La pureza étnica de las aldeas en Israel

“Los ancianos jeques de la aldea nos recibieron con mucho afecto. Nos ofrecieron viviendas listas para vivir y brindaron un trato muy agradable. A nuestra llegada nos bendijeron y dieron la bienvenida a “sus huéspedes judíos” que vinieron a  convivir en su vecindad. ¡Qué hermosos días pudimos compartir en la aldea Bet Gemal!”  Con estas cálidas y emotivas palabras, Yosef Elihau Shlush, líder y pionero de la restauración de la vida judía en Israel, describe la vivencia de más de un centenar de refugiados judíos que el poder Otomano los desterró por la fuerza de sus casas en Tel Aviv durante la primera guerra mundial, encontrando amparo por dos años justamente en la aldea árabe- palestina Bet Gemal. (1) Los pobladores de la aldea fueron tan generosos que hasta le adjudicaron una pequeña parcela de tierra que fue declarada cementerio judío donde pudo sepultar los restos de su querida madre que falleció justamente en esos trágicos días. Vale la pena resaltar el gesto de estos pobladores palestinos cuando se toma en cuenta que se trata de un período problemático de arduas disputas entre árabes y judíos como consecuencia de la declaración Balfur de Noviembre de 1917 donde Inglaterra reconoce el derecho de los judíos a constituir su hogar nacional en el territorio de su mandato.   

Adel Kaadan y su familia no tuvieron la misma suerte ni gozaron de esa acogedora hospitalidad cuando en 1995 intentaron comprar un terreno para construir su casa y vivir en la aldea Katzir poblada hasta ese momento solo por familias judías. Adel, árabe palestino y ciudadano israelí, enfermero y jefe de equipo de cirugía del hospital de la ciudad de Hedera, residente de la ciudad Baka el Garbia, se propuso mejorar sus condiciones de vida y por ese motivo eligió trasladar su familia a la vecina aldea Katzir.

A la solicitud formal presentada correspondió una drástica respuesta negativa con el argumento que las tierras pertenecen al Fondo de Existencia Nacional de Israel y por la condición de árabe del solicitante. Con la ayuda de la Asociación de Defensa de los Derechos Humanos se presentó una demanda ante la Corte Suprema de Justicia quien se expidió a favor de Kaadan en un fallo ejemplar que refleja los sagrados valores de la justicia que se preocupa por la defensa de los derechos humanos. Los jueces afirmaron que justamente debido a que el Estado de Israel se considera judío, el tiene que consagrar el valor de la igualdad y de aquí que permitir la colonización solo a judíos deba ser considerada una transgresión a la ley. 

La magistral lección de valores humanos universales del alto tribunal israelí fue motivo de un serio disgusto por parte de la mayoría de los grupos parlamentarios, especialmente del partido del Canciller Liberman (Israel nuestra casa). Estos legisladores, altamente impregnados de los valores del judaísmo moderno, inmediatamente se dedicaron a programar una ley que permita “esquivar el fallo Kaadan” por medio de la creación de Comisiones de Recepción que obtendrían la suficiente protección legal para refutar solicitudes de ingresos de personas por “falta de afinidad” con el grupo social judío que integran las pequeñas aldeas. El objetivo es claro y los legisladores ni siquiera lo ocultan: impedir legalmente a ciudadanos árabes de Israel el derecho a adquirir tierras y propiedades en las nuevas aldeas del Galil y Neguev.

En la última reunión de días atrás, la Comisión de Asuntos Legales del parlamento israelí trató el nuevo proyecto y fue escenario de sombríos discursos en donde el juego de palabras exponía claramente la maligna intención de discriminación racial. Para Tzipi Jotobely (Likud) “el proyecto de ley es solo el comienzo. No debemos temer cuando expresamos que queremos dar una preferencia a judíos que viven en el las zonas del Galil y en el Neguev – pues este es un estado judío”. David Rotem (Israel nuestra casa) afirmó: “Yo represento el sionismo y eso significa únicamente colonización judía en Israel. Yo me alisto en la reserva del ejercito y quiero que mis vecinos también lo hagan (se olvidó de decir que los árabes ciudadanos de Israel no lo hacen porque los servicios de seguridad de Israel no lo permiten)”. El Vice Canciller Dany Ayalon (Israel nuestra casa) parece que todavía está soñando y delirando la realidad de 1948: “es nuestro derecho más básico en los momentos que tratan de expulsarnos del Galil y del Neguev”. En este aspecto y en otros relacionados con la política de seguridad y conquista territorial, llama la atención que prácticamente no existe diferencia entre los partidos que integran la coalición gubernamental y la oposición, salvo un insignificante 10% de los partidos que representan la población árabe israelí y el grupo de izquierda Meretz.

La artificiosa interpretación de la igualdad de derechos por parte del gobierno de Israel justifica, por ejemplo, promover en estos días la inauguración de una Yeshivá judía en el medio de Yaffo, barrio primordialmente árabe en las cercanías de Tel Aviv.  La Yeshivá está a cargo de rabinos y religiosos del grupo de colonos de Cisjordania para quienes sus planes de desalojar a los palestinos de Cisjordania ya no le son suficiente y ahora los amplían a Yaffo – Tel Aviv.

Los legisladores israelíes no están dispuestos a que el país sea gobernado por leyes basadas en derechos universales e igualitarios para todos sus ciudadanos y se empecinan en demostrarnos que los valores de un estado judío son capaces de implementar normas basadas en la separación, segregación y discriminación racial. 

Cuando se apruebe la ley, Israel podrá enorgullecerse de tener aldeas étnicamente puras.

Ojala me equivoque.

(1) Yosef Elihau Shlush, “Mi vida”, Editorial Babel  

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 24-12-09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

Leave a comment

Your email address will not be published.


*