Los campeones del racismo

Reiteradamente a lo largo de las últimas décadas Israel demostró en las canchas de fútbol que se trata de un país con población de chuecos y pataduras. Por el contrario, en el mismo césped, Israel acredita insistentemente que tiene serias pretensiones de lograr una de las primeras posiciones en el campeonato de países con población racista. 

Las buenas intenciones de algunos funcionarios de Jerusalén, foco de expresiones xenofóbicas en el fútbol, llevaron a convocar días atrás a personalidades y estrellas del apasionado deporte a una congregación de condena y repudio de todo testimonio de violencia y racismo en los estadios. La gota que rebalsó el vaso fue la decisión del club Beitar Jerusalén, uno de los equipos más populares y sobresalientes del futbol israelí, de renunciar a la contratación de un excelente jugador turco por el único motivo de ser musulmán.

El pobre Aviram Baruchyan, capitán y uno de los pilares de Beitar Jerusalén, estrella del seleccionado de fútbol israelí, aprovechó la oportunidad para expresar su visión personal sobre el tema y de esa manera cayó victima de su propia inocencia. “Por el momento los simpatizantes de Beitar no están en condiciones de aceptar un jugador musulmán” declaró Baruchyan y seguidamente confesó:” Personalmente estaría muy contento de un jugador árabe en Beitar. Mi juventud la pasé en el club del barrio jugando armoniosamente con árabes. Con el tiempo nuestra tribuna tal vez acepte la idea de un jugador árabe en Beitar.  De ser así yo seré el primero en bendecirlo. Si esto llega a concretarse, estaré muy contento”. (1)

Estas inofensivas y sencillas declaraciones fueron interpretadas como un facón en las espaldas de la hinchada y como una imperdonable traición a los enraizados y tradicionales valores del club Beitar. En cuestión de días se puso en funcionamiento el aparato represor de los grupos de choque y barra brava que paradójicamente operan clandestinamente bajo el nombre de “La Familia”. Un solo encuentro con el jugador fue suficiente para que Baruchyan sorpresivamente se retracte y cambie de opinión en forma drástica. “Lo que más me duele es que ofendí a los simpatizantes. Es importante que sepan que doy todo por la hinchada. No importa lo que otros piensan o registran. Es importante señalar que no soy yo quien decide en estos temas. Si la hinchada por el momento no quiere jugador árabe, pues no habrá jugador árabe en Beitar”. (2)

El poder de disuasión de esta pandilla de simpatizantes extremistas por este represivo acto estaba dirigido al resto de los jugadores, a las autoridades pertinentes y porqué no, a todo el país, y no se hicieron esperar. Con toda desfachatez y descaro, ante la inoperancia total de los servicios de seguridad que tendrían que reprimir tremendo acto de segregación y xenofobia, este último sábado en pleno estadio de Beitar y ante tribunas repletas fueron desplegadas enormes pancartas apoyando a Baruchyan por haber retornado al buen camino. (“Sobre principios no se cede”. “Te queremos Aviram”. “No hay que avergonzarse del nacionalismo”).

  Carteles de apoyo a Bruchian 1

Bruchyan: estamos contigo  L.F. (La Familia)

Sobre la concepción racista que rige a esta secta cuasi secreta de simpatizantes de Beitar (es de suponer que los servicios de seguridad saben hasta el número de calzoncillos de cada integrante) no hace falta más que navegar en su página de internet. Una sola imagen puede resumir todo. Un soldado israelí, miembro de “La Familia” según declaran, hace alarde de su perversión obligando a un palestino a besar la bufanda de Beitar Jerusalén para permitirle continuar en su camino que pasa por un control del ejército de Israel. El título de la foto lo dice todo: “Los esclavos de los judíos”.

La familia en accion

“Esclavo de los judíos”. Soldado israelí, simpatizante de Beitar Jerusalén humilla a palestino

Cada día se acentúa más el desprecio y se ultrajan valores humanos que fueron parte indivisible del judaísmo humano. Así como los generales están aterrorizados y son impotentes de actuar ante rabinos que incitan en Cisjordania a rebelarse a los mandos militares, a la vejación del enemigo, a la discriminación y el crimen en nombre de Dios y el judaísmo, de la misma manera las autoridades de la liga de fútbol tienen muy claro que pagaran un precio de represalia violenta muy alto si se atreven a tomar la más insignificante medida disciplinaria en contra de Beitar Jerusalén.

El llamativo silencio de aprobación y la generalizada pasividad de respuesta de la sociedad israelí no son más que una clara señal del erróneo camino por el cual transita la gran mayoría tras grupos extremos que promueven la xenofobia, la segregación y el racismo.

Un acto más, una nueva victoria, y se consagran campeones del racismo.

Ojala me equivoque.     

(1) Dor Blej, Walla, 11-11-2009

(2) Izi Ein Dor, Ynet, 20-11-2009

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 23-11-2009

http://daniel.kupervaser.com/blog/

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