Como pañal descartable

Mientras los judíos de la diáspora continúan disfrutando de la comedia que le proyectan los voceros oficiales de Israel junto a medios informativos y líderes de sus colectividades, la sociedad israelí se sintió fuertemente conmovida las últimas semanas por dos acontecimientos que conjunta y desgraciadamente nos obligan a catalogarla de agresiva y retrograda.

Ante la sospecha que las fuerzas de seguridad se organizaban para desmantelar una colonia ilegalmente erigida sobre tierras privadas palestinas, un grupo de colonos desaforados atacó una base militar del ejército israelí en Cisjordania ocasionando serios daños materiales e hiriendo a un oficial de alto rango. Como si eso fuera poco, no dejaron de demostrar su ira hacia los representantes del orden, como siempre, atacando a  palestinos inocentes e incendiando una nueva mezquita – la sexta o séptima en los últimos tiempos (“Colonos atacaron una base militar e hirieron a su comandante”, YNET 13-12-2011). Netanyhau se apresuró a censurar los hechos en términos muy tajantes: “Quien levante la mano a un soldado de Israel la pagara muy caro”. Con respecto al incendio de la mezquita declaró: “No permitiremos que provoquen una guerra religiosa” (“No permitiremos una guerra religiosa”, Diario Israel Hayom, 16-12-2011)

Un par de días más tarde se informó en los principales periódicos de un vulgar y típico acto de discriminación de mujeres en lugares públicos en Israel. Tanya Rosemblit se instaló cómodamente en uno de los primeros asientos de un ómnibus en la espera de su viaje de Ashdod a Jerusalén. Inmediatamente la increpó groseramente un judío religioso ultra ortodoxo exigiendo que debiera sentarse en la parte trasera del ómnibus, espacio especialmente destinado a mujeres por tratarse de una línea que viajan religiosos de su secta.  El heroísmo y obstinación en la defensa de sus derechos básicos le permitió a Tanya viajar en el asiento que eligió, no sin crear un escándalo y lo que es más importante, enfocar los reflectores de la opinión pública en una nefasta aberración de la sociedad israelí. En pocos días todo el país fue inundado de decenas de abominables casos de discriminación de mujeres por exigencia de los grupos religiosos, inclusive el horroroso caso de un religioso ultra ortodoxo de Beit Shemesh que insultó y escupió a una niña religiosa de 8 años por considerar que no estaba vestida con el recato demandado por sus rabinos y escritos de su  ley de Dios (Canal 2 TV 23-12-2011) También esta vez Netanyhau estuvo entre los primeros en condenar: “La exclusión de mujeres de los espacios públicos es una amenaza para Israel” (Aurora, 19-12-2011).

Para quienes recibieron el doctorado en prestar oídos a declaraciones de Netanyhau, la aparente valentía y coraje de sus condenas no los confunde. Como en otras tantas oportunidades, se quiere mostrar con una apariencia de guerrero valiente cuando en realidad se apresura en disparar ráfagas de arengas patrióticas con un alto contenido de amenazas que generalmente en poco tiempo se desvanecen en el olvido y no son más que un hablar de la boca para afuera. Se trata de bravuconadas que actúan como un analgésico social destinado a apaciguar los ánimos mientras las huestes de fanáticos se preparan para la próxima arremetida.  En la práctica, a tres semanas de los acontecimientos, quedan solo un par de detenidos por el ataque de decenas de depravados judíos, quienes seguramente se liberarán en pocos días, como ocurrió con la gran mayoría de casos semejantes con sospechosos de ese sector. De todas maneras la fiscalía militar curiosamente reconoce que carece de pruebas, además de considerar un error juzgar a estos saboteadores judíos en tribunal militar, trámite normal si el inculpado es palestino. (“Fiscalía militar: no enjuiciar a judíos en tribunales militares” Haaretz, 27-12-2011). Digna imagen de la justicia judía.

Existe consenso general que un ataque similar por parte de palestinos hubiese terminado con varios de ellos un par de metros bajo tierra con unos cuantos gramos de plomo en la cabeza. Así nos enseña la experiencia de la actuación del ejército del Estado Judío.  Mientras tanto, con respecto a la discriminación de mujeres, Limor Livnat, Ministra de Cultura, declaró que a ella no le molesta si se discrimina mujeres en ciudades de ultra ortodoxos si ellas lo admiten (“No me molesta discriminación de mujeres en ciudades ultra ortodoxas”, YNET, 25-12-2011)

Pese a los intensos esfuerzos de convencer la opinión pública que se trata de excesos de unos pocos fanáticos (Para Gustavo Perednik cuando un judío ataca e hiere un alto oficial israelí solo se trata de “una acción criticable”. Radio Jai 18-12-2011),  hoy en día no se puede esconder una realidad totalmente fuera de control en un estado que pretende jactarse de ser un ejemplo de orden democrático.

Nadie se debe sorprender. La situación que se vive en estos días en Israel es la consecuencia del poder ilimitado que les fue adjudicado a dos grupos sociales, hasta ahora minoritarios. Esta posición preferencial fue el resultado de dos procesos paralelos que se sucedieron en la sociedad israelí a partir de la guerra del año 1967.

El primero fue la mutación ideológica de los grupos religiosos. El nacionalismo religioso, de ser un trovador en pos de un acuerdo de paz basado en concesiones mutuas con los palestinos, pasó a ser la vanguardia combativa de la conquista territorial con el sueño de la Gran Israel (Véase: “El nacionalismo religioso: de la blanca paloma al lobo feroz” http://daniel.kupervaser.com/blog/?p=334). Los grupos ultra ortodoxos rompieron los cercos de su intimidad y se fijaron como objetivo convertir al Estado de Israel en una sociedad fundamentalista y mesiánica. Pese a las claras contradicciones entre ambos, en la práctica estas fracciones se complementan de manera que los ultra ortodoxos apoyan la conquista territorial liderada por el nacionalismo religioso, en tanto que los religiosos nacionales tratan de limar asperezas a las imposiciones religiosas extremas de los grupos ultra ortodoxos.  

El segundo proceso se manifestó en el resultado de elecciones periódicas de parlamento y gobierno.  Ante un casi permanente equilibrio entre las dos líneas centrales de la política israelí de las últimas décadas (como se lo quiera llamar: transigentes contra intransigentes, laborismo contra conservadores, Avodá contra Likud, izquierda contra derecha) estos dos grupos religiosos recibieron en sus manos el poder de inclinar la balanza política para aquella alianza que les otorgue mayores  ventajas, preferencialmente con el Likud  con quien conformaron la gran mayoría de los gobiernos en los últimos 35 años.

Pese a sus posiciones básicamente democráticas, todos los gobiernos de las últimas décadas, incluyendo este liderado por Netanyhau, en su preocupación por el objetivo más importante – sobrevivir políticamente  toda una cadencia – se vieron en la necesidad de transar con estos grupos de ideologías retrogradas y antidemocráticas, generalmente por medio de replicas anodinas o directamente haciendo la vista gorda ante serios atropellos del orden institucional democrático. Los avances y conquistas de estos dos sectores nos muestran claramente que aprovecharon muy eficientemente esta postura dominante.

En su afán por perdurar en el poder, los gobernantes no se avergonzaron de cumplir la función de serviles de estas ideologías sabiendo que el destino no es otro más que cumplir la función de pañales descartables: los eligen, los usan, los ensucian, los tiran y eligen uno nuevo. Natanyhau lo sabe muy bien por propia experiencia. Como consecuencia del acuerdo de Wye en Octubre de 1998 Netanyhau  traspasó a Arafat, Presidente de  la Autoridad Palestina, el control de una ínfima parte del territorio de Cisjordania, y como represalia le serrucharon el piso de su despacho de Primer Ministro durante su primera cadencia enviándolo a un doloroso confinamiento político.

La dirigencia política actual de Israel continúa luchando por su supervivencia personal y no presta atención del trágico camino por el cual orienta a su pueblo.  Que nadie se sorprenda si en un futuro cercano los medios de difusión publican imágenes de Pilares Raholas vestidas con burka de pie a cabeza por orden de rabinos, tal como se ve hoy en día en Beit Shemesh, de compras en mercados judíos a lo largo y ancho de Cisjordania.

Ojala me equivoque.

Para ver imagenes de mujeres con burka en Israel accionar el film del articulo: http://www.ynet.co.il/articles/0,7340,L-4158809,00.html

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 27-12-2011  http://daniel.kupervaser.com/blog/

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