La ruta 3265 y el Apartheid

La ruta número 3265 es una importante vía de comunicación terrestre de Cisjordania que une la ciudad de Hebrón con las aldeas localizadas en el límite occidental. A lo largo de su recorrido se han desarrollado algunas aldeas palestinas con unas decenas de miles de habitantes para quienes dicha ruta es la única arteria que le permite desarrollar sus actividades normales vinculadas al centro regional que es la gran ciudad de Hebrón.

En una de las márgenes de la carretera se estableció los últimos años la colonización judía denominada Neguot compuesta por no más de 200 habitantes. Estos colonizadores judíos ven en Hebrón uno de los centros espirituales mas importantes de la colonización judía y de aquí que la ruta mencionada les representa también a ellos el recorrido más significativo y apropiado.  

Los sucesivos enfrentamientos y atentados en la región demandaron del ejército de Israel, única autoridad en la zona, el establecimiento de un orden que pueda garantizar la seguridad y al mismo tiempo permitir en la mayor medida posible el normal desarrollo de las actividades de todos los habitantes. Esta norma internacional (Cisjordania es reconocido por las leyes internacionales como territorio conquistado en guerra y todavía en disputa) recibe una interpretación muy tergiversada y discriminatoria por parte del ejército de Israel.

A sugerencia del ejército, el Ministro de Seguridad ordenó que la ruta 3265 podrá ser transitada únicamente por los contados vehículos judíos mientras que las decenas de miles de palestinos de la región deberán arreglárselas lo mejor que puedan por los sinuosos y angostos senderos de montaña y los peligrosos pasos de hondonadas. Nada de investigar sospechosos, nada de mostrar pruebas de culpabilidad. La decisión es clara: todas las decenas de miles de palestinos son potencialmente culpables y deben pagar el precio. Fiel a sus funciones de serviles de la colonización judía de Cisjordania, sin siquiera tener en cuenta que se trata de una colonización ilegal usurpada por un grupo de judíos infractores de la ley según un informe oficial de la Fiscalía de Estado, el ejército de Israel no duda un instante en imponer un orden de Apartheid étnico bajo el inaceptable argumento de la seguridad.  

Gracias a la tenacidad sin límites de los pocos voluntarios de la Sociedad de Defensa de los Derechos Humanos de Israel, en el año 2006 se presentó una demanda en el Superior Tribunal de Justicia de Israel. Felizmente hoy, el alto tribunal dio a conocer su dictamen fijando que la orden de los mandos militares es excesivamente discriminatoria, ilegal e inapropiada. Este fallo es de suma importancia pues esa política segregacionista del ejército es aplicada en muchas otras carreteras de Cisjordania.

La decisión del Supremo Tribunal de Justicia de Israel no debe ser motivo suficiente de satisfacción alguna. Es muy probable que tanto el ejército como el Ministerio de Seguridad les den a entender a su señoría los jueces, que al fallo se lo pueden meter en el medio ….. de los archivos, pues ellos no lo piensan cumplir. Este comportamiento de abstenerse de la ejecución de decisiones judiciales anteriores respecto de la valla de separación en Cisjordania, usurpación de tierras palestinas y otras más, son un claro ejemplo de incumplimiento de sentencias del alto tribunal en contra del ejército y el Ministerio de Defensa sin que se tome ninguna medida ni se encuentre ningún responsable o culpable.

Tan importante decisión y su terrible significado para la población judía de todo el mundo que pretende que Israel sea reconocida como Estado Judío, probablemente pasen totalmente desapercibidos y muy pocos le presten atención. El mayoritario silencio no es más que una clara manifestación de apoyo a la política segregacionista y de Apartheid que el ejército impone en Cisjordania en detrimento de la población palestina y que no tiene nada que ver ni aporta una migaja a la seguridad de Israel.

Pese a declarar sus mejores intenciones, no podemos seguir tapándonos los oídos y cerrando los ojos para no ver ni sentir la triste realidad que establece el ejército de Israel  cuando en la práctica somos testigos de un orden discriminatorio de Apartheid, solo para defender un grupo de fanáticos y fundamentalistas que solo quieren conquistar territorios.

Lamentablemente, el ejército se despreocupa de los reales problemas de defensa y persistencia del Estado de Israel en el futuro, y sin darse cuenta, nos está arrastrando a un callejón sin salida.  

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  22-10-09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

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