Ni dos estados independientes ni uno binacional: Cisjudea

 

Todos hablan de paz.

Nadie habla de justicia.

Para uno un paraíso.

Para otro un infierno.

Párrafo de la canción “Hablan de la Paz” de Muki – Dani Niv

 

Cualquier analista experimentado respondería con desprecio si se le ofrece confrontarse con el desafío de encontrar vínculos potenciales entre condiciones climáticas y el conflicto palestino-israelí. Sin embargo, la realidad  parece que es mucho más fuerte de lo que pensamos y capaz de pasar por alto toda imaginación. Efectivamente, pese que en la práctica todos los actores y participes de los intentos de solución de esta confrontación manifiestan la urgente necesidad de hacer algo para rectificar un status quo inadmisible, en los últimos años el conflicto palestino-israelí se enmarcó en un esquema fijo y prácticamente inalterable. De aquí la gran semejanza de este conflicto con el clima: Todo el mundo habla de él, pero nadie hace, o no puede hacer, nada para modificarlo.

Los representantes de las partes en conflicto, junto a las potencias que apadrinan teóricamente una solución pacífica de la contienda, continúan en el centro del escenario representando la conocida función teatral bajo el título “Dos estados independientes para dos pueblos”. 

En el último y fallido intento de ampliar la coalición gobernante en Israel, Netanyhau envió una carta a Mahamud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina, donde le insistía que “hay una oportunidad de reavivar de forma inmediata el proceso de paz a raíz de la ampliación de la coalición”. En el mismo documento se incorporó el compromiso oficial de Israel de un estado palestino desmilitarizado. Con la recepción de la misiva se dio a conocer una declaración conjunta que decía: “Israel y la Autoridad Palestina están comprometidos en lograr un acuerdo de paz y las partes tienen la esperanza que el presente intercambio epistolar entre Abbas y Netanyhau contribuya en esa dirección” (Diario Haaretz, 14-5-2012). 

Los patrocinadores del proceso de negociaciones, con la función de ser fiel y tradicional respaldo de las posiciones básicas israelíes, no escatiman esfuerzos en convencer a la Autoridad Palestina que desista de su intención de crear el estado palestino independiente por medio de una resolución de las Naciones Unidas. Para Francos Hollande, Presidente de Francia, “se debe hacer todo lo posible para permitir el reconocimiento de un estado palestino independiente por medio de negociaciones diplomáticas” (Walla, 9-6-2012). La administración norteamericana fue mucho más drástica en su posición. “Nosotros continuamos aclarando que creemos que el único camino real para que los palestinos consigan su estado independiente es por medio de las negociaciones directas”, declaró en estos días el vocero de la Cancillería Norteamericana (Ynet, 11-9-2012).

A este diálogo de sordos le creció una larga barba y ya cumplió sus 45 años desde que Israel decidió que los territorios de Cisjordania conquistados en la guerra de los 6 días son elemento de negociación de un futuro acuerdo de paz. La realidad es totalmente diferente. En la práctica y con el correr de los años, dadas las enormes presiones de sectores fundamentalistas que se embarcaron en un colosal plan de colonización civil judía, solo se puede hablar de una soberanía israelí absoluta y una situación muy cercana a su total anexión de facto a Israel.

La posibilidad de arribar a un futuro acuerdo por el camino de las negociaciones directas es mínima y hasta se podría decir prácticamente nula. Teniendo en cuenta antecedentes anteriores de retiradas israelíes hasta el último centímetro cuadrado de territorios conquistados en guerra (Sinaí, Gaza, Líbano), la Autoridad Palestina, bajo sus presiones políticas (especialmente del lado de Hamas), no puede prestar su anuencia a ningún acuerdo que no signifique una retirada total de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental. El mismo tipo de presiones dentro de la realidad política del gobierno de Jerusalén hace imposible una total o al menos significativa retirada israelí de esos territorios.

Para los sectores tradicionalmente identificados con la izquierda israelí, este estancamiento como consecuencia del permanente choque de posiciones es el factor que necesariamente crea una trágica perspectiva en el futuro del Estado Judío. La anexión de facto o de jure de Cisjordania a Israel producirá de inmediato un desequilibrio demográfico institucional de manera que una mayoría de ciudadanos árabes en el país tiraría al suelo el sueño sionista. Las amenazas se lanzan al aire repetidamente. “El fantasma demográfico esta vivito y coleando, pese a que la derecha quiere sepultarlo” (“En 3 años se perderá la mayoría judía entre el Rio Jordán y el Mediterráneo”, Barak Ravid, Haaretez, 3-1-2012). Para Yossi Sarid, conocido representante de la izquierda israelí, “En Basilea, Hertzel fundó el Estado Judío y en Jerusalén lo destruyeron. En su lugar se erigirá en poco tiempo un estado binacional. El día de nuestra alegría es el día de nuestra tragedia”. (“Tal vez en la próxima oportunidad lo lograremos”, (Haaretz, 27-7-2012).

Si bien este pronóstico goza de una lógica abrumadora, sería una burla al intelecto dejar de lado el desmesurado poder de imposición de Israel en la arena diplomática internacional. Es cierto que Obama no acata, por el momento, la orden de Netanyhau de enviar inmediatamente sus soldados a destruir la infraestructura nuclear de Irán, pero sería una gran exageración suponer que llegado el momento el presidente norteamericano o cualquier líder de otra potencia obligue a Israel a otorgar ciudadanía israelí a millones de palestinos de Cisjordania en situación que se considere que se la anexó definitivamente a Israel.

Una proyección fundamentada necesariamente debe basarse en la tradición que impone el nuevo judaísmo de Israel donde no hay nada más permanente que lo transitorio. El proyecto de los territorios conquistados en la guerra de los 6 días nació como engendro circunstancial bajo la excusa de dominio de territorio en  litigio con administración militar como elemento de futura negociación de paz. Con o sin intenciones, la masiva colonización civil judía que transcurre al mismo tiempo junto a presiones para modificar el respaldo legal y de poder, lo  convirtió en un modelo institucional permanente que en la práctica fue configurando una soberanía total donde Israel se adjudica la autoridad de dictar leyes especiales y toma de decisiones como le plazca. El hecho que Israel permita a la población nativa cierta libertad de acción (educación, salud, limpieza y alumbrado de las ciudades, etc.) no cambia las condiciones básicas de un total control y dominio israelí en los aspectos básicos en todo el territorio.

De esta manera el Estado Judío dispone de dos territorios soberanos adjuntos: En primer lugar Israel, enmarcado en los límites de su creación en 1948 donde todos sus habitantes fijos gozan de democracia junto a plenos derechos civiles (con algunos síntomas de discriminación sobre una base étnica). En segundo lugar  Cisjudea, localizado en los límites de Cisjordania donde parte de la población (judíos) gozan de los mismos derechos que en Israel, en tanto que el resto de los habitantes nativos carecen de gran parte de ellos.

Todos aquellos ideólogos y políticos judíos que repiten día a día que el judaísmo no se puede permitir la conducción de Israel que no sea judío y democrático, necesariamente tienen que llegar a la conclusión que solo se trata de una consigna hueca. Israel demostró al mundo que no solo es posible gobernar un país judío y en parte anti-democrático, sino que lo llevó a la práctica durante las últimas cuatro décadas y media. En este último tiempo el liderazgo de Israel se esfuerza  en la búsqueda del camino más fácil para convencer a los líderes de las potencias del mundo que este engendro Kosher puede sobrevivir otros cuatro siglos y medio sin necesidad de cambiar básicamente nada.

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel   http://daniel.kupervaser.com/

 

2 Comments on Ni dos estados independientes ni uno binacional: Cisjudea

  1. lidia ostrovsky // September 19, 2012 at 10:19 am // Reply

    Sr Daniel: lo leo asiduamente, y no veo que solucion UD OFRECE, pienso que nadie la tiene ,es como un circulo, sin principio ni fin.-Yo estoy por dos estados, pero, ya dudo que esto sea una solucion o un empeoramiento, unos quieren la elimnacion del otro, no hay consenso , no hay dialogo, no hay representacion popular, no hay INTERES POR LA PAZ.-
    JAG SAMEAJ……………………..lidia.ostrovsky35@mail.com

  2. La realidad está a la vista

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