¡Qué me importa que critiquen, y nos llamen los malvados!

Este tiempo, amiga mía,

el poder nos ha embriagado.

¡Qué me importa que critiquen,

y nos llamen los malvados!

Si Enrique Cadícamo seria contemporáneo, su famoso tango “Los Mareados” no se hubiese inspirado en el triste adiós de dos enamorados, sino, en el equivocado  rumbo que últimamente ha tomado Israel guiada por la prepotencia de la fuerza, arrogancia de la superioridad y enormes ansias de conquistar una porción mas de terreno, en vez de una verdadera preocupación por la defensa, conciencia de comprensión y predisposición al compromiso mutuo en un incansable esfuerzo por la paz.

En una demostración de desprecio hacia las posiciones de la mayoría de los países del mundo que consideran un delito toda colonización civil en territorios bajo dominio israelí desde 1967, los dos últimos días fueron testigos de una premeditada provocación con la publicación del plan de construcción de 900 viviendas en el barrio judío Giló en Jerusalén Oriental, y la colocación de la piedra fundamental de un nuevo barrio judío en plena aldea árabe Jabel Mukaber, también en el ámbito de Jerusalén Oriental.

Para Natanihau y su gobierno pareciera que no fue suficiente con la humillación y desdén a Obama del pasado intento de renovar las negociaciones de paz en el marco de la última Asamblea General de la ONU. La necesidad de demostrar claramente quien impone las condiciones en la región ya no se satisface con una bochornosa declaración de la sumisa Canciller americana Hillery Clinton. Es necesario propinar a Obama y los europeos una nueva y sonora cachetada política para degradarlos y ultrajarlos nuevamente ante los ojos asombrados del mundo.

En realidad no se debería ir con reclamaciones a Nataniahu pues para este caso es muy valido aquel refrán que dice: “el que calla otorga”. Barack Obama, el prestigioso presidente de lo que se considera la potencia mundial número uno, solo atina a escudarse detrás de tibias críticas carentes de toda replica concreta y significativa,  y de esta manera da muestras de tener un serio temor por posibles represalias de Israel y el poder judío en Estados Unidos. Con esta conducta, Obama trasmite una imagen de un funcionario impotente que se deja manipular por un gobierno subyugado a una pandilla de delincuentes fanáticos religiosos que se apropian de tierras palestinas por la fuerza.

La particular estructura política de Israel es capaz de demostrar que en estos esfuerzos no existe diferencia entre las posiciones oficiales, tradicionalmente consideradas de derecha (incluyendo los restos del difunto partido de izquierda Avoda), y aquellas que normalmente responden a una oposición que, teóricamente, tendría que estar detrás de posturas de izquierda con una visión más comprometida con concesiones mutuas y la aplicación del principio territorios por paz.

Tzipi Livni, líder del partido Kadima y de la oposición al actual gobierno de Natanihau, declaró sorpresivamente que su partido brindaba su total apoyo a estos dos proyectos. Si bien este hecho es deplorable, peor aún es su argumentación. Para Livni “la colonización en Jerusalén Oriental goza de un amplio consenso en la población de Israel” (1). Bajo este insólito razonamiento, toda nación y sus líderes, hasta se puede pensar en la Alemania de los años 30 y 40 del siglo pasado, pueden cometer delitos y transgredir leyes internacionales, como lo es la colonización civil de territorio conquistado en guerra, sin que se les pueda culpar y juzgar pues sus acciones fueron respaldadas por un amplio consenso nacional. Digamos, una nueva versión del principio de la Obediencia Debida. Como se supone que es una aspiración de la mayoría del pueblo, el gobierno y sus líderes no pueden negarse, pese a tratarse objetivamente de un delito según las leyes internacionales.

Israel esta embriagada con el alcohol de la fuerza y con el falso pretexto de auto defensa lleva adelante una campaña de conquista territorial y colonización civil, causa estragos humanos en su camino y hace oídos sordos a  las advertencias del mundo. Me temo que llegará el momento que la historia pase factura.

Ojala me equivoque. 

(1) Página Web de la Radio Galei Tzahal, 18-11-09

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 19-11-09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

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