El precio de la sangre

Una desesperada e imprevista jugarreta de Niv Asraf, joven judío de Beer Sheva, logró mostrar a la sociedad israelí en uno de sus perfiles más mediocres.

Eran Negauker, su íntimo amigo, informó a la policía judía de Hebrón (Cisjordania) a primeras horas de la tarde del jueves 2-4-15 que Asraf se demoraba en su retorno después que se vio en la necesidad de acercarse a la aldea palestina Beit Hanoun en búsqueda de una herramienta para solucionar el desperfecto de su vehículo que los obligó a detenerse en la ruta en esas cercanías.

Tratándose de aldea palestina claramente identificada con Hammas, aparentemente los responsables de seguridad de la región se imaginaron estar frente a un inminente secuestro y probable asesinato de un judío israelí, y por lo tanto, sin pensar mucho, su puso en práctica un inmediato y desproporcionado operativo de búsqueda.

“En este marco no solo se movilizó soldados de unidades de la cercanía, sino que llevó a una reunión de evaluación urgente con la participación del Ministro de Defensa, Comandante en Jefe del Ejército y el Comandante militar de la zona Centro. El ejército participó con todo su poderío operativo y logístico: el comando de la zona centro, la fuerza aérea, la división de computación y comunicaciones y el comando de informaciones. En la  zona se desplegaron comandos de las divisiones regionales, se observaron en el aire drones y globos de recolección de información y hasta se puso en funcionamiento los costosos sistemas de captación de datos por medio de satélites. Todo ello en menos de una hora desde que el amigo de Asraf informara a la policía de su tardanza en regresar”[1].

Paralelamente todos los medios televisivos y radiofónicos suspendieron sus programas habituales para informar extensamente sobre el desarrollo de los acontecimientos.

El final es conocido. Fue un gran fiasco pues Niv Asraf  no pisó Beit Hanoun y fue encontrado sano y salvo en otro lugar. Lamentablemente, como ocurre en muchos aspectos de la sociedad israelí, la mayoría de los medios informativos se centran en los aspectos marginales y picantes para dejar de lado problemáticas manifestaciones de deslices éticos – sociales que el caso puso de relieve.

La actitud exagerada y fuera de proporciones de los servicios de seguridad no fue casual ni tampoco un error de los oficiales de turno. Es el resultado de una norma que lideres de Israel impusieron a los largo de sus años de independencia.  En las pizarras de la sociedad israelí, la sangre de un asesinado se cotiza, no según su persona, sino según la pertenencia étnica del asesino.  

Bastan tan solo un par de ejemplos para constatarlo.

En el mismo momento que transcurrían los acontecimientos detallados en Cisjordania, en la ciudad de Acre, dos personas fueron asesinadas en plena calle céntrica, acribillados a balazos por un arma de guerra (M 16) mientras que el asesino se daba a la fuga sin mayores problemas[2]. Como la policía supone que se trata de un “cierre de cuentas sobre un trasfondo no de seguridad nacional” solo se percibió la presencia de unos pocos patrulleros y ambulancias con la policía local envuelta en los acontecimientos y la noticia únicamente encontró su lugar en rincones marginales de los medios. Así como nos acostumbraron respecto a este tipo de asesinatos, a diferencia de asesinatos de judíos en manos de palestinos, probablemente también en este caso no se sepa nunca quien fue el asesino. Y si se sabe, que sea juzgado y penado.   

No por casualidad, dos días con anterioridad, otro acto normalmente considerado terrorista de extremado riesgo para el público, en Israel de hoy pasó prácticamente desapercibido por tratarse de mafias y delincuentes judíos. En fecha 1-4-2015 la policía informó la detención de “dos soldados del conocido grupo mafioso dirigido por Shalom Dombrani” en un coche bomba que fue preparado con garrafas de gas y miles de tornillos. Según el Jefe del Destacamento regional de la Policía, “una explosión de este tipo de vehículo en un barrio poblado podría haber causado innumerables victimas”[3].

Por supuesto, también esta noticia recibió el típico trato marginal. Si se tratara de palestinos que los pescan en la misma situación, probablemente el tema seria parte importante de los enardecidos discursos de Netanyahu por todos los medios del mundo en contra de Mahamud Abbas y su pueblo.

La realidad nos demuestra que es muy difícil desprenderse de la sensación que la sociedad israelí solo glorifica la sangre cuando fundamentalmente brota del cuerpo de un judío asesinado por un palestino. El resto, prácticamente no vale mucho.

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 7-4-2015 http://daniel.kupervaser.com/

    

[1]  “Asraf informó a la policía de deudas que acumuló”, Walla, 5-4-15

[2]  “Acre: dos hombres fueron asesinados en un quiosco”, Ynet, 3-4-15

[3]  “La mafia de Dombrani trató de asesinar a competidor con coche bomba”, Walla, 1-4-15

5 Comments on El precio de la sangre

  1. me quedan dos dudas
    cuales son los aspectos marginales y picantes de esta historia. La otra si no fue a Beit Hanoun adonde había ido y para qué. Por qué no se ponen un chip o algo asi,-disculpa mi ignorancia – cuando van a lugares peligrosos?. Sale más barato que movilizar a todo el ejército. O no? En cuanto a los mafiosos, para qué “gastar pólvora en chimangos”? UN ABRAZO.

  2. Tenes razon, pero acaso te hubieras opuesto, si en lugar , de este chico de Beer Sheva, hubiese estado unos de tus hijos, cual hubiese sido tu opinion. Segundo, querido Daniel, a veces me pregunto, cuales fueron tus motivos, de haber elegido vivir aqui y no en Parana u otro lugar del mundo ? Aparte, otro detalle, siempre tenes la nececidad de “demostrar” las fuentes de tus informaciones (sin investigar siquiera, si son ciertas), sos para mi un enigma, querido amigo. Otra cosa mas, nunca veo opiniones a tus escritos, de otras personas.

  3. Supongo, querido amigo, que no es fácil escribir con objetividad sobre un tema tan delicado como es el de la coexistencia en un mismo territorio de judíos y palestinos. Y he dicho coexistencia, que no convivencia, porque los radicales de uno y otro lado se empecinan en establecer barreras de identidad hoy por hoy infranqueables.Por mi parte, aplaudo tu sentido común y la ecuanimidad de tus artículos.

  4. Daniel Gelbert // April 8, 2015 at 3:30 pm // Reply

    Tu articulo Daniel tiene un error de distraccion.No mencionaste la motivacion de Assaf Y Eran para cometer la jugarreta.No creo que haya muchos paises en conflicto donde a un joven finja un secuestro para impresionar a su novia aduciendo haberse liberado solo de sus captores.Mas aun que lo haga sin tener conciencia de todo el aparato militar que se va a ocupar de su desaparicion.
    Estos jovenes son el producto de una subcultura que existe en Israel que en el mejor de los casos no reconoce y en el peor estimula y hasta aplaude los malos comportamientos equiparandolos a la “viveza criolla” nuestra.Una linea invisible une este falso secuestro con el video de los 6 soldados bailarines de Hebron,con la soldada apuntando a un prisionero palestino que creia que tal video la ayudaba a hacer carrera de modelo y por fin con el asesino de Rabin Z”L que tambien tenia entre otros motivos el de impresionar a su novia al punto que la chica comento luego del magnicidio que filmarian su vida con Sharon Stone interpretandola. Junto a la brecha social,existe una brecha cultural que refleja una sociedad en picada.

  5. Inés Olarra // April 11, 2015 at 8:06 pm // Reply

    Como siempre la historia se repite,unabrazo Daniel,Inés

Leave a comment

Your email address will not be published.


*