Cisjordania sin paz antes que la paz sin Cisjordania

El famoso discurso de Natanihau de Junio 2009 en la Universidad de Bar Ilan obró como una mecha que encendió la imaginación en muchos en la búsqueda de soluciones al conflicto israelí-palestino. Sectores de la sociedad Israelí, especialmente los allegados a la visión conciliadora que promueve la fórmula  “dos estados para dos pueblos”, creyeron ver en el intransigente líder de la derecha israelí una continuidad de sus predecesores del mismo campamento que no dudaron en cruzar las líneas llevando a la práctica conductas típicas de sus rivales ideológicos (Begin con Egipto en 1979, Sharon con la desconexión de Gaza en 2005 y el dúo Olmert-Livni que reconocieron tres años atrás la necesidad de una amplia retirada de Cisjordania).

Los acontecimientos que se sucedieron a partir de ese Junio de 2009 y los escollos que prácticamente impidieron un comienzo formal de las negociaciones dan claramente a entender que esas ilusiones de una paz que está al alcance de la mano son más bien una maratón cuyo línea de meta cada día esta mas lejos y ya ni siquiera se divisa en el horizonte.

Los analistas elogian la preocupación de Natanihau por los aspectos relativos a la seguridad de Israel, pero no dudan en criticarlo duramente ante una falta de programas estratégicos de largo plazo. Los sectores con aparente predisposición a concesiones territoriales con los palestinos (lo que se denomina erróneamente la izquierda tradicional: Avoda, Kadima) critican los altercados de Natanihau con la administración de Obama pues su concepción de quedarse con territorios de Cisjordania no difiere mayormente de Natanihau. Meretz y los partidos que representan a la población árabe israelí (lo que se considera la extrema izquierda) critican ferozmente su intransigencia exponiendo la existencia de tan solo dos alternativas: Adopción de la solución de “dos estados para dos pueblos” con la consecuente retirada israelí de todo Cisjordania, o la anexión de Cisjordania a Israel con la subsiguiente necesidad inmediata de otorgar ciudadanía israelí a millones de palestinos lo que pondría en peligro la existencia futura de Israel como Estado Judío.

Debo reconocer que tanto los más serios analistas políticos y estratégicos de la región, como los representantes de los sectores que apoyaron la solución de “dos estados para dos pueblos”, incluyendo el autor de esta nota, fueron víctimas de visiones tradicionales del conflicto y no tuvieron la capacidad de captar una realidad que se fue gestando lentamente y se ha transformado en una alternativa real y concreta.

Es cierto, da la impresión que Natanihau actúa sin un claro y detallado programa estratégico a largo plazo como se debe suponer de un líder de país en situación conflictiva permanente. Pareciera que Natanihau renunció a ser quien lidera los acontecimientos y prefiere estar en posición de responder iniciativas de terceros. Esto no debe interpretarse como un signo de debilidad. Todo lo contrario. El mejor programa de Natanihau es justamente carecer de todo programa y basarse en mantener férreamente el “status quo” que reina en Cisjordania desde Junio de 1967.

Natanihau no cree en acuerdos con palestinos para garantizar la seguridad de Israel y prefiere la presencia de Tzahal en Cisjordania a todo precio. De la misma manera, políticamente no puede mover ningún ladrillo de la colonización judía de Cisjordania sin gran riesgo de perder el poder. De aquí que su apoyo a la formula “dos estados para dos pueblos” es una farsa destinada a crear una falsa imagen de apoyo a los planes de Obama y de ninguna manera es una alternativa relevante. El fantasma de millones de palestinos demandando ciudadanía israelí no lo asusta como tampoco la remota posibilidad de una nueva intifada. La conquista y colonización judía de Cisjordania con millones de palestinos sin derechos civiles básicos se lo impusimos al mundo por la fuerza durante 44 años. Sin problemas graves lo haremos durante los próximos 440 años.  Las amenazas de la necesidad de otorgar ciudadanía a millones de palestinos de Cisjordania tal como la izquierda lo plantea son totalmente estériles e infundadas. Sabemos muy bien como refutarlas.

Varios factores se conjugan para que Natanihau se sienta muy seguro y sereno.

–      A nivel militar Israel logró acumular un poder descomunal y supremacía estratégica tal que, en la práctica, ninguna potencia mundial puede poner en riesgo su existencia. Las amenazas de Irán no son más que excusas para mantener un amplio apoyo americano y europeo pese a las continuas transgresiones de leyes internacionales por parte de Israel.

–      A nivel político internacional Israel goza de una posición privilegiada que permitió convertir a Estados Unidos en su respaldo incondicional. Obama critica de la boca para afuera la colonización judía en Cisjordania pero en ningún momento frenó el multimillonario apoyo financiero y militar a Israel que le permite llevar adelante esa colonización lo que la administración americana justamente considera acto ilegal. Los europeos compiten en la función de mediadores pero ante la colonización judía en Cisjordania solo atinan a gruñir según el dicho “perro que ladra no muerde” (1).

–      En el frente político interno la política de status quo de Natanihau se beneficia de un amplio apoyo, tanto que  no sería exagerado estimarlo en más del 90% de la población judía.

–      Los sectores dominantes de la economía, que en el pasado promovían a viva voz los programas de concesiones territoriales del partido Avoda, hoy se sienten muy cómodos con la ideología liberal e intransigente de Natanihau.

–      Los directivos de las colectividades judías del mundo adoptaron, por encima de todo, la función de voceros del gobierno de Israel. Por boca de ganso, y sin la mínima apreciación crítica, repiten constantemente las gastadas consignas del gobierno de Jerusalén (2)

Tras el triunfo de la Guerra de los 6 dias en 1967, nuestro discutido héroe Moshe Dayan declaró que “Es mejor Sharem el Sheik sin paz que la paz sin Sharem el Sheik”. Hoy Natanihau adoptó esta leyenda a Cisjordania.

Los líderes del judaísmo del mundo se jactan por sus grandes aportes a la humanidad y no se cansan de repetir como loros que Israel es la única democracia en Medio Oriente. No caben dudas que la visión de Natanihau para el conflicto con los palestinos permitirá a Israel como Estado Judío brindar al mundo un nuevo y aberrante tipo de democracia. Junto a población judía que goza de todos los derechos civiles, convivirá por generaciones población palestina carente de derechos civiles básicos. Es nuestro gran orgullo

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 13-11-2010

(1) “Nosotros, los europeos, nos destacamos por declaraciones pomposas. Es una manera de recompensarse por la impotencia de actuar” Declaración referente al conflicto de Medio Oriente de Miguel Moratinos, Canciller retirado del Gobierno Español. Entrevista de Akiva Eldar, Haaretz, 12-11-2010

(2) La pagina Web de Tzavta Buenos Aires, viejo baluarte del sionismo socialista y que hoy acoge la delegación argentina de Meretz, está repleto de artículos de Daniel Pipes (ex asesor de Bush quien justificó últimamente la tortura de presos para obtener información), Pilar Rahola y demás autores de la misma tendencia cuya principal preocupación es difamar y combatir el islamismo y su mensaje respecto a Israel no se puede interpretar de otro modo más que propaganda proselitista para apoyar el Likud de Natanihau o al partido de Liberman.

1 Comment on Cisjordania sin paz antes que la paz sin Cisjordania

  1. Mientras los dirigentes sigan actuando como lo hacen solamente resta al parecer recordar las palabras que originariamente citas de Leon Felipe”Me han contado todos los cuentos”

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