Obama en Medio Oriente: de estadista visionario a político farsante.

La obstinada tendencia del gobierno de Israel a devorar territorio palestino de Cisjordania por medio de la colonización civil judía dio por tierra  con todos los intentos de poner en marcha un proceso de negociación que pudiese arribar a una partición más o menos razonable y equitativa del mapa y de esa manera concretar el anhelado sueño de dos estados para dos pueblos. Desacreditando conocidos expertos en seguridad allegados a los círculos gubernamentales israelíes, los palestinos no respondieron violentamente con la apertura de una nueva intifada tal como se lo pronosticaba, sino que optaron por la pacifica vía diplomática. Este acto tan trivial dejó boquiabierto al liderazgo de Israel solo acostumbrado y propenso  a asestar violentos ataques de guerra e incapaz de enfrentar situaciones de negociación diplomática seria.

En vez de reclutar terroristas suicidas para estallar en concentraciones públicas, la Autoridad Palestina movilizó el apoyo de 130 países para presentar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un proyecto de resolución que condena la continua ampliación de los asentamientos civiles judíos en Cisjordania. La iniciativa no incluía mención alguna respecto de la ocupación militar, restricciones de movilidad o todo tipo de limitaciones a la población nativa, todos actos repudiables aunque permisibles a fuerzas militares que administran un territorio en conflicto conquistado en guerra. La sencillez del proyecto emanaba justamente por centrarse solo en un delito de guerra: colonizar población civil en territorios bajo control militar. Prácticamente todas las cancillerías del mundo, incluyendo la de Estados Unidos, dan a conocer periódicamente un mensaje de contenido común entre ellas: la colonización judía de Cisjordania es ilegal y atenta a las posibilidades de llegar a un acuerdo de paz con los palestinos.

La moción gozó de un masivo apoyo de todos los países representados en el Consejo de Seguridad con una única excepción: Estados Unidos de América. Haciendo uso de su prerrogativa como superpotencia, o tal vez como dictador del Gobierno de Mundo, su único voto en contra significó el veto a tan importante decisión.

Este insólito acto de Obama tira por la borda los clamorosos llamados a la conciliación y paz que trasmitió en ocasión de su majestuoso discurso en la Universidad de El Cairo tan solo año y medio atrás. Desde lo más alto del podio sermoneó y prometió al mundo: “Tengan conciencia de Dios y digan siempre la verdad. Eso es lo que trataré de hacer”. El liderazgo de Israel tembló cuando proclamó la necesidad de defender los derechos básicos de los palestinos: “(Los palestinos) soportan las humillaciones diarias, grandes y pequeñas, que surgen de la ocupación. Entonces, que no quepa duda alguna, la situación para el pueblo palestino es intolerable. Estados Unidos no les dará la espalda a las aspiraciones legitimas de los palestinos de dignidad, oportunidades y un estado propio”. Posteriormente declaró a viva voz: “Estados Unidos no acepta la legitimidad de mas asentamientos israelíes. Dicha construcción viola acuerdos previos y menoscaba los esfuerzos para lograr la paz. Es hora que cesen dichos asentamientos”. (1)

No cabe duda que su cara angelical, su habilidosa capacidad retorica junto a su caballeresca apariencia, lograron confundir al mundo, inclusive a los miembros del Comité Nobel del Parlamento Noruego, quienes adoptaron una imagen falsa y desproporcionada de un nuevo redentor del mundo. También cabe mencionar el grueso error de quienes, como el autor de esta nota, le adjudicaron a Obama cierto grado de inexperiencia e inocencia política. Al fin de cuentas nos sorprendió con una refinada astucia mezclada con una alta proporción de hipocresía, típica de un farsante.  Cada vez se hace más convincente la posición que el gobierno de Israel y el poderoso Lobby judío-americano AIPAC tienen aprendido a los gobiernos americanos de algún miembro tan sensible que los obliga permanentemente a orientar sus decisiones a favor de Israel, inclusive en contradicción con sus históricas posiciones declaradas públicamente.

La orden de veto de Obama no fue más que empuñar el martillo para clavar los últimos remaches en el ataúd que lleva a sepultura definitiva el proceso de paz con los palestinos. De ahora en más Israel dispone del respaldo inquebrantable de Estados Unidos para materializar la colonización de la gran Patria Judía de Israel desde el Nilo al Éufrates. (2)

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 21-2-2011

 http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) “Discurso de Obama en El Cairo” ABC, 4-6-2009

(2) Véase la página web “Patria Judía” (http://bajurtov.wordpress.com/) con la consigna y mapa de la Gran Israel, página cuya lectura esta sugerida por Pilar Rahola como Presidenta honoraria de la Fundación Hadar en su blog juvenil  (http://elrejunteil.wordpress.com/).

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