Los generales de antes no usaban gomina

Los primeros días de noviembre de cada año rememoramos con mucho pesar la perdida de nuestro líder Yitzhak Rabín asesinado por un terrorista judío. La tristeza es mayor aun cuando nos damos cuenta que con él desaparecieron aquellos valores de honestidad, sencillez y franqueza que caracterizaron a los líderes de entonces y que fueron pisoteados por quienes nos gobiernan en estos tiempos.

A principios del año 1977 Yitzhak Rabín cubría la función de Primer Ministro de Israel y con muchas posibilidades de lograr una nueva cadencia en la función para las elecciones previstas el mes de mayo de ese año.  En Marzo de 1977 el periodista Dan Margalit publicó en los diarios que Lea Rabin, esposa de Yitzhak, olvidó de cerrar una cuenta bancaria en Estados Unidos con un saldo de 4,000 dólares, herencia de la función anterior de Yitzhak como embajador en ese país. Lo que estaba permitido a un embajador le estaba prohibido en esos tiempos a cualquier ciudadano de Israel residente en el país. La infracción tenía un carácter administrativo y se penaba con multa. Rabín no dudó e inmediatamente asumió responsabilidad personal por los actos de su esposa, renunció a su alto cargo y a su candidatura para las próximas elecciones. Hasta aquí una lección de nostalgia. Ahora la realidad actual.  

En el mes de diciembre de 2009, una periodista dio a publicidad el hecho que una mucama extranjera  trabajaba ilegalmente en el lujoso departamento de una famosa torre de Tel Aviv donde habitan el General Ehud Barak, Ministro de Defensa, y su esposa Nili Priel.  A partir de aquí, la sucesión de hechos, comportamientos y actitudes de los diferentes sectores de poder son un fiel reflejo de una marcada pérdida de valores tradicionales de la sociedad israelí y de la aparición de fuertes síntomas de conductas cercanas a la corrupción y ambición de sujetar el poder a todo precio.

De Nili Priel y del Ministerio de Defensa se recibieron inmediatamente declaraciones que confirmaban la noticia difundida por todos los medios. La fiscalía encargada de investigar estas infracciones (solamente administrativas y sujetas a una pena que no sobrepasa los 4,000 dólares) abrió el procedimiento respectivo. Al poco tiempo el país fue conmovido por el informe de la fiscalía: El caso se cierra pues la única prueba es la confesión de “la implicada Nili Priel” y no sería suficiente para estar seguro de conseguir una condena en el juzgado”. Ante la sorpresa y el asombro de la opinión pública, la fiscalía reconoció que la policía junto a los sistemas y dispositivos oficiales no lograron ubicar a “Virginia”, la ya famosa mucama extranjera. Da la impresión que los agentes de seguridad, encargados entre otras funciones de cuidar el domicilio del Ministro de Defensa, son irresponsables en el cumplimiento de su misión o operan bajo órdenes no estrictamente profesionales. Es más bien irrisorio y muy poco convincente que “los mejores servicios de seguridad del mundo”, capaces de descubrir hasta la más pequeña aguja en un pajar palestino, no puedan dar con el paradero de Virginia, a quien saludaban todas las mañanas en la puerta del lujoso departamento bajo su guardia, y seguramente conocían hasta el color de su ropa interior en todas sus mudas.

Los signos de desmoronamiento de la sociedad israelí quedaron demostrados definitivamente semanas atrás por Carmela Menashe, la audaz periodista de la radio B de Israel quien volvió a conmover al país cuando con mucha facilidad y sin recursos extraordinarios ubicó el domicilio de Virginia y la entrevistó por radio.

Ahora ya no hay más posibilidades de escaparse y hay que continuar con el procedimiento legal, eso sí, sin dejar de demostrar hasta qué punto el sistema israelí se ha embadurnado. El Fiscal General del Estado anunció la renovación del enjuiciamiento solo de Nili Priel y que el General Barak no será interrogado ni enjuiciado. Pareciera que el Fiscal de Estado está informado de muy buenas fuentes del orden del día en el domicilio de la familia Barak donde Virginia lavaba los calzones de Nili Priel y el General Barak se lavaba solo sus calzoncillos.

Este no es el único caso que las actitudes de la pareja Barak – Priel dejan muchos interrogantes respecto de la transparencia y honestidad de sus quehaceres. En agosto de 2008 se presentó una denuncia de posible corrupción cuando la empresa Taurus, de propiedad de Nili Priel, disfrutaba de abultadas comisiones de empresas privadas para fomentar relaciones con perspectivas de negocios con dependencias estatales, inclusive en aquellas en donde su esposo, como Ministro de Defensa, podría tener influencia. Con mucha delicadeza la causa se cerró cuando el Auditor del Estado le dio orden a Barak: “Que tu esposa devuelva inmediatamente las decenas de miles de dólares que recibió debido a tus relaciones” (1)

Aparentemente nuestros líderes y generales de hoy prefieren el uso de gomina que sea capaz de crear una imagen con apariencia de honestidad, honradez y dedicación para ocultar otras intenciones que en repetidas oportunidades se nos aparecen bastante oscuras. 

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser   http://daniel.kupervaser.com/blog/

Herzliya – Israel  6-11-2010

 (1) Diario Globes.

3 Comments on Los generales de antes no usaban gomina

  1. Rafael Araya // November 7, 2010 at 6:52 pm // Reply

    Estimado daniel, excelente artículo y aprovecho de gradecerte también elñ anterior que estaba muy bueno.
    Te mando un saludo cordial

  2. Rafael Araya // November 7, 2010 at 6:53 pm // Reply

    Estimado daniel, excelente artículo y aprovecho de gradecerte también el anterior que estaba muy bueno.
    Te mando un saludo cordial.
    Rafael Araya Masry

  3. Excelente!

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