia lleva la señal a Alon Ben David quien informa de una salva de disparos de proyectiles de Hammas que cubre muchas ciudades y aldeas al mismo tiempo. La lluvia de impactos demuestra que la capacidad de disparo de Hammas no solo no se vio afectada, sino que cada día se incrementa y ese día ya llega a un record de más de 80 proyectiles. Pasan tan solo unos pocos minutos y lamentablemente se informa que los infames impactos causaron el fallecimiento del sargento mayor Naser Alhadin, de 38 años con residencia en la ciudad drusa de Daliat el Karmel y varios heridos en otros objetivos impactados.

 

El imprevisto accionar de Hammas, con una repentina andanada de raquetas cubriendo múltiples y distanciados blancos al mismo tiempo puso de manifiesto públicamente el desconcierto y la confusión de la estrategia israelí en el lanzamiento sorpresivo de los ataques. El semblante de Gai Zohar lo expresaba todo.

 

La sensación que estamos frente a una nueva versión de la fracasada segunda guerra del Líbano, pese al cambio de comandante en jefe del ejército y del ministro de seguridad, surge claramente de una entrevista que el mismo día ofreció el general de división  Eyal Ben Rubén quien fuera comandante del frente norte durante la segunda guerra del Líbano dos años atrás.  Dice el general Ben Rubén: “Todo operativo exitoso tiene muy poco tiempo para festejos”. “Hoy nos encontramos en el mismo dilema que estábamos también en la guerra del Líbano. Luego de un exitoso operativo aéreo (de demolición DK), el interrogante era ¿Qué se hacía a continuación? Yo pienso que hoy los comandos están ante un dilema parecido”(1)

 

Este simplificado ejemplo, de otros tantos que surgieron durante los últimos tres días, no son mas que una clara demostración que Israel ante la necesidad de enfrentar sangrientas y vandálicas agresiones originadas en Gaza es nuevamente arrastrada en la búsqueda de soluciones rápidas por el medio del uso de la fuerza basada en ataques y destrucción de un ejercito moderno y sofisticado.

 

Esta vez se sale a “darle una lección a Hammas”, se le debe “hacer pagar un elevado precio por cada acto de rebelión”, se le debe “destruir toda la infraestructura”, se le debe “controlar el ingreso de abastecimiento” para que el sufrimiento los lleve a rendirse, hay que “grabarles en su conciencia que es riesgoso amenazar y provocar a Israel”, se debe reconquistar Gaza para “controlar el terreno” y así evitar todo lanzamiento de proyectiles,  y si es posible, tal como lo desea Tzipi Livni, “alejar a Hammas del poder” y restituir a El Fatah de Abu Mazen. Y pensar que su compañero de formula, Shaul Mofaz, ex comandante en jefe del ejercito, tan solo 4 años atrás fue grabado cuando exigía a Sharon, entonces primer ministro, echar a Arafat y destruir todo la infraestructura de la Autoridad Palestina dominada, en ese momento, por las mismas fuerzas de El Fatah.  

 

Tal vez la expresión mas acertada pertenezca a Benny Beigin, candidato a miembro del parlamento por el partido Likud (liderado por Natanihau) en su aparición en una entrevista televisiva en el programa London y Kirshenbaum de unos días atrás. Ante la persistencia de los periodistas respecto del programa de su partido con referencia al problema de Hammas en Gaza, respondió que el sabía de la existencia de varios planes de ejército para soluciones adecuadas y al final se vio obligado a coincidir con sus interlocutores que sus programas se basan en el lema “dejen triunfar a Tzahal” (el ejercito de Israel).

 

El ejército con sus altos funcionarios, aquellos activos y los retirados pero de gran influencia, el denominado establishment de seguridad que incluye una larga fila de experimentados analistas, inculcaron y enraizaron la concepción que la fuerza, la conquista territorial, la destrucción y la imposición son las únicas garantías de solucionar los conflictos en nuestro beneficio. Por momentos da la impresión que se vive nuevamente los bíblicos tiempos de los consejos de Ahitofel.

Ante las criminales y vandálicas agresiones de Hammas “se debe responder apropiadamente”, la venganza es el elemento primordial de la acción de las fuerzas de seguridad en vez de invertir en un sistema protector efectivo y con menores efectos destructivos. (2)

 

El general de división Aizenkot, comandante de la sección norte del ejército, fue muy preciso en esa concepción estratégica de Tzahal cuando se refiere al frente norte” Yo denomino a esto doctrina Dájia. Lo que ocurrió en 2006 en Dájia, barrio de Beirut (Israel prácticamente lo demolió con bombardeos aéreos durante la segunda guerra del Líbano. DK), ocurrirá en toda aldea desde la cual disparen sobre Israel. Volcaremos sobre esa aldea una fuerza desproporcionada produciendo enormes daños y destrucción. De nuestro punto de vista no se trata de aldeas civiles sino de bases militares. Esto no es una sugerencia. Es un plan aprobado“. (3)

 

Da la impresión que todos los estudios de alta estrategia en el estado mayor del ejército de Israel solo se ocupan de destrucción, amenazas y el uso masivo de la fuerza. Los operativos sofisticados con mucha astucia y originalidad pasaron a ser parte del folklore, historia y legado de todos aquellos héroes del pasado. Los generales y los conocidos analistas de seguridad de hoy trasmiten una imagen que más se parece al gerente general de una empresa de demoliciones que evalúa la cantidad de pólvora necesaria para hacer volar un determinado número de casas que a uno de los jerarcas militares más altos del tan afamado ejército de  Israel.

 

Solo destruir y atacar. Pareciera que no se conoce aquel dicho que dice “las ideas no se matan” o nadie se convenció que no hay ejército que por mas que golpee, no puede doblegar un pueblo conciente de la necesidad de no seguir viviendo subyugado y dominado y demanda liberarse y autodefinirse, inclusive si esta liderado por una “pandilla de bellacos” según Amos Oz. Será que quedó olvidado en la historia y no se estudia la época previa a la creación del Estado de Israel entre los años 1945 a 1948 en la lucha contra los ingleses, inclusive por medio del terrorismo.

 

Nada de pensar en proteger a la población o estrategias de defensa. ¿Acuerdos políticos? Solo si aceptan de antemano todas las exigencias, principalmente las territoriales.

 

Se esta viviendo una experiencia que se parece a los hechiceros de la tribu que hacen sonar el tam-tam del tambor para enardecer a la población e incitar a la guerra cuyo final será, seguramente, arribar exactamente a la misma situación previa al estallido de las batallas, eso si, con una nueva y larga lista de victimas.

 

Ojala me equivoque. 

 

 

 

 

(1) Ynet. 30-12-08 Entrevistó Yael Levy

(2) “El Kasam y la insensatez”, Rubén Pedhetzur. Diario Haaretz, 10-12-08. Este experimentado comentarista militar detalla cómo el ejército sigue desarrollando (por varios años y todavía se desconoce la fecha definitiva que podrá ser operable) un sistema local para eliminar o reducir los impactos de las raquetas de corto alcance pese a que la efectividad de este sistema esta en serias dudas (aparte de ser extremadamente costoso), en tanto que se niega a introducir sistemas importados cuya efectividad e ínfimos costos ya se conoce.  

(3) Diario Yediot Aharonot, 3-10-08

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