Que falta que nos hacés

La lucha contra el terrorismo es uno de los aspectos de los cuales Israel más se ufana  de ser uno de los líderes más sobresalientes del mundo. No cabe duda que en materia de invención de métodos de prevención y represión, del desarrollo de equipamiento militar sofisticado, y por sobre todo, por el uso generalizado de represalias violentas junto a castigos colectivos, se está en presencia del país más destacado del mundo. ¿Esto significa que se trata del país que más rápidamente se despidió del terrorismo? No y No. Por el contrario. Años atrás las amenazas de ejércitos regulares de países representaba el mayor peligro existencial de Israel en tanto que los grupos guerrilleros tenían importancia marginal. Hoy en día justamente estos grupos son los que representan el mayor peligro para el país.

En estos días el mundo recibió con gran sorpresa y admiración la declaración del grupo ETA de España anunciando el cese definitivo de la violencia terrorista dejando atrás más de 40 años de asesinatos y violencia con más de 900 víctimas mortales entre ciudadanos y personal de servicio inocentes.  Este acto no tiene otro significado más que la capitulación de este sangriento grupo subversivo. Esta brillante victoria del Estado Español es el resultado de la supremacía de la cordura y sensatez al arrebato del uso desproporcionado de la fuerza. Sin ejecuciones puntualizadas, sin pisotear soberanías extranjeras, sin castigar a toda una familia demoliendo su casa por el delito de un hijo, sin imponer bloqueos a poblaciones civiles enteras con un sargento que decide el menú diario de cada mesa, solo basándose en el uso de inteligencia política junto a un talento táctico, el estado español demostró que es capaz de sobreponerse al terror de forma más eficiente que la fuerza de la imbecilidad.

Vale la pena leer y releer las palabras, inclusive los titubeos, de Felipe Gonzales, destacado estadista español y ex Primer Ministro, quien sin duda fijó las normas básicas del inteligente camino español en la lucha contra el terrorismo.

 “Todavía no sé siquiera si hice bien o hice mal, no te estoy planteando un problema moral, porque aún no tengo la seguridad. Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. Antes de la caída de Bidart, en 1992, querían estropear los Juegos Olímpicos, tener una proyección universal… No sé cuánto tiempo antes, quizá en 1990 ó 1989, llegó hasta mí una información, que tenía que llegar hasta mí por las implicaciones que tenía. No se trataba de unas operaciones ordinarias de la lucha contra el terrorismo: nuestra gente había detectado -no digo quiénes- el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. De toda la dirección. Operación que llevaban siguiendo mucho tiempo. Se localiza lugar y día, pero la posibilidad que teníamos de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia en aquel momento era muy escasa. Ahora habría sido más fácil. Aunque lo hubieran detectado nuestros servicios, si se reúne la cúpula de ETA en una localidad francesa, Francia les cae encima y los detiene a todos. En aquel momento no. En aquel momento solo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. Ni te cuento las implicaciones que tenía actuar en territorio francés, no te explico toda la literatura, pero el hecho descarnado era:
existe la posibilidad de volarlos a todos y descabezarlos. La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto. No te estoy planteando el problema de que yo nunca lo haría por razones morales. No, no es verdad. Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años. Esa es la literatura. El resultado es que dije que no”. (Entrevistó: Juan José Millás, El País, 7-11-2010).

Felipe Gonzalez no se equivocó. La realidad nos demuestra día a día que las ejecuciones puntualizadas y los ajusticiamientos no solo que no ayudan a sobreponerse al terrorismo, de alguna manera lo enardecen. Lamentablemente nuestros líderes pierden con mucha facilidad su sentido de orientación político apenas perciben la gloria que les prometen los generales haciéndoles oler los aromas de la pólvora.

Cuanta falta no hace esa constancia, prudencia y cordura tan propias del estado español.

Daniel Kupervaser  

Herzlya – Israel 24-10-2011  http://daniel.kupervaser.com/blog/

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