La sociedad, los militares y el poder político en Israel

Las dificultosas y amenazantes condiciones de seguridad reinantes durante todo el proceso de constitución del Estado de Israel y en sus primeros 60 años de vida  independiente determinaron una interacción constante e intensa entre los sectores civiles y los militares del país. Esta interrelación se plasmó y configuró en caracteres y estructuras de liderazgo muy especiales y peculiares de la sociedad israelí que la diferencian significativamente de otras.

 

Sin penetrar dentro de un profundo análisis sociológico, trataremos de acentuar solo algunos aspectos de estas características y modelos de conducción tan especiales, particularmente, las grandes diferencias que se perciben en ciertos matices sociales importantes a través de las etapas que transcurrió Israel desde su independencia hasta cumplir sus primeros 60 años.

 

La proclamación de la independencia, la guerra que se desata de inmediato conjuntamente con escasa población, configuraron el profundo arraigo de la consigna “todo el pueblo es el ejército y el ejército es todo el pueblo”. La sociedad en su totalidad se moviliza en el esfuerzo militar y tan solo unos pocos cientos de predicadores religiosos ortodoxos fueron liberados por el líder Ben Gurión según expreso pedido de altos rabinos. Un glorioso pasado militar combativo, las historias de participación en audaces operativos y el periódico llamado a reserva pasaron a ser unos de los símbolos mas importantes del status social sobresaliente de todo ciudadano.

 

El ejército, fuera de cumplir la sagrada misión de ofrecer el máximo de seguridad a la población civil, trataba por todos los medios de apoyar los esfuerzos de desarrollo de esta nueva sociedad en crecimiento. Como ejemplo no se puede dejar de lado su enorme aporte a la creación artística autóctona nacida de los conjuntos de teatro, sátira y música que originalmente se reclutaron para entretenimiento de lo soldados pero que con el tiempo se convirtieron en verdaderos pilares de esa inmensa y admirable creación que es la nueva cultura israelí. Otro aspecto digno de mención es la participación activa del ejército en el esfuerzo nacional apoyado por todos los sectores políticos dirigido a la ampliación y desarrollo de la colonización civil, sobre todo en zonas limítrofes, con el complementario objetivo de incrementar la capacidad de defensa. Los aspectos educativos tampoco fueron extraños a este proceso donde se destacó claramente el enorme esfuerzo de arraigar el idioma hebreo en esta nueva sociedad compuesta principalmente por inmigrantes con decenas de lenguas diferentes.  

 

Curiosamente, y a diferencia de la mayoría de sociedades en condiciones homologas de surgimiento, el aspecto político de esta intensa interrelación entre los estratos civiles y militares de la sociedad en sus primeros pasos dio como resultado una situación muy peculiar y sin semejanza. El pasado y la experiencia militar y de seguridad no brindaron ninguna prerrogativa ni representó ningún tipo de ventaja para aquellos que pretendían aprovechar esas cualidades en pos de una posición política preferencial. Las evidencias son claras. Durante los primeros 7 años posteriores a la independencia ningún general retirado del ejército fue elegido como miembro del parlamento o nombrado como ministro en el gobierno israelí. El fenómeno es idéntico para el caso de jerarcas retirados de los distintos servicios de seguridad de Israel. Las estrategias y políticas de seguridad fueron fijadas únicamente por autoridades civiles sin ninguna curtida o prolongada experiencia militar o en los servicios secretos.  

 

Tampoco los militares activos tuvieron muchas oportunidades de codearse en los marcos políticos de alta jerarquía en los momentos de toma de decisiones. Como consecuencia de la firme posición de quien lideró el proceso, David Ben Gurión, se estableció como principio básico de institucionalidad democrática la clara diferenciación entre los estratos políticos elegidos en elecciones generales y los estratos técnico – profesionales designados por los niveles políticos. La interpretación de este principio fue muy precisa. En las reuniones de gobierno solo participaban ministros y los informes militares o de la policía se traían a la mesa del gabinete por boca de los ministros correspondientes quienes mantenían los contactos por separado con los comandos y unidades de seguridad subordinados a su autoridad.

 

Este idilio democrático y social entre los estratos civiles, el ejército, los servicios de seguridad y el poder político no disponía de las suficientes fuerzas como para resistir durante mucho tiempo y en pocos años entró en un lento pero persistente proceso de desgaste. No seria exagerado afirmar, sin temor a equivocarse, que la imagen que proyecta Israel en los aspectos analizados cambió radicalmente en término de pocas décadas, o más bien se pasó de un polo al otro.

 

Los sectores religiosos ortodoxos (no los religiosos denominados nacionales) aprovecharon coyunturas electorales favorables y negociaron apoyos a coaliciones gubernamentales a cambio de liberar a todos sus jóvenes del alistamiento al ejército para permitirles su “sagrado estudio de la Torá”.

 

El proceso de globalización y privatización que abarcó todo el mundo, también dejó sus marcas en la sociedad israelí. La combinación del desentendimiento de las instituciones gubernamentales de toda responsabilidad de apoyo social a grupos débiles o necesitados junto con una ideología fomentada por el gobierno de un marcado predominio del interés personal al general, provocó la intensificación de los esfuerzos de muchos jóvenes por escabullirse por cualquier medio posible del alistamiento al ejército. De nada valieron ruidosas campañas de fomento a la movilización o las amenazas de posibles penalizaciones.

 

Las estadísticas de los últimos años son muy claras y reflejan cuan distanciada en el tiempo quedó aquella expresión “todo el pueblo ejercito”. En el año 2008 se informó que el 34% de jóvenes judíos no se alista por diversos motivos (jóvenes árabes están exentos por ley de presentarse al ejército). El segundo dato que refleja aun con mayor intensidad este distanciamiento es que solo un 4,5% de la población en edad apropiada participa de la movilización de la reserva en el ejército.

 

El ejército, de su parte, también abandonó prácticamente toda actividad que representaba un aporte significativo a la sociedad civil, tal como lo fue en su tiempo los aspectos artísticos y culturales como los educacionales y de colonización de zonas desérticas o fronterizas.

 

La persistencia y profundización de esta tendencia conllevará necesariamente al inicio de la programación de un futuro ejército profesional basado en la movilización fomentada por la recompensa económica y no en el alistamiento de todo ciudadano en función del compromiso social con la seguridad del estado.

 

Paradójicamente, se visualizó un notable y drástico incremento en lo que respecta a la participación en el parlamento y gobierno de las capas de militares en retiro y altos funcionarios egresados de los distintos servicios de seguridad.  

 

Sin lugar a dudas, la guerra de los seis días del año 1967 y su influencia en la imagen de la capa de militares ante el público determinó un punto de inflexión de una tendencia que se vigorizó con los años hasta arribar a un record con el parlamento y gobierno que finalizan su mandato en estos días.

 

En los cuarenta años que distancian la guerra de los seis días del último parlamento, el número de sus miembros con grado de generales y jerarcas de los servicios de seguridad retirados pasó de 4 a 14. En el gobierno, en el mismo período, su participación creció de 3 a 10. Vale la pena mencionar que si bien los cambios en ambas campos de acción fueron similares en magnitud, en lo que respecta al peso específico hay una gran diferencia. Mientras que en el parlamento en su punto máximo (2006-2008) solo arribaron a representar no más del 12%, en el gobierno, el marco de las decisiones más importantes, su peso específico arribó a casi el 40% en el mismo período.

 

Otra demostración que pone en evidencia la creciente tendencia en Israel de retirarse del ejército y continuar en la carrera política surge del análisis del comportamiento de los comandantes en jefe del ejército desde la creación del estado a estos días. De los 18 comandantes del ejército que se retiraron desde la creación del estado a la fecha, 11 (61%) se dedicaron a la política con su retiro. Solo 2 de ellos hasta el año 1973 y el resto con posterioridad. 

 

Otro aspecto, y tal vez de mayor significado, surge con la creciente participación de los distintos representantes activos del ejército y de los servicios de seguridad en las reuniones de gabinete. A diferencia de la etapa de Ben Gurión como primer ministro, el último gobierno, como ejemplo de la tendencia de todos los últimos gabinetes de por si compuestos por una amplia capa de militares retirados, fomentó una creciente participación de militares activos y jerarcas en funciones de los distintos servicios de seguridad. De esta forma se pudo visualizar ciertas reuniones de gabinete con la participación del Comandante en Jefe del Ejército, Jefe de Operaciones, Jefe de Informaciones, Comandante de la Aviación y de la Marina, esporádicamente algún comandante de las distintas regiones del ejército (norte, centro o sur), Jefe de los servicios secretos, Jefe del Mossad y Jefe de la Policía. No es necesario hacer conjeturas para llegar a la conclusión que en este tipo de reuniones participaban más militares, entre activos y retirados, que civiles.

 

Una participación masiva del ejército y de los distintos servicios de seguridad no solo se percibe en las estadísticas de miembros del parlamento, ministros y militares activos que están presentes en los foros de las altas decisiones, sino que su influencia penetró en los aspectos mas importantes de la cultura de liderazgo del país. La situación llegó a tal medida que prácticamente es imposible concebir cualquier decisión de gobierno o del primer ministro sobre todo tema que tenga cierta relación con seguridad que no se de a conocer públicamente el apoyo de las instancias militares y de seguridad. La prolongada intervención de los estratos militares en las decisiones cruciales de los gobiernos inculcó el predominio de la solución de problemas por medio de la fuerza. No en vano, ante situaciones conflictivas cuya solución aparenta ser problemática, amplios sectores de la población suelen hacen escuchar una consigna bastante significativa y discutible: “Dejen vencer a Tzahal”

 

El desarrollo de los hechos y los números son una clara evidencia. En 60 años de independencia se pasó de una sociedad altamente militarizada pero dirigida por civiles a una sociedad prácticamente desvinculada del ejército, pero con una conducción altamente condicionada y orientada por concepciones de militares activos y de reserva.  

 

Da la impresión que la experiencia de los últimos años, con operativos militares que mayormente finalizaron en notables fracasos o en victorias pirricas, nos está alertando claramente que es probable que hayamos elegido un modelo de liderazgo erróneo.   

 

Ojala me equivoque.  

 

 

Generales del ejército (1) y jerarcas de los servicios de seguridad, en retiro, en funciones de miembros del parlamento israelí

 

 

 

Índice numérico de parlamento

Año de constitución

Generales del ejército

Jerarcas del los servicios de seguridad

Total

1

1949

0

0

0

2

1951

0

0

0

3

1955

2

0

2

4

1959

3

0

3

5

1961

3

0

3

6

1965

4

0

4

7

1969

3

1

4

8

1973

7

0

7

9

1977

10

0

10

10

1981

7

0

7

11

1984

8

0

8

12

1988

9

0

9

13

1992

9

0

9

14

1996

9

1

10

15

1999

8

1

9

16

2003

9

2

11

17

2006

10

4

14

18

2009

8

3

11

 

       Fuente: Propia en base a Sitio Internet de Kenesset Israel (Parlamento

                   Israelí)

 

       (1) No incluye coroneles y oficiales de grado inferior

  

Generales del ejército (1) y jerarcas de los servicios de seguridad, en retiro, en funciones de ministros en el gobierno de Israel (2)

 

 

 

Orden numérico de los gobiernos

Año de constitución

Ministros

Transitorio

1948

0

1

1949

0

2

1950

0

3

1951

0

4

1952

0

5

1954

0

6

1955

0

7

1955

1

8

1958

1

9

1959

1

10

1961

2

11

1963

2

12

1964

2

13

1966

3

14

1969

3

15

1969

4

16

1974

5

17

1974

4

18

1977

6

19

1981

2

20

1983

2

21

1984

5

22

1986

5

23

1988

5

24

1990

3

25

1992

5

26

1995

4

27

1996

4

28

1999

6

29

2001

8

30

2003

6

31

2006

10

32

2009

?

 

                 Fuente: Propia en base a Sitio Internet de Kenesset Israel

                             (Parlamento israelí).

 

                 (1) No incluye coroneles y oficiales de grado inferior

 

(2)  Dentro del mismo gobierno no todos en funciones al mismo

tiempo.

 

 

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