Obama tiene que aprender lunfardo levantino

Tras el repentino e inesperado discurso de Obama donde expuso su visión de las relaciones con los países musulmanes y el marco de un acuerdo de paz para medio oriente, Natanihau se vio en la necesidad de responder y expresar públicamente sus posiciones al respecto. Sin lugar a dudas, se trataba de una misión sumamente dificultosa teniendo en cuenta las exigencias de Obama por un lado, y las posiciones claramente intransigentes de los miembros de su coalición gubernamental, por el otro.

 

Haciendo gala de sus reconocidas cualidades retóricas, Natanihau logra sobreponerse exitosamente a esa valla en un discurso que es un ejemplo de oratoria de marcada tendencia patriótica.

 

Fuera de algunos pocos tartamudeos de contados parlamentarios, la gran mayoría de la coalición, incluyendo los ministros del gobierno, declaró públicamente el apoyo al magistral discurso. El partido mayoritario de la oposición, Kadima, también manifestó su apoyo aunque lo condicionó a la calidad de su puesta en práctica. Natanihau puede muy bien dar por cumplido el primer gran objetivo: conservar la coalición que sostiene al gobierno.   

 

Obama se apresuró a felicitar a Natanihau calificando calurosamente el discurso como “un importante paso adelante”. Los europeos fueron más cautelosos definiéndolo como un paso positivo, aunque no suficiente.

 

Para Natanihau, la posición de los países árabes y de los palestinos realmente no es relevante y no interesa, tampoco si el plan se puede concretar o no. Para Natanihau, lo primordial es el logro de un prolongado periodo de tranquilidad política internacional sin cambiar absolutamente en nada el accionar diario de Israel. Hoy, con satisfacción puede decir: misión cumplida.

 

Natanihau fue muy astuto con los americanos y europeos tendiéndoles una trampa lingüística y estos se tragaron el anzuelo con la carnada de la desgastada retórica israelí. Natanihau habló hebreo, pero Obama, los europeos y sus asesores se equivocaron en la interpretación en el momento que usaron un diccionario de traducción literaria y no uno de lunfardo político levantino.

 

Para quienes la prolongada experiencia nos otorgó el titulo de doctos en la jerga política de medio oriente, he aquí la verdadera interpretación de las principales condiciones del discurso de Natanihau.

 

El reconocimiento de Israel por parte de los palestinos como Estado Judío no tiene el inocente objetivo declarativo en comparación con el Estado Palestino. El objetivo primordial es desacreditar los auténticos derechos de los árabes palestinos, legítimos ciudadanos de Israel, 20% del total de población nacional, y de esta manera recibir el consentimiento de los países árabes para marginarlos y discriminarlos. Los últimos proyectos de leyes racistas y discriminatorias son un claro ejemplo.

 

La institución de un Estado Palestino independiente desmilitarizado está condicionada, no solo a la inexistencia de ejército, armas y acuerdos de defensa con otros países, sino también a un estricto y permanente control que solo quedará en manos del ejército de Israel. Natanihau no confía en fuerzas internacionales. El modelo es muy claro. Un cerco perimetral permanente como el aplicado a Gaza, pero también incluyendo las vallas y puestos de control dentro del territorio de Cisjordania. En la práctica: más o menos continuar con la misma situación actual. Con su visión de la seguridad de Israel por sobre todo, en futuras e hipotéticas situaciones conflictivas, Natanihau no puede permitir el riesgo del ingreso indiscriminado, por ejemplo, de zapatos, kiwi, libros y colchones a Cisjordania sin poder impedirlo por la gran amenaza que representa a la seguridad de Israel, tal como lo hace el ejército de Israel hoy en día en Gaza. 

 

Israel demandará fronteras con posibilidades de defensa. La traducción implica apoderarse del mayor territorio palestino posible dejando a los palestinos unos pocos cantones, sin ningún tipo de continuidad territorial, unidos solo por puntos de masiva presencia militar israelí para control.

 

Israel se compromete a no construir nuevos asentamientos en Cisjordania, pero continuará con la construcción y ampliación de los existentes (¿?) para satisfacer las exigencias de lo que denomina: “el crecimiento natural”, ritmo anual que con la ayuda de Dios, las instituciones oficiales israelíes y el ejército es capaz de arribar milagrosamente a números monstruosos. Natanihau no habló pero queda claro que de ninguna manera se compromete a desmantelar los asentamientos oficialmente declarados ilegales establecidos sobre tierras privadas palestinas usurpadas con la ayuda de las mismas instituciones oficiales y el ejército de Israel.

 

Jerusalén continuará unificada, bajo soberanía israelí y siendo únicamente la capital de Israel. Los 300 mil palestinos y sus descendientes que viven en la parte oriental de Jerusalén serán de por vida, como hoy, ciudadanos apátridas, marginados y viviendo sin parte esencial de los derechos civiles mínimos. Ni que hablar que la justicia “judía” seguirá limitando las autorizaciones de construcción para satisfacer al verdadero crecimiento natural  y continuará demoliendo sistemáticamente viviendas construidas sin permisos.

 

Si Obama quisiera saber realmente las perspectivas del discurso de Natanihau, solo tiene que escuchar a los pobladores judíos de Cisjordania. Esa es la gente que tiene en sus manos el verdadero poder y no el gobierno de Israel paralizado por los compromisos políticos, no el Ministro de Defensa que sufre de una extensa y probada impotencia operativa, ni tampoco el ejército que actúa como sirviente de los pobladores de Cisjordania en la usurpación de tierras palestinas.

 

Moria Kaniel, judía residente de Maale Rajavam, uno de esos asentamientos ilegales, dijo cuando finalizó el discurso de Natanihau: “Nada cambió. Seguiremos creciendo”. (1)

 

Obama: Si ellos dicen: “Aquí no pasa nada”. Pues aquí no pasará nada y continuará a pleno vapor la colonización civil judía de Cisjordania. Todo el resto, retórica hueca, como lo fueron todas las promesas falsas de los últimos 42 años.   

 

Ojala me equivoque

 

 

 

(1) Roi Mandel y Nir Cohen, YNET, 15-6-09

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