Israel castiga el trabajo

Con indignados y sin indignados, la aplanadora de Netanyhau no se detiene y continúa su marcha triunfal haciendo añicos uno tras otro los símbolos que caracterizaron la visión de los creadores del Estado de Israel. Ese espíritu de una sociedad justa, mayormente igualitaria y basada en el compromiso del estado por la seguridad y el bienestar social que en el pasado favoreció y enriqueció la imagen de Israel, tanto interna como internacionalmente, está siendo triturado por un capitalismo feroz. El responsable de esta tendencia es un gobierno guiado por intereses de magnates y sostenido políticamente por sectores religiosos ultra ortodoxos y agrupaciones políticas interesadas en la expansión territorial en Cisjordania.

El retorno al trabajo productivo fue la bandera que años atrás movilizó millares de jóvenes de las diásporas judías convirtiéndolos en pioneros de una gesta emblemática que construyó una sociedad que fue modelo para el mundo. Lamentablemente, esta epopeya ya es parte de la historia. Sin que mayormente se preste atención, en la sociedad israelí moderna el concepto “trabajo” lentamente va adquiriendo la sinonimia de penuria o una triste opción por defecto.     

Quien centra su mirada en los informes macroeconómicos de Israel para el año 2011 no puedo menos que sorprenderse de los excelentes resultados, sobre todo si se tiene en cuenta para ese año un ambiente económico internacional muy desfavorable. A precios fijos el Producto Bruto Interno creció a una tasa del 4,7% mientras que el mismo dato per cápita arribó a un destacado 2,7%. [1] Sin embargo, quien se atreve a correr unos centímetros las bambalinas para ver que hay detrás de la fachada puede encontrarse con sorpresas desagradables.

Esta semana la Oficina Central de Estadísticas de Israel publicó un informe que claramente pone de manifiesto los resultados poco alentadores de los planes de Netanyhau y la preocupante situación a la que esta arribando la mayoría de la población israelí. 

El documento oficial evalúa los cambios en el ingreso medio de familias en Israel durante el año 2011 remarcando, entre otros aspectos, las disparidades sobre la base de una diferenciación ocupacional de cabezas de familia.

El ingreso en términos reales de una familia cuya cabeza trabaja como asalariado se redujo en comparación con el año anterior en el 2,4%. Paralelamente, el mismo dato para una familia cuya cabecera trabaja como independiente, muestra una reducción del 3,9% (Aquellos que Netanyhau tanto elogia por sus ideas e iniciativas). Paradójicamente, una familia cuya cabeza no trabaja vio incrementado su ingreso respecto del año anterior en un 1,5%. [2]

Para reafirmar la tendencia, vale la pena acentuar que en otro informe paralelo de gastos de consumo promedio por familia en el año 2011 (el mismo importe que el año anterior), estos excedieron sus ingresos medios de manera que para mantener su nivel de vida en el año las familias se vieron en la necesidad de endeudarse o reducir sus ahorros en un importe promedio cercano a los 5,500 dólares.[3]

Si se contraponen los datos macroeconómicos (crecimiento 4,7%) con los de ingresos (reducción en los ingresos de familias trabajadoras) se demuestra claramente que un importe mayor que ese 4,7% fue a parar a manos de los dueños de capitales quienes dejaron una pequeña parte para favorecer a las familias cuyo jefe no trabaja.

La principal fuente de ingresos de las familias cuya cabecera no trabaja esta constituida por las subvenciones estatales y de instituciones privadas. En este sector sobresale, por su creciente significado numérico y político, las agrupaciones de religiosos ultra ortodoxos que, fuera de escabullirse del servicio militar obligatorio para todos los jóvenes judíos del país, gozan de apoyo económico significativo de parte del gobierno. En un artículo muy provocativo quedó demostrado que una cabecera de familia ultra ortodoxa que no trabaja y tiene 6 hijos le conviene económicamente continuar sus estudios religiosos en la Yeshiva, recibir subvenciones y no salir a trabajar por un sueldo mínimo (el único sueldo al que pueden aspirar dado su falta total de educación básica requerida en trabajos) [4]

Israel premia al capital y la ociosidad en tanto que castiga severamente a quien trabaja, tanto asalariado como independiente. Si esta tendencia continúa en el estado judío, cada día va a ser mucho más difícil refutar esos conocidos improperios típicamente antisemitas de la ocupación de los judíos.

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 13-1-2012  http://daniel.kupervaser.com/

 

 

 



[1] Reportes Macroeconómicos.  Oficina Central de Estadísticas de Israel

[2] “El ingreso en las familias de Israel en el año 2011”, Oficina Central de Estadísticas de Israel, 10-10-2012

[3] “Los gastos en consumo de las familias en Israel en el año 2011”, Oficina Central de Estadisticas de Israel, 9-10-2012.

[4] “1,600 dólares sin trabajar. El estado desalienta el trabajo de los ultra ortodoxos”, Shlomi Tzadky, Ynet, 18-8-2012

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