La imbecilidad del sadismo nos puede arrastrar al masoquismo.

La admisión de Palestina como miembro pleno numero 195 de UNESCO con el apoyo masivo de más de 100 países y solo 14 que votaron en contra representó un serio traspiés y más que nada un mazazo sobre el orgullo nacional israelí.

Da la impresión que el liderazgo palestino representado por la Autoridad Palestina ha sentado cabeza y, a diferencia de sus antecesores, Mahamud Abbas y su gente orienta sus esfuerzos con mucha prudencia, inteligencia y sensatez. Más vale tarde que nunca, entendieron que el camino de las armas y la rebelión violenta no tiene ninguna perspectiva de éxito frente a un Israel armado hasta los dientes y gozando de un amplio apoyo internacional, fundamentalmente de los Estados Unidos. Por el contrario, permanecer y aferrarse a la tierra de sus ancestros demandando pacíficamente en todo foro internacional los derechos naturales e indiscutibles de todo pueblo, inclusive por medios unilaterales cuando las negociaciones no permiten llegar a ningún acuerdo, es la vía que, sin ser la más breve a largo plazo, goza de la mayor probabilidad de éxito en llegar a la ansiada independencia. La votación en UNESCO no fue más que la flor que anunció la llegada de la primavera palestina.

Por el contrario, la cúpula que lidera Israel sigue operando bajo las instrucciones y tácticas que dicta el viejo disco rígido que fue programado décadas atrás. De forma inmediata y una vez conocidos los resultados de la votación en UNESCO, se reunió el octeto de ministros que fija la estrategia del gobierno de Israel y  como reparo por la tremenda humillación en un acto de desesperación decide acelerar la construcción de 2100 nuevas viviendas para judíos en territorio de Cisjordania que es motivo de litigio con los palestinos. Como esta resolución no fue considerada lo suficientemente lastimosa, los ministros israelíes decidieron agregar leña al fuego congelando el traspaso de dinero palestino acumulado en Israel según procedimientos acordados por ambas partes en el pago de los impuestos de importación.

Al más alto fórum del poder político de Israel no le interesa si su decisión promueve, apacigua o ayuda a encontrar una solución viable del conflicto con los palestinos. El aspecto de mayor importancia para estos distinguidos líderes del estado judío es sentir placer de lo que creen es martirizar a los palestinos. Da la impresión que las represalias, la venganza y todo acto que pueda significar sufrimiento de los palestinos en los ojos del público judío de Israel y el mundo (falso o verdadero – no es lo primordial)  son los motivos principales de las políticas israelíes.  Sadismo político per se.

Aunque Israel y el pueblo judío del mundo no lo quieran entender, la gran mayoría del pueblo palestino guiado por el liderazgo de la Autoridad Palestina tiene todo el derecho del mundo de no negociar la paz bajo las condiciones que impone Israel, sobre todo continuar la colonización civil de Cisjordania. La posición palestina es muy clara. O se negocia en base a los límites del 4 de junio de 1967 con intercambio mutuo de territorios en base a una relación de uno a uno, o los palestinos no participan de las negociaciones, activan pacíficamente en todo ente internacional que los escuche y se sientan a esperar.

Ahora está claro que el problema no se mueve de nuestras puertas. Los palestinos no se esfuman por más que los atormentemos, el problema no se soluciona por más que despotriquemos en contra de los palestinos y no aparecerán caudillos más cómodos por más que insultemos a sus líderes actuales. La decisión de profundizar la colonización arrastrados por la sed insaciable de conquista territorial de religiosos fundamentalistas judíos necesariamente nos conlleva a una situación irreversible en un corto periodo de tiempo. Todo el territorio de Cisjordania pasará a soberanía israelí con la presencia de dos alternativas, una peor que la otra: o el estado judío somete un grupo étnico millonario a una situación de carencia de derechos civiles básicos, demostrando la veracidad de la tan odiada consigna: SIONISMO = RACISMO, o necesariamente se le otorga ciudadanía israelí a millones de palestinos con lo cual el carácter judío de Israel desaparece.

Debemos tener muy en cuenta que ese regocijo que nos envuelve cuando orgullosamente escuchamos las decisiones de nuestros líderes, ese sadismo por el sufrir de los palestinos que nos inculcaron, muy rápidamente se puede convertir en un espantoso padecimiento de nuestro pueblo, un masoquismo. Lamentablemente cuando lo tengamos claro será demasiado tarde.  

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  2-11-2011  http://daniel.kupervaser.com/blog/

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