Ultimo llamado: deslíguense del judaísmo racista de Israel

Una persistente pasividad y comprensión ante atropellos a un orden social básico y democrático cobran vertiginosamente su precio político. Las sociedades no permanecen inmunes, tampoco la del “pueblo elegido”. El siniestro destino del pueblo judío como consecuencia del odio racial nazi permitió que se arraigue en  su entorno un pensamiento generalizado que una visión discriminatoria de su gente sobre una base étnica es más bien una hipótesis inconcebible. Cuan errados estaban.

La continuidad del conflicto bélico junto con la compenetración de la sensación de invencibilidad en base a una enorme fuerza acumulada, dieron lugar en Israel al surgimiento de los primeros síntomas de odio y discriminación hacia agrupaciones étnicas no judías. Lo que en su momento se consideró declaraciones esporádicas de personas o grupos minúsculos y despreciables, la carencia de un accionar inmediato y drástico los ha convertido en voz dominante de la sociedad judía en Israel de estos días. La indulgencia y apatía del liderazgo de Israel convirtió al estado en una democracia aparente en donde el gobierno representativo del pueblo cedió el poder a líderes del fundamentalismo religioso con una escala de valores de alto contenido racista.

En estos días decenas de rabinos del más alto rango dieron a publicidad una declaración por la cual dan orden a la población de no alquilar ni vender propiedades a no judíos (un 20% de la ciudadanía israelí) (1) Este documento se agrega a otros anteriores que incitan a no dar trabajo a árabes ciudadanos de Israel o a noticias que reflejan  el activismo segregacionista como el de la Municipalidad de la ciudad de Bnei Brak (liderada por judíos ortodoxos) que desconecta la provisión de agua y electricidad a apartamentos habitados por refugiados extranjeros incitándolos a alejarse (2). Por si esto fuera poco, una organización secreta de estos sectores fundamentalistas denominada “Organización de Prevención de la Asimilación” informó de la existencia de una línea telefónica especial para “soplones” de judíos que alquilan departamentos a no judíos (3).

La respuesta de la cúpula oficial mayor es digna de ser calificada como balbuceo y demostración de impotencia. Sin dar ninguna orden concreta que demostrase el predominio de un orden democrático y civil, solo atinaron a declaraciones anodinas. Para el Presidente Shimón Peres, “la declaración de los rabinos crea una crisis moral básica” y que “no hay contradicción entre democracia y judaísmo” (4). Es decir, intenta convencer al pueblo y a los rabinos, los dueños actuales del judaísmo, que la noche es día. Más estéril fue la intervención del Primer Ministro Natanihau. “El Estado de Israel rechaza totalmente estas expresiones. No puede ser que se expresen tales palabras en cualquier estado democrático, en especial no en un estado judío y democrático que respeta la moral de la tradición judía y la Biblia” (5) El Gran Rabinato Nacional, el Gran Rabino Sefaradi y el Gran Rabino Ashkenazi callan en un acto que no se puede interpretar de otra manera más que identificación con los rabinos racistas.

Lejos de amedrentar a la población, las arengas del Presidente y del Primer Ministro obraron como catalizadores del apoyo popular judío a la declaración racista de los rabinos. A los pocos días la carta cuenta con el aliento de centenares de rabinos, profesores de universidades y las encuestas le otorgan una clara mayoría. Según un sondeo de YNET la declaración recibió un apoyo del 55% de la ciudadanía judía, según el canal 2 de TV 74%, en tanto que la radio Galei Tzahal le otorgaba un valor promedio entre los dos anteriores (6). Para acentuar el carácter de “judío y democrático” que Natanihau le adjudica al Estado de Israel, el Instituto Israelí de la Democracia publicó los resultados de un trabajo de investigación donde sin sorpresa alguna se puede saber que el 86% de la población judía está convencida que las decisiones importantes del país se deben tomar solo por mayoría judía. Es decir quitarles el derecho a voto y opinión a ciudadanos no judíos. Al igual, el 62% está seguro que no se debe tener en cuenta a los ciudadanos árabes israelíes en las políticas de seguridad y relaciones internacionales (7)

La conclusión es clara y precisa: la gran mayoría de la sociedad judía de Israel se contaminó gravemente de la concepción racista que alienta el odio étnico y la segregación de los sectores no judíos de la población, en especial árabes, trabajadores extranjeros y refugiados. El destino de Israel seguramente continuará, como hoy profundizando el camino dictado por los rabinos fundamentalistas gracias al descomunal poderío militar y el apoyo incondicional de Estados Unidos. Las diásporas judías son justamente el eslabón débil que seguramente se situará en condiciones peligrosas hasta trágicas.

Respondiendo a un accionar típico de un robot manejado por control remoto, carentes de todo análisis estratégico serio, los líderes de las diásporas judías no supieron visualizar una realidad que se modificó drásticamente y continuaron vociferando a viva voz su categórico apoyo a Israel cuando esta se empantana en un lodazal de atrocidades sociales y políticas. Con una mayoría absoluta de su población judía reclamando una política social segregacionista hacia el no judío, exigiendo de todo el mundo que Israel sea reconocido como Estado Judío, apuntalados incondicionalmente por las diásporas judías, toda persona con dos dedos de frente debe comprender que los desenfrenos y brutalidades que comete Israel muy bien pueden estar bajo una protesta dirigida contra Israel, contra los judíos y el judaísmo.

Ante todo reclamo por expresiones antisemitas los dirigentes de las comunidades judías deben saber muy bien que no se pueden mostrar con sus manos limpias en tanto hacen oídos sordos a declaraciones de la peor calaña racista en boca de renombrados rabinos del Estado Judío de Israel al que defienden con tanta pasión. Su permanente y llamativo silencio ante tales aberraciones les quita toda autoridad moral cuando “hacen votos por la profundización y extensión de la vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en todo el mundo” (8)

Esta dirigencia comunitaria debe comprender que esta actitud necesariamente conlleva el distanciamiento de amplios sectores democráticos e intelectuales de las sociedades locales dejando a la colectividad judía  totalmente aislada y solo en manos de la comprensión del gobierno de turno.

La conciencia está trasmitiendo el último llamado: deslíguense del judaísmo racista de Israel. Hay que retornar al judaísmo que respeta los valores humanos universales. Criticar estos fenómenos racistas no es deslegitimizar al Estado de Israel. Al contrario, si les preocupa su persistencia como país democrático y eterno refugio para los judíos del mundo, únanse a un movimiento que demande un claro giro social y democrático, como así también, serios cambios en la inserción de la religión en el Estado de Israel. Seguir apegados a sus políticas actuales puede llegar a ser trágico, justamente para esa colectividad cuyo destino tanto les preocupa

Ojala me equivoque.     

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  15-12-2010

 http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) Walla. 7-12-2010

(2) Haaretz 30-11-2010

(3) Walla 12-12-2010

(4) Diario Haaretz, 8-12-2010  

(5) Diario Haaretz, 7-12-2010

(6) Rabino Shmuel Elihau, “¿Ustedes están a favor de los rabinos? Eso está bien” YNET 13-12-2010

(7) Instituto Israelí de la Democracia. Informe 2010.

(8) Comunicado: Compromiso de la DAIA (Representación política de la comunidad judía argentina) con la democracia y los Derechos Humanos con motivo del 27 aniversario del retorno de la democracia a Argentina. Diciembre 2010

2 Comments on Ultimo llamado: deslíguense del judaísmo racista de Israel

  1. God! I miss Rabin!

  2. I too lou. Imeet Lea Rabin at Brussels. Fantastic women,4.000 dolars or not. Ines

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