De niños con Cristina a otros incitados al crimen en Jerusalén

Es muy difícil imaginarse ese raro vínculo que pueda llegar a ver en un mismo plano a niños argentinos con aquellos judíos que juegan, estudian y crecen en Jerusalén. La clave hay que buscarla en el pensamiento del renombrado escritor judío y conocido adulador de Israel Marcos Aguinis.

Marcos Aguinis se sintió profundamente estremecido y  perturbado por las imágenes de los festejos del Día Internacional de los Derechos Humanos en Argentina. “Los escolares que rodearon a la Presidenta Cristina Fernández el Día de los Derechos Humanos le hacían recordar a los jóvenes con brazaletes que le llevaban flores a Hitler” (1)

No vale la pena agregar un comentario más a los que ya se publicaron del grado de banalidad de la Shoa que esta declaración significa. Los escritos sociales de Aguinis referidos a Israel o el judaísmo revelan un alto grado de falta de información o desinformación, ceguera analítica y servilismo político al liderazgo intransigente de Israel. Esta conducta ocasiona justamente el mayor daño a la colectividad judía. Ocultar información o desinformar no afecta al mundo que tiene sus fuentes fidedignas de información y está muy actualizado. Quienes están desactualizados son justamente los miembros de las colectividades judías del mundo.

Como la mayoría de los medios de información de la colectividad y líderes del judaísmo del mundo, es de suponer que de ninguna manera darán a conocer o se referirán en sus declaraciones a los acontecimientos a los cuales el público de Israel tuvo el “enorme placer” de ser testigo visual en todas las cadenas de televisión del país en el día de ayer y que por su contenido están mucho más cerca de tristes ejemplos de la historia de jóvenes de ciertos países de la Europa de la década del 30 del siglo pasado.

En el marco de los preparativos de la nueva temporada, los simpatizantes del club de futbol Beitar Jerusalén movilizaron niños para formar el coro de la tribuna que aliente a su equipo. El mensaje pedagógico de los canticos que les trasmitieron a estos niños no son más que un claro indicio del alto grado de putrefacción social a la que lamentablemente ha llegado la sociedad judía de Israel. Muy a pesar, la grabación todavía no tiene traducción, pero les podemos mencionar que el ambiente se caldea al tam-tam de “muerte a los árabes”, continua, entre otros con “un judío es el alma, un árabe un hijo de puta”, “Muhammad es homosexual hijo de puta”, “Odio a todos los árabes”. Tampoco se salva la estrella del futbol local, árabe por casualidad, a quien le dedican “Te odiamos Salim Toami”. (Ver: http://sports.walla.co.il/?w=/156/1833989 ). (2)

En una sociedad con tan alto grado de descomposición de valores humanos básicos, estos acontecimientos pasan casi inadvertidos y más bien se los considera como fenómenos naturales. De la misma manera no hay que tener esperanza alguna que algún líder de las comunidades judías del mundo abra la boca al respecto. Es mucho más cómodo seguir despotricando en contra de Assad de Siria, Erdogan de Turquía, y por supuesto en contra de los palestinos que se les ocurre la extraña idea de demandar la independencia de su país. Estos líderes saben muy bien que deben cumplir las funciones de voceros del oficialismo israelí, no importa a que grado de descomposición ha arribado esa sociedad. De esta manera han perdido toda autoridad moral de demandar justicia ante actos discriminatorios hacia la colectividad judía.

Es muy improbable que Israel caiga o se desmorone como consecuencia del peligro iraní. Por el contrario, es mucho más factible que la sociedad judía de Israel caiga como fruto putrefacto de un árbol cuyos dueños decidieron hacer caso omiso de la grave enfermedad que le afecta y que se denomina racismo.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  

http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) “Los matones”, Luis Bruschtein, Página 12, 18-12-2010

(2) “Beitar Jerusalén: Así se enseña a niños simpatizantes a cantar contra árabes”, Walla, 21-6-2011

1 Comment on De niños con Cristina a otros incitados al crimen en Jerusalén

  1. Exclenete, Daniel, una vez más.
    Un saludo cordial.

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