Cuando los servicios de seguridad realmente no quieren

 

Dedicado a todos aquellos que observan sorprendidos la contradicción entre los asombrosos éxitos de los servicios secretos de Israel en descubrir y aclarar los actos de terror palestino frente a los innumerables fracasos cuando se trata de terror judío. Que nadie se sorprenda si el joven judío israelí detenido como sospechoso de incendiar la mezquita de la aldea Tuba Zangueria es puesto en libertad absoluta en término de unos días más.  

Cuando los servicios de seguridad realmente no quieren

Yossi Melman (1), Diario Haaretz, 10-10-2011

Tres jóvenes están detenidos en las cárceles de Israel: dos menores musulmanes palestinos y un judío israelí. Los dos palestinos son sospechosos de haber asesinado un colono judío de Cisjordania. Al israelí se lo culpa de causar el incendio de la mezquita en la aldea beduina Tuba Zangueria. Por supuesto, hay una diferencia esencial y evidente en los dos casos: de los palestinos se sospecha que lanzaron piedras al vehículo y como consecuencia fallecieron Asher Palmer y Yonathan, su hijo de pocos meses de edad. Al israelí se lo acusa de incendiar la mezquita, eso sí solo con daños materiales y sin víctimas.

Sin embargo hay otra diferencia, oculta, que atañe a los servicios secretos de seguridad que es el responsable de ambas investigaciones. En el caso de los menores palestinos estos servicios lograron muy rápidamente la información necesaria para identificar y detener a los sospechosos. Con interrogatorios, con la ayuda de las técnicas conocidas, estos agentes consiguieron ordeñar confesiones de los inculpados que confesaron su responsabilidad. Sin lugar a dudas, otro brillante éxito de los servicios de seguridad.

Con respecto al sospechoso judío, joven colono de la aldea judía Ytzhar de Cisjordania, miembro del grupo conocido como “jóvenes de las colinas” (jóvenes judíos que se apropian por la fuerza e ilegalmente de colinas en Cisjordania. NT), su detención fue totalmente por casualidad, ni siquiera por iniciativa de los servicios de seguridad. Estos servicios tampoco aplicaron sobre este israelí detenido los conocidos métodos especiales de interrogatorio. Todo lo contrario. Hubiesen podido evitar todo contacto entre este joven y su abogado defensor, pero eso no se hizo. El abogado defensor le aconsejó a su cliente de este caso atenerse al derecho del silencio por el momento.

Estos detalles hacen a la gran diferencia. Los servicios de seguridad logran seguidamente dar por tierra y esclarecer actos de terror de los palestinos en Cisjordania y también de árabes israelíes en el territorio de Israel, pero una y otra vez fracasan en su misión contra las organizaciones subversivas, el vandalismo y los actos de terror judíos. La mezquita de Tuba Zangueria fue la cuarta que incendiaron. Las anteriores fueron en Babtin, en el Galil occidental, y en aldeas de Cisjordania. Este fin de semana se denuncio la profanación de un cementerio árabe de Yaffo. Quien incendia mezquitas y profana tumbas, no tiene como propósito la venganza. Lo que quieren es crear una provocación cuyo objetivo final es encender una conflagración religiosa.

Los continuos fracasos de los servicios de seguridad israelíes en esclarecer el terror judío es lo que verdaderamente preocupa y hacen peligrar el orden institucional en Israel. El organismo lo sabe muy bien. Ellos se enfrentan con el fenómeno de los religiosos fanáticos dentro de los colonos judíos de Cisjordania ya hace tres décadas. Tras los atentados de la organización terrorista judía en contra de líderes municipales a principios de  los años 80, el semanario norteamericano Times sostenía que Abraham Ajituv, jefe de los servicios de seguridad de Israel, no se apresuraba en investigar y aclarar los atentados para no crispar al Primer Ministro Menajem Begin. La noticia acarreó una dura respuesta y desmentido del gobierno de Israel. Efectivamente, después de tres años los servicios de seguridad lograron detener a los integrantes de la organización que planearon explotar un ómnibus con niños y las mezquitas en el sagrado Monte del Templo. Los terroristas judíos fueron enjuiciados y condenados a periodos prolongados de prisión aunque, posteriormente, fueron liberados después de cumplir periodos relativamente cortos.    

Esto es un fracaso del sistema. Quienes llevaron a cabo los pogromos contra los judíos de Rusia sostenían “el Zar está con nosotros”. En Israel, los judíos responsables de pogromos gozan de un trato preferencial de los jueces, que mas de una vez dejan de dar importancia a sus hechos y los liberan, o les dan condenas leves, de la incompetencia, aparentemente consiente, de la policía y del ejército. También el periodismo judío-israelí aporta su granito de arena desde el momento en que adopta la interpretación maquinada por los voceros de los colonos judíos, que definen a estos hechos como “precio de etiqueta” como si se tratara de un producto en un supermercado. SE DEBE DECIR LA VERDAD: LO QUE HACEN LOS COLONOS JUDIOS A SUS VECINOS PALESTINOS ES TERROR EN TODO SENTIDO.

Durante todos los años en que los servicios de seguridad se enfrentan con el terror judío, sus jerarcas sostienen que hay muchas dificultad para penetrar en estos grupos nacionalistas de religiosos fundamentalistas judíos dado que ellos muy bien se compartimentan en células desconectadas y pasan entrenamiento para enfrentar interrogatorios. Eso son solamente excusas. Tanto Hammas como Hesbollah son organizaciones de fanáticos religiosos, ellos también estudian al enemigo, y de todas maneras los servicios secretos y de informaciones de Israel lograr penetrar dentro de ellos y consiguen datos de muy buena calidad.

Los tres últimos jefes de los servicios de seguridad de Israel (Avi Dijter, Yuval Diskin y el presente, Yoram Cohen) son veteranos de las unidades elites del ejército de Israel. Ellos seguramente no se olvidaron la consigna: NO SE ADMITE NO PUEDO, SE ADMITE NO QUIERO.  

(1) Periodista del diario Haaretz, experto en Servicios de informaciones, seguridad, espionaje y contraespionaje.

Traducción: Daniel Kupervaser

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