“El pueblo es tonto, el pueblo paga”

“El pueblo es tonto, el pueblo paga” (1)

Crónica de una de las tragedias anunciadas.

Todo ciudadano israelí medianamente informado no se siente sorprendido ante  los catastróficos resultados del último incendio forestal del Monte Carmel. Todos los informes de comisiones especiales del pasado, de expertos y del Auditor Nacional resaltaron en letras mayúsculas los riesgos a que se somete el patrimonio nacional y la población civil como consecuencia de la falta de organización y equipamiento de los servicios nacionales contra incendios. Más que informes, se trata de vaticinios que muy pocos quisieron creer que se concretarían en tan calamitosas consecuencias, como una crónica de una tragedia anticipada.

Un incendio forestal no es una catástrofe fortuita. Se trata más bien de un acontecimiento que se sucede con cierta periodicidad y debe ser previsto por el liderazgo del país, en especial en un área tan seca como el Medio Oriente. En Israel nadie se debe sorprender del desprecio de las capas gubernamentales por los intereses generales de la población cuando los centros de poder  importantes del gobierno están muy ocupados en promover sus intereses sectoriales. No es casual que Israel disponga de la fuerza aérea más fuerte del mundo, de satélites con ojos que miran cualquier rincón del planeta, de aviones sin piloto que ejecutan líderes palestinos o captan el color de la ropa interior de cualquier residente de Cisjordania y de otros equipos sofisticados de los cuales no se habla, pero no sea capaz de poseer en alerta un mísero avión contra incendios o stock de material anti inflamable para combatir un incendio forestal más de 3 horas. Más preocupante es el hecho que autoricen la construcción de edificios de más de 50 pisos de altura cuando la escalera más alta que disponen los bomberos en el país solo llega hasta el piso 14.

Lamentablemente, la protección de los ciudadanos y sus bienes contra incendios no es el único aspecto que hace resaltar la desidia y el desdén de los gobiernos de Israel en su sagrada misión de preservar los intereses de su población. Hay una larga lista con crónicas de tragedias anticipadas. Los acontecimientos del Monte Carmel son solo un ejemplo.    

Israel se jacta por la renombrada efectividad de sus servicios de seguridad que aseguran la tranquilidad de placidos vuelos a los pasajeros. Se puede afirmar con un alto grado de certeza que hay muy poca probabilidad que un avión con destino a, o desde Israel, explote en el aire por una bomba. Eso no significa que aterricen o despeguen sanos y salvos. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) es la institución que controla los estándares de los servicios de control de aviación civil en los distintos aeropuertos del mundo. En diciembre de 2008 y con vigencia hasta la fecha, esa importante institución decidió bajar el grado que le adjudica a los sistemas de control aéreo de Israel debido a la falta de equipamiento y niveles de administración adecuados a los estándares exigidos. En otras palabras en materia de control aéreo civil, Israel pertenece al mundo subdesarrollado (2). Según informes de varios expertos, un accidente aéreo en aeropuertos de Israel solo es cuestión de tiempo, al igual que los pronósticos de catástrofes por incendios (3)

Expertos de todo el mundo saben muy bien que la solución de problemas de disponibilidad de agua para consumo humano y producción agrícola no depende hoy en día de la gracia del todopoderoso sino es una cuestión económica. Inversión en desalinización es capaz de cubrir cualquier necesidad. Parece que solo los expertos del gobierno de Israel le creyeron a Dios y no invirtieron a tiempo. Hoy se sufre una de las crisis de falta de agua más agudas de la historia del país. Pero qué importa si el pueblo es tonto y siempre paga. Hoy en día cada hogar se ve obligado a pagar por  consumo de agua importes desmedidos gracias a la negligencia de funcionarios que ven su principal función en institucionalizar una economía moderna que solo favorece a las familias poderosas de la economía de Israel y empobrece enormes sectores de la población (4)

La amenaza de cohetes y raquetas lanzadas por Hammas de Gaza y Hesbollah desde Líbano en contra de población civil es un problema crítico que afecta a amplios sectores de la población civil de Israel. “El General Amos Yadlin, Jefe de Informaciones del Ejercito, en su despedida de la Comisión de Seguridad del Parlamento Israelí, declaró que “no sería correcto basarse en lo ocurrido en la operación Plomo Fundido ni en la Segunda Guerra del Líbano. El próximo enfrentamiento será mucho más grande, mucho más amplio, con muchas más víctimas civiles.” (5). Ante reiteradas demandas de la población civil y sus autoridades municipales, el Gobierno de Israel prometió invertir miles de millones de dólares en el desarrollo de un sistema de protección ante tal amenaza. Tras reiteradas postergaciones, el ejército anunció meses atrás que las últimas pruebas de los nuevos sistemas de protección demostraron su alta eficiencia y en estos días las primeras unidades se convierten en operativas.

Ante tan eficaces pruebas, una profunda sensación de alivio se percibió en todas las zonas limítrofes del norte y del sur. Pero nuevamente el gobierno y ejército mostraron su hilacha exhibiendo su total desinterés por la protección de la población civil. Sin tartamudear, el General Gadi Aizenkot, Jefe de la Sección Norte del Ejército declaró: “El sistema moderno de protección de raquetas y cohetes fue desarrollado principalmente para la defensa de los campamentos del ejército. Que la población de Israel no se haga ilusiones que alguien les va a abrir un paraguas que los proteja por encima de la cabeza”. (6) Efectivamente, la primera unidad de Cúpula de Hierro fue instalada en una base aérea del sur del país.

Hace tiempo que los gobiernos de Israel tiraron por la borda todo interés en proteger la población civil, salvo de actos que se pueda interpretar como un ataque árabe o palestino. Ante un crimen cualquiera, por más sangriento que sea, es de público conocimiento la sensación de alivio que trasmiten los locutores de radio o TV cuando informan que el motivo no tiene trasfondo de terrorismo árabe o palestino. El liderazgo de Israel y las comunidades judías del mundo se consolidan detrás de reiteradas consignas con el argumento de antisemitismo y deslegitimación de Israel  y no son capaces de visualizar un pueblo arrastrado tras la conquista territorial de fanáticos y el enriquecimiento desaforado de unas pocas familias poderosas (7).

Pese a tantas tragedias anunciadas, lograron atontar al pueblo y el pueblo seguirá pagando en silencio.

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya 5-12-2010

http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) De la canción “Esperando al Mesías”. Letra y música: Shalom Janoj.

(2) “Estados Unidos redujo la calificación de Israel en seguridad de aviación civil” YNET, 19-12—2008

(3) “Catástrofe aérea en Israel es solo cuestión de tiempo” General Amos Lapidot, ex Comandante de la Aviación Israelí. Maariv 4-6-2008

(4) Angel Curria, Secretario General de OECD, habló del peligro de la concentración de la economía de Israel en pocas manos. The Marker 25-11-2010.

(5) “La ilusión de la retaguardia protegida” Reuben Pedetzhur, Haaretz, 2-12-2010

(6) “Cúpula de hierro” no está destinada necesariamente a proteger ciudadanos” Alon Ben David. Nana 10  30-11-2010

(7)  “Banco Central de Israel: 10 familias controlan el mercado israelí. Hay aquí una amenaza a la democracia” The Marker 20-7-2010.

1 Comment on “El pueblo es tonto, el pueblo paga”

  1. Excelente, Daniel. Te agradezco el envío de tu material. Creo que arroja luces sobre lo que es en esencia la composición interna de la sociedad israelí. Esperemos que todo esto cambie.
    Un saludo cordial
    Rafael Araya Masry
    Buenos Aires

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