Barack Obama: “En New York fundé Cisjudea”

En un relato de antaño, un anciano montero, arañado por las asperezas de la lucha por la subsistencia, trata de trasmitir a su querido nieto los secretos de la caza y le dice: en el monte debes ser muy precavido pues cuando la fiera que tanto tiempo andas detrás de ella es arisca, el tiro te puede salir por la culata.

Parece que el joven Barack Obama no aprendió de su abuelo que en la maraña política levantina las partes son muy hurañas, indóciles y muchas veces farsantes. Con la candidez de un flamante presidente se metió con toda su fuerza y tesón a resolver el conflicto de medio oriente en un bosque plagado de alimañas, y como en el cuento del viejo cazador, no dio en el blanco. En un claro contraste con su propósito original y en base a la gran disparidad entre sus demandas preliminares y la endeblez del trato a Israel, Obama provocó la muerte y sepultura definitiva de la idea del Estado Palestino. Para Israel este acto de debilidad es suficiente para que en Cisjordania se funde de facto el Estado judío de Cisjudea. El sueño del Estado Palestino solo en Cisjordania pasó a la historia. Este podrá será el resultado futuro en todo el territorio, solo como sustituto del Estado de Israel, en el marco de un estado binacional.

En su famoso discurso en la Universidad de El Cairo, Obama irrumpió como un meteoro y con la imagen de un apuesto líder a la cabeza de la mayor potencia mundial demandó la creación de un Estado Palestino y el congelamiento inmediato de todas las colonizaciones de Israel en Cisjordania.

Hoy, tras la pálida imagen que nos dejó el encuentro cumbre de los lideres de Israel, Estados Unidos y la Autoridad Palestina, a tan solo 5 meses de aquel renombrado discurso, tristemente podemos asegurar que Obama dio la imagen de un político barato que trató de vender su mercancía con palabras hechizantes y seductoras de alguien que tiene en sus manos el poder del mundo, pero que al fin de cuentas resultaron huecas y estériles de un líder débil que fue fácilmente doblegado por el poder político-militar de Israel y el dominio económico de los grupos judíos de poder y cabildeo en Estados Unidos.

Obama cayó rendido de rodillas ante un Natanihau que hipócritamente exige de Abu Mazen que decida si quiere aparecer como Arafat (el malo) o como Saadat (el bueno), cuando a viva voz el premier israelí niega rotundamente toda posibilidad de negociar lo que fue la principal demanda y el logro más significativo de Saadat: la retirada de Israel hasta el último centímetro cuadrado del territorio egipcio conquistado en la guerra de 1967.

La claudicación de Obama fue a tal punto humillante que en el mismo momento que Obama declara en el podio de la Asamblea General de la ONU que Israel debe retirarse a los limites de 1967, el Ministro de Defensa Ehud Barak se encargó de vejarlo públicamente al divulgar por todos los vientos una nueva orden de su oficina autorizando la construcción inmediata de nuevas casas para judíos en la colonia Karnei Shomron en el centro de Cisjordania. A Obama no le quedó otro camino que tragarse silenciosamente la amarga píldora.

Obama se arrinconó en una posición bochornosa. Es muy contradictorio y peligroso imponer condiciones drásticas y criticar a Israel cuando ésta le responde con cachetadas políticas burlándose delante de su cara mientras Obama responde con impotencia y pasividad siendo Estados Unidos la columna vertebral del apoyo estratégico-militar y la fuente de financiación sin límites de Israel. Esa fuente que en forma directa o indirecta (cuestiones de apariencia que en el bolsillo nacional es una grosera mentira) financia todos los asentamientos civiles en Cisjordania.  

Los informes que detallan los acontecimientos de esta cumbre tripartita son un claro ejemplo de la falta conocimiento de los factores que impulsan a las partes, principalmente a Israel. Hay quienes se lamentan del desperdicio de la oportunidad, otros mencionan la importancia por el significado del simple hecho del encuentro, saludo y foto común. Otros ponen todos sus anhelos en el resultado de las renovadas negociaciones sin condiciones previas a partir de la fecha.

Está claro que para los palestinos, la parte débil y carente de toda posibilidad de influencia, salvo con apoyo americano, solo les queda participar en las negociaciones, rezar y anhelar por una drástica intervención americana. La parte judía, convencida que tiene controlados a los americanos bajo su mando, ya comenzó a poner en práctica su plan. Participará por tiempo indeterminado en la parodia de las negociaciones, y mientras tanto, arranca a todo vapor (a escondidas como es muy típico) la maquinaria de creación e instauración  del nuevo Estado de Cisjudea ampliando y profundizando la colonización judía civil en toda Cisjordania.

A diferencia del Estado de Israel que se rige, no en todos los aspectos pero si en su mayoría, por un orden democrático legal, el Estado de Cisjudea tiene un orden “especial para judíos”. Mientras que en la declaración de la Independencia en Israel “se promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes” en Cisjudea se acentuará una clara discriminación a favor de sus habitantes judíos. Mientras que en Israel el mismo documento fija los principios por los cuales “se asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo”, en Cisjudea regirá un sistema Apartheid a favor de la población judía y en detrimento de la población palestina. Los argumentos de “seguridad” son una vulgar mentira para permitir al ejército servir de peones que protegen la conquista civil del territorio que no tiene nada que ver con “seguridad” de Israel.   

En Cisjudea los palestinos carecen de la mayoría de los derechos políticos y tampoco gozan de plenas libertades como es el caso de sus habitantes judíos. La policía es responsable del orden público de los judíos en tanto que el ejército lo es para los palestinos. La justicia civil israelí es el marco de la población judía en tanto que los palestinos se presentan ante juzgados militares. El sistema de rutas y caminos dispone de vías separadas para judíos donde se le está prohibido el acceso a palestinos. De la misma manera servicios centrales como abastecimiento de agua y comunicaciones se basan en sistemas separados.

No en vano, tanto a Israel como a Cisjudea no se le fijan límites territoriales claros. Las ansias de conquista territorial de los rabinos y líderes de los colonizadores de Cisjudea, quienes verdaderamente tienen la sartén por el mango y no el gobierno de Israel, aun están lejos de estar satisfechas. Cisjordania es solo una parte de lo que inspira su heroico himno: “Dos orillas tiene el Rio Jordán, una la nuestra (Cisjordania) y la otra (Transjordania) también” Es de suponer que el comando superior de estos colonizadores ya esté programando el altercado que dé lugar a la conquista de Transjordania. Sería prudente aconsejar con prontitud al Rey Abdalla de Jordania que comience la búsqueda de un cómodo departamento en Londres, por ejemplo.

Como epílogo de esta función solo resta el agradecimiento del pueblo judío al gran aporte de Barack Obama. No a su apoyo político-militar-económico incondicional a Israel que seguramente acarreará serias complicaciones en el futuro. Los judíos deben agradecer a Obama que haya puesto punto final a la historia del pueblo débil e indefenso. Ahora quedó claro que el poder político-militar de Israel junto con el económico de los judíos de la diáspora, especialmente Estados Unidos, son una potencia mundial que hasta los poderosos norteamericanos se “arrugan” cuando lo enfrentan.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  26-9-09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

1 Comment on Barack Obama: “En New York fundé Cisjudea”

  1. Nunca escribo en estos espacios pero este artículo merece unas palabras, no se si tengo la autoridad para decir esto pero pienso que es un magnífico análisis, imposible no ponerse a pensar en el futuro de este pueblo y de las relaciones entre los dos pueblos y principalmente en la actitud que tienen que tomar ahora las fuerzas políticas, tanto palestinas como judias, que luchan por la justicia en esta zona del planeta.

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