El juego preliminar de la guerra de los 6 días y ataque a Irán: Semejanzas y contrastes.

Desde la creación del Estado de Israel, solo la guerra de los 6 días permitió que el público fuese testigo de arduas discusiones internas previas a la orden de ataque. La guerra del Sinaí de 1956 fue un operativo conjunto y secreto de Inglaterra, Francia e Israel en contra de Egipto. La guerra de Yom Kipur fue el resultado de un ataque sorpresivo de Egipto y Siria. Las dos guerras del Líbano y el operativo Plomo Fundido en Gaza arrancaron  de forma inmediata como represalias a ataques terroristas. La primera guerra del golfo en el año 1991 fue iniciativa de Estados Unidos en tanto Israel adoptó una posición pasiva de manera que solo fue blanco de misiles enviados por Sadam Hussein.

En ese sentido, las circunstancias que llevaron a Israel a sopesar un posible ataque e intento de destrucción de instalaciones nucleares iraníes, así como  las discusiones y posiciones de los distintos sectores de la sociedad israelí ante una posible hecatombe futura, tienen cierta similitud con aquellas que se sucedieron días previos a la guerra de los 6 días. Con este escenario, nadie se debe sorprender si parte importante de la sociedad israelí esté convencida que Israel arrasará nuevamente con una brillante victoria militar.  

Como generalmente sucede en procesos sociales y políticos, las coyunturas no se repiten idénticamente y sobre esa base vale la pena hacer un repaso de las semejanzas y contrastes más sobresalientes de estos dos acontecimientos históricos distanciados entre sí por 45 años. Este ejercicio mental tiene otra ventaja: rememorar ciertas conductas del pasado israelí que la historia oficial generalmente tiende a esconderlas en rincones del olvido.

Los enemigos encienden la chispa del conflicto

Pese a que en el periodo previo Israel no se comportó como monje de convento, (Según testimonio de Moshe Dayan, 80% de los incidentes fronterizos con Siria fueron iniciativa de Israel. “Biografía de Eshkol”, Yossi Goldstein, Pág. 720), fue Egipto quien encendió la chispa del conflicto que desató la guerra de los 6 días. El 23 de Mayo de 1967 Egipto bloqueó el movimiento marítimo israelí en el estrecho de Tiran, acto que Israel justificadamente lo consideró una declaración de guerra. 

También el posible ataque a Irán encuentra su justificativo en la decisión de ese país de instalar y desarrollar potencial nuclear capaz de producir bombas atómicas. Según Israel, la posible disposición de un artefacto de destrucción masiva en manos del liderazgo de Irán es un inminente e inadmisible peligro de existencia para el Estado Judío.

Las amenazas y un nuevo holocausto en puerta

El crecimiento de la tensión de ambos conflictos se vio acompañado de un coro de amenazas apocalípticas hacia Israel lo que fue aprovechado por el liderazgo israelí como factor aglutinante, tan esencial para movilizar un pueblo ante un enfrentamiento bélico. Nasser proclamaba a viva voz desde El Cairo que arrojaría a los judíos al mar en tanto Ahmadinejad no se cansa de repetir que quiere borrar a Israel del mapa.

Los norteamericanos prometen, pero no solucionan el problema

La provocación egipcia de cerrar el paso marítimo a Israel por el estrecho de Tiran activó de inmediato la diplomacia norteamericana que demandó enérgicamente moderación y tolerancia de Israel. Ante la impaciencia israelí, la administración norteamericana buscó solución por todos los medios, inclusive, “organizar una flotilla con naves de otros países para pasar por el estrecho como un tipo de manifestación en pro de la libre navegación” (“1967, y el país cambió de fisonomía”, Tom Segev, Editorial Keter 2005, pág. 274). Esto nos permite asegurar que Hamas no fue muy original con su flotilla del mes de Mayo 2010.

Tras diez días de vacilaciones, ante la impotencia o desinterés norteamericano, finalmente Israel se lanzó al ataque de lo que posteriormente se denominó la guerra de los 6 días.

Con el programa nuclear iraní, pareciera que la historia volviera a repetirse.  Como es de conocimiento público, Israel demanda de los norteamericanos liderar un operativo militar que extirpe definitivamente toda infraestructura atómica iraní. Estados Unidos, tras sufrir durante la última década el serio desgaste de dos operativos de este tipo (Afganistán e Irak), no se entusiasma demasiado con esta solución y persiste en su promesa de logros por medio de sanciones diplomáticas y económicas. La paciencia israelí, especialmente de Netanyhau y Barak, pareciera que esta arribando a su límite.

De todas maneras vale la pena resaltar un cambio radical. Los grados de libertad de decisión del gobierno norteamericano, en todo lo relacionado con Israel en estos tiempos, son claramente menores respecto de 45 años atrás, si es que todavía les queda algo.  

El encontronazo entre ministros y la cúpula de seguridad

Tanto en los prolegómenos de la guerra de los 6 días como en los del posible ataque a Irán, no fue posible mantener en secreto las profundas diferencias de la visión táctica y estratégica del conflicto entre el poder ejecutivo y los estratos militares y de los servicios de seguridad. Sin embargo hay una diferencia abismal entre las dos circunstancias.

En los días previos a la guerra de los 6 días la cúpula militar exigía una respuesta militar contundente e inmediata mientras que algunos ministros del ejecutivo, y el Primer Ministro Eshkol entre ellos, se aferraban una y otra vez a dar chance a la solución por vía diplomática. El persistente titubeo de ciertos ministros que influenciaban sobre la opinión del Primer Ministro terminó por exasperar los nervios de los generales impacientes al punto que llegaron a sopesar actos extra protocolares, o lo que es mucho peor, antidemocráticos.

Israel Lior, edecán militar de Eshkol atestigua que una semana antes del ataque inicial israelí, el General Waitzman, Sub Jefe del Comando Supremo del Ejercito, irrumpió groseramente en el despacho del Primer Ministro y sin prestar atención a la presencia del Ministro de Justicia vociferó: “El país se desmorona. Eshkol, dé la orden y tu ejército saldrá a la guerra. Tenemos un ejército fuerte que solo espera tu orden. Dé la orden y triunfaremos” (“Eshkol, dé la orden”, Ami Gluska, Editorial Ministerio de Defensa, 2005, Pág. 347). Dos días más tarde, la situación se tensó aun más y los generales llegaron a especular con un golpe de estado. “Según el testimonio de un afamado periodista del ámbito militar, éste escuchó de boca de un  general (aparentemente Ariel Sharon) que pensó en la posibilidad de encerrar a los ministros en un cuarto, pasar un anuncio por radio en boca del Comandante en Jefe del Ejercito y así llevar a cabo un golpe de estado limpio” (“1967 – El Comando Supremo en ojos del gobierno”, Zeev Shif, Diario Haaretz, 6-6-1997, citado en “Eshkol, dé la orden”, Ami Gluska, Editorial Ministerio de Defensa, 2005, Pág. 369 y 511).

En las discusiones sobre el posible ataque a Irán de nuestro tiempo los mismos actores se intercambiaron de roles. Mientras que Netanyhau y Barak presionan permanentemente por una solución bélica a la brevedad posible, parte del ejecutivo gubernamental y prácticamente toda la cúpula de los estratos militares y los cuerpos de seguridad (en actividad y en retiro) se oponen y/o exponen serias reservas o condiciones. Según la versión de algunos analistas, ante la dificultad de tomar decisiones a su criterio, Netanyhau promovió una ampliación de poderes sin precedentes del Primer Ministro dentro de las normas que rigen la toma de decisiones del gobierno vinculadas a un posible ataque a las instalaciones nucleares de Irán (“El Gobierno de Israel amplia los poderes de Netanyhau”, Aurora, 14-8-2012).    

Nacionalismo religioso: de la blanca paloma al lobo feroz

El gran contraste del panorama político israelí entre 1967 y 2012 lo representa, sin lugar a dudas, el llamativo vuelco ideológico del nacionalismo religioso.

Las ardientes exigencias de prudencia, tolerancia y anti-belicismo con que se enfrentaron los planes de la cúpula militar en el gobierno israelí en el año 1967 estuvieron representadas básicamente por Moshe Haim Shapira, Ministro por el Partido Religioso Nacional. En una discusión sobre los planes de ataque increpó a Y. Rabin, Comandante del Ejército de Israel: “¿Cómo te atreves? ¡Ben Gurión no tuvo esa osadía! ¡Esta guerra pondrá en peligro la existencia de Israel! Explícame: ¿tú realmente crees que el equipo Eshkol-Rabin tiene que ser más audaz, más valiente que el equipo Ben Gurion-Dayan? ¿Por qué? Hasta 1956 los estrechos permanecieron cerrados: ¿Esto puso en peligro la seguridad de Israel? Absolutamente No. Yo entiendo que si nos atacan debemos luchar por nuestras vidas, pero ¿tomar la iniciativa de una guerra? ¿Por nuestras propias manos asestarnos esta maldición? ¿Ustedes quieren ser los responsables de hacer peligrara a Israel?” (“1967, y el país cambió de fisonomía”, Tom Segev, Editorial Keter 2005, pág. 261)

A partir de esa guerra la dirección ideológica del movimiento religioso nacional cambió drásticamente su papel de blanca paloma para convertirse en lobo feroz. Hoy son uno de los principales promotores de un ataque a Irán: “Si Israel bombardea Irán, el año 2013 puede ser muy difícil para Israel. Si Israel no bombardea, en el año 2013 puede desaparecer” (Página Facebook de Uri Orbaj, miembro del Parlamento Israelí por el Partido Religioso Nacional, 12-8-2012). Daniel Hershkovich, Ministro por el Partido Religioso Nacional, declaró: “Hay posiciones que tanto ciertas o no, nadie las puede revelar” (Ministros de la derecha rabiosos”: Enjuiciar a Meir Dagan, Ex Jefe del Mossad por declarar su posición en contra del ataque a Irán, Walla 5-6-2011).

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 20-8-2012  http://daniel.kupervaser.com/

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