El terrorista se asusta de la terrorista

No hay discusión. La conducta es deplorable e inadmisible. No se puede permanecer en silencio ante homenajes y premios al terrorismo.

El 9 de Agosto de 2001, Ahlam Tamini, palestina de la ciudad de Ramalah, dejó a un lado sus estudios en la Universidad de Bir Zeit y se movilizó por la causa de su pueblo para guiar al terrorista Izz al Din el Masri a la Pizzería Sbarro del centro de Jerusalén con el propósito de inmolarse con la bomba que llevaba dentro de su guitarra como camuflaje. Dada la hora pico del atentado, las secuelas fueron horrorosas: 15 muertos y más de un centenar de heridos.

Los servicios de seguridad de Israel lograron rápidamente poner las manos sobre los culpables, entre ellos Ahlam Tamimi, quien fue condenada a 16 cadenas perpetuas. En el mes de Octubre de 2011, en el marco del intercambio de prisioneros con Hammas por la liberación del soldado israelí secuestrado Guilad Shalit, la terrorista palestina fue exiliada a Jordania. En una clara provocación, el canal de televisión Al Quds, que pertenece a Hammas, convirtió a Tamimi en la conductora de uno de sus programas centrales.

El periodismo israelí, con justificada razón, se apresuró a censurar severamente tan aberrante comportamiento. “El movimiento Hamas presenta: así se debe hacer con una mujer que fue parte de un atentado criminal y el movimiento desea premiarla” remarca con letras mayúsculas el diario de mayor circulación en Israel Yediot Aharonot (1-3-12). Los medios de información en español tampoco se retrasaron y criticaron esta conducta con grandes titulares: “Terrorista  palestina expulsada a Jordania conduce programa para colegas en TV de Hammas”) Iton Gadol, 1-3-2012).

En esta oportunidad, como en otras con un trasfondo similar, los medios de información israelíes y judíos de las diásporas lamentablemente persisten en cierta falta de profesionalismo cuando pecan por fijar demasiado su vista en los “terroristas” ajenos y muy poco en las “bombas propias”, que muy a pesar nuestro existieron y todavía dan claros signos de supervivencia con comportamientos muy similares.  

Ante la sensación de desidia gubernamental que se generalizó en sectores de colonos judíos de Cisjordania como consecuencia de una serie de atentados palestinos, a principio del año 1980 se organizó un grupo que puso como objetivo hacer justicia por cuenta propia por medio de actos terroristas. Así surgió lo que se denominó “la guerrilla judía” quienes intentaron asesinar por medio de bombas a intendentes palestinos causando numerosos heridos, atacaron a tiros y granadas un instituto de estudios palestinos causando la muerte de tres estudiantes y otros más heridos, y en una de sus últimas hazañas, antes de ser capturados, intentaron hacer explotar las mezquitas sobre el monte del templo en Jerusalén.  Todo el grupo fue capturado, juzgado y 15 de ellos terminaron en prisión por distintos periodos. Como resultado de presión política incesante, todos fueron puestos en libertad en pocos años y antes de cumplir sus condenas.

Hagay Segal, miembro de la guerrilla judía y colono de la aldea Ofrá, tiene mucho en común con Ahalam Tamimi. Geográficamente eran vecinos que convivían en Cisjordania solo distanciados a menos de 7 km., profesionalmente ambos se dedican al periodismo, y lo que es más importante, ambos se convencieron que el camino de la violencia y el terrorismo es el más práctico para lograr concretar las aspiraciones nacionales de su pueblo. Pero aquí no finalizan las coincidencias. Después de su liberación, también Segal fue premiado con la conducción de un programa televisivo, no ya de un canal privado, sino nada menos que hasta el día de hoy en el canal oficial de la Knesset, el parlamento israelí.

La historia demuestra que la narrativa sionista en su conflicto por la liberación nacional tampoco estuvo exenta del uso del terrorismo de parte de ciertos grupos, y no menos, sin dejar de enaltecer y vanagloriar retrospectivamente los hechos y los implicados. Una rápida lectura del libro “La epopeya de la guerra de la independencia” (En hebreo “Divrei Hayamim Lemiljemet Hashijrur” Editorial Shelaj 1951) nos actualizará hasta cuánto nos enorgullecen ciertas acciones de determinados grupos de soldados de nuestra liberación. Las hazañas bajo la categoría de terror de los “combatientes judíos” incluyen bombas en mercados árabes, ataques armados a medios de transporte árabes y lugares de esparcimiento con alta concurrencia árabe como por ejemplo un café en Yaffo. La estadística de civiles víctimas mortales y heridos a que hace referencia el libro mencionado es pavorosa.    

La crítica al programa de Tamimi está en su lugar, aunque por falta de profesionalismo se está demostrando que el terrorista se asusta de la terrorista.

Ojala me equivoque

Daniel Kupevaser

Herzlya – Israel  4-3-2012  http://daniel.kupervaser.com/blog/

1 Comment on El terrorista se asusta de la terrorista

  1. Gracias, estimado Daniel. Excelente tu información, que nos pone en vigencia una vez que eso de “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago.
    Un saludo afectuoso.

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