El mortinato palestino

El mortinato palestino (1)

La dramática alocución del presidente americano Obama del mes de Abril pasado en El Cairo junto con el tortuoso y condicionado discurso de Nataniahu en la Universidad de Bar Ilan semanas después, crearon las condiciones propicias para la gestación de una enorme ola de optimismo internacional que centró la solución del conflicto entre Israel y los palestinos en la creación de un estado palestino independiente bajo la fórmula “dos estados para dos pueblos”.

Las fantasías nuevamente colmaron los titulares y el juego de palabras se convirtió en una prolifera contienda lingüística. Para algunos el todopoderoso Obama conduce el tren de la paz. Para el incansable y eterno optimista Shimón Peres estamos delante de un momento decisivo en el cual el discutido líder de derecha Bibi Natanihau será capaz de arribar a un histórico acuerdo de paz con los palestinos. Quien más lejos despegó en un sueño de verano fue el Primer Ministro de la Autoridad Palestina. Para Salam Fayyad un estado palestino de jure o de facto ya es un hecho en los próximos dos años y solo resta diseñar sus instituciones y programar los trabajos del futuro aeropuerto internacional en el valle del Jordán.   

Cuántas ficciones. Cuántas alucinaciones. Hoy, a cuatro meses de los famosos discursos que crearon tantas expectativas, a tan solo un mes de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, marco programado para la apertura de las negociaciones palestino-israelíes, se puede afirmar sin mayores riesgos de equivocación que el estado palestino es un mortinato. Murió sin conocer el mundo. Le dieron tantas cachetadas y lo asfixiaron hasta que lo mataron antes que nazca.

Durante un prolongado periodo los palestinos lograron mantener una llamativa tranquilidad en Cisjordania y de esa manera cumplen con una de las condiciones fundamentales para el inicio de las negociaciones de paz. No se puede decir lo mismo de parte de los israelíes para quienes la descontrolada e indomable ambición de conquista territorial no acepta límites de ningún tipo, tampoco el congelamiento temporal de la construcción en Cisjordania tal como lo demanda el plan de Obama  junto con la gran mayoría de los países del mundo.

La aplanadora política israelí junto con el poder económico de las instituciones judías de Norteamérica trituraron hasta migajas las condiciones de los ambiciosos planes de paz y conciliación de Obama.  La insolencia y arrogancia del gobierno israelí llegó a tal punto que en estos días, a último momento, antes que entren en efecto la paralización de la construcción israelí en Cisjordania, el gobierno de Israel dictó una orden especial para la construcción de varias centenas de viviendas destinadas a judíos. Natanihau y Barak demostraron actuar bajo el típico y previsible comportamiento de un vulgar ratero que aprovecha el barullo y la confusión para meter la mano en el bolsillo territorial de unos pobres e indefensos infelices para usurparles tierras a ser entregadas a sus patrones, los representantes del verdadero poder en Cisjordania: los colonizadores judíos.

Pese a las innumerables bofetadas diplomáticas, la intencionada provocación y humillación israelí junto con el público desdén a la investidura del presidente, Obama recurrió a la típica respuesta americana solo atinando a expresar un endeble desacuerdo o estériles quejas diplomáticas lo que internacionalmente se interpreta como una clara demostración de temor y preocupación por posibles represalias.   

Tanto para Obama, para muchos otros líderes del mundo, para gran parte de la ciudadanía de Israel y del mundo judío, les debe quedar muy claro que la posibilidad de materializar un plan de paz basado en el principio de “dos estados para dos pueblos” debe tomar en cuenta la necesidad de hacer añicos la estructura de poder de los colonizadores judíos en Cisjordania que, en sus programas de expansión territorial bajo amenazas de violencia y masiva deserción en el ejército, tienen completamente subyugados al gobierno y a las fuerzas armadas de Israel.

Por la experiencia que viven en estos tiempos, los judíos de todo el mundo no tienen más que agradecer a Natanihau la ayuda que brindó su accionar en las negociaciones para resolver dos serios interrogantes de gran preocupación por un largo tiempo.

El gran abismo entre las claras exigencias del discurso original de Obama, la prepotencia del accionar israelí y la débil y titubeante réplica americana, no hizo más que demostrar la veracidad de la premisa sostenida por grandes grupos, entre ellos acérrimos antisemitas, que el poder político y militar de Israel junto al poder económico de los judíos americanos, controla y dicta el accionar de la potencia más grande del mundo, y por ende, de todo el mundo occidental.

Desde el momento en que Natanihau planteó como una de las condiciones básicas el reconocimiento de Israel como Estado Judío, queda claro que todo accionar de Israel se debe interpretar a la luz de los valores del judaísmo, y por ende, toda crítica o censura  por este accionar dirigida en contra de Israel, los judíos o el judaísmo, no solo que es lo mismo, sino que es legítimo.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 7/9/09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) Mortinato: Feto con perspectivas de vida que muere durante la segunda mitad del embarazo o durante el nacimiento.

2 Comments on El mortinato palestino

  1. Muy bien dicho Daniel! Como soliamos decir “mas claro echale agua”.

  2. Daniel, luego de tantos articulos que has escrito. Cual es tu opinion sobre una solucion al conflicto Palestino-Israeli?
    Puedes titularlo: “Si yo fuera gobierno”, por ejemplo.

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