La izquierda israelí fantasea y confunde.

El ritmo normal aunque agitado del proceso electoral israelí se vio repentinamente trastocado. La sorpresiva caída en intenciones de voto a favor del Likud, según los últimos sondeos de opinión, comenzó a socavar la seguridad de la reelección de Netanyahu y despertó inusitadas ilusiones lisonjeras en la izquierda israelí.

El liderazgo del Frente Sionista se preocupó durante toda la campaña proselitista de resaltar sus intenciones de derrotar a Netanyahu para implantar un orden político totalmente diferente. Tzipi Livni declaró que “su partido se guía por una camino básicamente distinto de aquel del Likud, y por lo tanto aspira a conformar una coalición gobernante con agrupaciones partidarias del mismo camino”[1]. Itzhak Herzog afirmó que “el conducirá al país en una dirección distinta a la de los últimos años”[2].

Para este sublime objetivo, este sector que pretende dirigir al país va a necesitar franquear exitosamente un par de vallas en esa tortuosa trayectoria de formar coalición gubernamental, y lo que es más importante, transitar el sendero que prometen. Un cálculo matemático muy simple nos demuestra que esta coalición es un ideal teorético y solo sería posible si se agrupan detrás del gobierno el Frente Sionista, Yesh Atid de Lapid, Kulanu de Kahalon, el partido de Izquierda Meretz, los ultra ortodoxos Shas (Sefaradíes) y Yhadut Hatora (Asquenazis). La incorporación de la Lista Árabe Unificada a una coalición puramente judía es una utopía pues continúa bajo la categoría de tabú infranqueable.

Esta alianza, si se constituye, con gran seguridad se convertirá rápidamente en una bolsa de gatos parlamentaria antes que en un grupo que apoya homogéneamente esas nuevas políticas que tanto promete Herzog. Esta limitada esperanza de vida nos pronostica un nuevo y pronto llamado a elecciones.

No solo por esta dificultad de formar una colisión sumisa y a medida la izquierda israelí construye castillos en el aire. Analizando seriamente el discurso proselitista del Frente Sionista muy rápidamente se arriba a la conclusión que en la práctica no se trata más que de una versión elegante y refinada de las conocidas prédicas de  Netanyahu de cuya materialización la sociedad israelí y sus vecinos tienen muy tristes recuerdos.

El candidato a Ministro de Finanzas, el argentino Manuel Trajtemberg, expuso los principales puntos de la plataforma económica-social del Frente Sionista. Como es de suponer en estas circunstancias, este programa detalla una gigantesca inversión en educación, salud y seguridad social. Como perlita se incluye un inverosímil presente: terrenos gratuitos para construir viviendas[3]. A los pocos días el mismo Herzog se sacó la máscara y aportó los motivos suficientes para suponer que se trata de una típica artimaña de la escuela de Netanyahu. En la Conferencia Financiera Nacional aseguro que “su partido no tiene propósitos de subir impuestos, pues el dinero está en las arcas estatales, solo que mal distribuido” y que “se debe permitir incrementar el presupuesto de seguridad”[4].

No en vano, el suplemento The Marker del diario Haaretz, de reconocida tendencia de izquierda, calificó a la presentación de Trajtember como “confusa y decepcionante”[5].

En el frente diplomático respecto de los conflictos con los palestinos y Siria las posiciones de Herzog no son menos turbias y desalentadoras. Es cierto, la apertura da la impresión de una visión pragmática y constructiva: “nosotros creemos en la necesidad vital de separarnos de los palestinos acentuando los aspectos de seguridad de Israel. Esto significa que nuestra posición apoya la necesidad de la creación de un Estado Palestino al lado de Israel”[6].

A partir de este punto comienzan las salvedades y/u omisiones que en su conjunto, por buscar el medio de apropiarse de la mayor porción de tierra palestina, terminan por diluir todo sentido positivo a la declaración original, acercándose paradójicamente a las posiciones abiertamente declaradas por Netanyahu.

En la misma declaración el candidato del Frente Sionista afirma que “el Estado Palestino se establecerá sobre la base de las líneas limítrofes de 1967, fuera de grandes bloques de asentamientos judíos que serian anexados a Israel, que de su parte cedería a los palestinos tierras dentro de sus límites de 1948”. Estos bloques de asentamientos incluyen gran parte de Jerusalén Oriental, la zona de la ciudad de Ariel, Gush Etzion y Maale Adumim. No se mencionó expresamente, pero es de suponer que también incluye la ciudad de Kiriat Arba y la zona del valle del Jordán en el límite con Jordania.

Herzog no menciona expresamente de qué territorio se trata la cesión israelí y cuál sería su extensión. Como en la mayoría de los casos anteriores, es de suponer que se trata de migajas que son rechazadas de plano por los palestinos al no permitirles una continuidad territorial mínima que les garantice una viabilidad de un estado normal. En esa situación nadie se debe sorprender si el mismo Herzog llega a la conclusión que “hay que entender que en la situación que nos encontramos frente a los palestinos es de una confrontación. Hablar con nosotros sobre Jerusalén es delirante pues todavía no sabemos si habrá alguien que se siente a dialogar con nosotros”[7].

Concretamente Herzog asume la típica posición de la derecha de Israel: no hay con quien dialogar, por lo tanto se continúa con la colonización.

Vale la pena mencionar que en relación con Siria, Herzog demuestra posiciones mucho más extremistas que el mismo Netanyahu. Mientras que este último estuvo dispuesto a restituir todo el Golán a Siria en un acuerdo que finalmente no se concretó[8], Herzog sostiene que “las alturas del Golan están fuera de toda discusión. No hubo y no habrá toda discusión sobre el tema, dado que se trata de un frente de seguridad de Israel y haremos todo lo posible por la seguridad de los ciudadanos de Israel”[9].

Sería conveniente, al menos, estar bien preparados para una nueva y abundante ración de “más de lo mismo”.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 14-3-2015  http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Livni: Mi partido tiene un camino totalmente distinto del Likud”, Radio Israel B, 11.3-15

[2] Herzog: este es el momento de almacenar el egoísmo”, Arutz 7, 8-12-2014.

[3]  “El programa del Frente Sionista al problema de la vivienda: un terrenos gratis para ti”, Calcalist, 3-2-16

[4] Informes de la Conferencia Financiera Nacional: Walla, 11-3-15 y The Marker, 11-3-15.

[5]  “Lapid trata de hacer crecer dinero en los arboles, Trajtemberg confunde y decepciona”, The Marker, 11-3-15

[6] Discurso de Herzog en la Knesset,  Facebook de Herzog, 20-1-2015

[7]  “Exposición de Herzog en el Instituto Académico Hadassa”, Walla, 10-3-15

[8]  “Clinton: Netanyahu cedió todo el Golan”, Ynet 22-6-04

[9] Facebook de Herzog, 28-1-15 

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