Las llamadas perdidas

Al igual que la experiencia americana con JStreet y la europea con JCall, un grupo de judíos latinoamericanos por la paz en Medio Oriente emitió un llamado a la razón en clara disonancia con el coro de aduladores de la política israelí de la mayoría de judíos de las diásporas (http://j-llamado.blogspot.com). El mensaje se centra en bregar por la paz en Medio Oriente según el principio de “Dos Estados para Dos Pueblos” y que peligros que asechan a Israel no provienen, principalmente, de amenazas de enemigos de afuera, sino por la perseverancia de la ocupación y la implantación ininterrumpida de asentamientos judíos en Cisjordania y barrios árabes de Jerusalén Este. En sus palabras, este camino “constituye un error político y una falta moral que alimenta un proceso de deslegitimación inaceptable de Israel como Estado”.

No cabe duda que la iniciativa de unos pocos muy preocupados por el destino de Israel, con el apoyo de algunos intelectuales sobresalientes, es un acto digno de admirar y aplaudir y debería arrastrar a la mayoría de los judíos como símbolo de sus sagradas aspiraciones a una solución pacífica del conflicto.

Lamentablemente, la realidad y los términos de la discusión en nuestro tiempo en el seno del pueblo judío de todo el mundo son unidireccionales y feroces y quienes llevaron adelante esta noble iniciativa pecaron tristemente de ingenuidad y desubicación política. Las adhesiones de su llamado son una clara demostración. A casi un mes de la apertura de la campaña el apoyo de hispanoparlantes no sobrepasa los 200, incluyendo algunos “colados” que hoy viven en Israel. Sin entrar en mayores detalles, llama la atención la acentuada participación brasilera, en tanto que la argentina, por su escasa adhesión, expone una colectividad con claro carácter intransigente, o al menos indiferente.

Nadie se debe sorprender de estos resultados. Es una clara imagen de la realidad tal como la siente el pueblo judío en Israel y diría por carácter transitivo, automáticamente en la diáspora.  Los resultados de las elecciones en Israel brindan una mayoría abrumadora (casi el 90%) que no permite poner punto final a la ocupación en Cisjordania. En el peor de los casos existe una mayoría relativa que promueve aireadamente continuar y profundizar la conquista territorial, y de ser posible, desterrar a los palestinos. En el mejor de los casos los partidos que tradicionalmente proponían un tipo de concesión territorial, hoy día están subyugados e imposibilitados de actuar por la fuerza de colonos fundamentalistas que dictan las políticas al gobierno y al ejército. Desde el momento que el Laborismo (Partido Avoda) liderado por Barak traicionó sus principios históricos por el módico precio de sillones ministeriales de gobiernos expansionistas, la izquierda y las soluciones de compromiso territorial desaparecieron de la agenda política por décadas y tal vez generaciones. La farsa de majestuosos discursos no puede camuflar un diario expansionismo en el terreno. 

La gran mayoría de los medios de difusión judíos en español son un fiel reflejo del vasto apoyo de su pueblo a la política expansionista del gobierno. De ninguna manera son capaces de actuar bajo principios y normas básicas del periodismo informativo sino que se han convertido en disciplinados voceros del gobierno. El discurso judío en español es un claro reflejo de la concepción oficial e intolerante sin capacidad de admitir ningún tipo de visión crítica que pueda poner en tela de juicio las políticas estatales que siempre son consideradas sagradas e indiscutibles. Para un ejemplo extremo, vale la pena citar el periódico judío de mayor difusión en español: Aurora. En su versión digital sus directores no sintieron la necesidad de actuar profesionalmente y censurar en el momento en que se publicaron mensajes que instaban al asesinato personal de Noam Chomsky por el solo hecho de criticar las políticas de Israel (1). La responsabilidad periodística se termina cuando el sospechoso defiende a los judíos o a Israel, inclusive por medio del crimen.

El discurso y lenguaje que domina el Estado que dice actuar bajo los principios de judaísmo se basa en la fuerza y la imposición: conquistar, desalojar, demoler, discriminar, pisotear soberanías extranjeras y también matar, todo eso mucho mas allá de los legítimos derechos de defensa.  No hay lugar para concesiones y reconocimiento mutuo. Todo el pueblo judío de Israel y del mundo aplaude a su presidente Shimon Peres en su último disparate: “Israel quiere la paz con Siria, pero no entregará los Altos del Golán” (2)  Ni siquiera tiene el coraje de reconocer ante el pueblo judío que lo que se quiere es el Golán para continuar colonizándolo con judíos. Paz habrá o no habrá. ¡Qué nos importa! Mientras tanto somos los fuertes.

Lamentablemente, este minúsculo pero valorable grupo de judíos latinoamericanos preocupados por una solución pacifica y el retorno a los valores humanos del judaísmo no es más que una especie en extinción. Su lenguaje pacifista y consensuado los convierte en sapo de otro charco dentro del pantano donde se ha metido Israel. Por muchos esfuerzos que inviertan, sus llamados a la razón permanecerán volando por los aires. Los celulares de la gran mayoría del pueblo judío del mundo registran llamadas perdidas.

 

Daniel Kupervaser

Mayo 2010        

 

(1) “A este tipo de escoria (Chomsky) si es que lo desea, deberían dejarlo entrar en el país y luego organizarle algún accidente mortal” Firmado Ojo de Águila.

“A esta basura repugnante (Chomsky) no hay que dejarlo entrar. Y así habría que hacer con los que se llenan la boca de espuma maloliente criticando asquerosamente a Medinath Israel. La otra posibilidad sería dejarlo entrar y decapitarlo ¿No?” Firmado: Gustavo.  Aurora Digital 16 y 18 de Mayo 2010

(2)  Radio Jai, 12-de Mayo 2010

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