Tranquilizar al Gran Rabinato

 

Israel se encuentra nuevamente en peligro de desaparición por un repentino ataque desde un flanco inesperado. Los más sofisticados radares de sus fuerzas de defensa  no lograron captar la proximidad del enemigo. Por suerte, las antenas del Gran Rabinato conmovieron las bases del establishment judío religioso de Israel.

El desembarco de las fuerzas enemigas en las costas de Israel está previsto para las próximas semanas y se descubrió que el camuflaje es la participación en una Conferencia Internacional organizada por la Embajada Cristiana en Israel, organismo que representa a millones de cristianos evangelistas del mundo.

En un comunicado oficial el Gran Rabinato alerta al publico pues “este es un asunto grave que va en contra de nuestras creencias, y por lo tanto debe ser denunciado y el público debe ser advertido. Estos mismos elementos tienen como misión convertir al mundo entero al cristianismo, especialmente al pueblo judío. El evento constituye un peligro y socava el carácter espiritual judío del Estado”[1].

Se trata de una organización que ha sumado un multitudinario respaldo de adeptos y que solo en EE.UU cuenta con la participación de 75 millones. En su visión teológica el año 1948 representa un punto de inflexión con el resurgimiento del Estado de Israel como claro símbolo del próximo retorno de Jesús el mesías. Más aun, como lo afirma el Pastor John Hagge, su carismático líder, “El retorno de los judíos a Israel y su control sobre Jerusalén, después de dos mil años de vivir en la diáspora, no es más que una etapa en el camino del retorno de Jesús y la soñada redención, con la consecuente recepción de Jesús como el auténtico mesías de los judíos”[2].

Todo este trasfondo no se hubiese convertido en motivo del sobresalto del Gran Rabinato, salvo el fogoso romance que Netanyahu y la extrema derecha sionista formalizaron durante la última década con esta organización. Netanyahu y sus secuaces de las colonias en Cisjordania están profundamente enamorados de esta nueva columna que sostiene la política de conquista territorial de Israel. No es para menos. “Los miembros de esta organización evangelista se convirtieron en un factor de enorme influencia a favor de Israel dentro del partido republicano de EE.UU, efectúan billonarias donaciones a la colonización judía de Cisjordania, financian una organización para detener el aborto en Israel, movilizan miembros del parlamento israelí por todo el mundo y apoyan abiertamente la agenda de la extrema derecha israelí destinada a la construcción el Tercer Templo Judío en la explanada de las mezquitas de Jerusalén”[3].

Si bien sobre la base de sus principios teológicos los temores de los Grandes Rabinos no son del todo infundados, su visión estratégica y política demuestra niveles de principiantes. Nuevamente comenten un grave error aquellos que no ven en Netanyahu un experimentado y pulido estadista.

Desde fin de la guerra de los 6 días hasta este último tiempo, Israel se convirtió en una gran potencia regional y mundial. Personas, instituciones y sectores no judíos evalúan la gran posibilidad de sacar ventajas para su beneficio propio si se inclinan por defender y apoyar los intereses de Israel. Todos ellos soñaron o sueñan que encarnan a Raab, aquella prostituta  de la leyenda bíblica que se convirtió en una princesa de Yehoshua Ben Nun, el líder del pueblo judío, tan solo por ayudarlo a conquistar Canaán.

El Israel moderno y su actual líder Netanyahu, hace tiempo que perdieron su inocencia política. Las últimas décadas fuimos testigos de tratamiento preferencial que recibieron quienes se creían Raab. Todos ellos terminaron arrojados en alguna sucia cuneta en el camino de la historia.

Los soldados de la Falanges Cristianas Maronitas que apoyaron y muchos de ellos dieron su vida por Israel durante la primera guerra del Líbano en 1982, se vieron en la necesidad de trasladarse a Israel con su retirada del país del cedro en el año 2000. Las migajas que les ofreció el gobierno de Jerusalén alentaron a muchos de ellos a retornar a su país de origen, con todos los peligros que ello significaba. Otros continúan en Israel, abandonados y desamparados, según sus palabras. Su comandante, el general Antoine Lahad, murió en estos días en el exilio de Paris sin que le sea permitida su sepultura en su aldea natal del Líbano.

A un destino muy parecido se hicieron acreedores aquellos palestinos que fueron convencidos por los servicios de seguridad israelíes para convertirse en shtinkerim (soplones, delatores en Idish) y de esa manera traicionar a su pueblo. Los que no fueron asesinados por los comandos palestinos, hoy Israel los protege en su territorio en pocilgas de barrios pobres y marginados.

Asraf Marwan, egipcio encumbrado en las más altas esferas sociales de su país en la década del 70, le sopló al Jefe del Mossad el momento exacto programado para la apertura del ataque egipcio-sirio en la guerra de Yom Kipur. Después que oficiales israelíes dieron a conocer su triste currículum, en el año 2007, fue encontrado muerto en una vereda de Londres tras caerse o ser tirado de un balcón.

En tanto y en cuanto se pueden obtener beneficios inmediatos, Israel no tiene problemas de llegar a acuerdos, inclusive con el diablo. Como ejemplo en estos días visita Israel el Comandante del Ejército de Birmania (Myanmar) a los efectos de firmar contratos de abastecimiento de material bélico israelí. Rivlin, el Presidente de Israel, y el General Eizenkot, Comandante del ejército de Israel, no tuvieron el mínimo problema de estrechar la mano del representante de un país que está bajo boicot de equipamiento militar europeo y norteamericano por tratarse de una dictadura que su ejército reprime criminalmente a su población nativa.

Desde que Israel se convirtió en una gran potencia, los “colaboracionistas de turno” reciben el triste y bochornoso tratamiento de utensilios desechables: use y tire.

El Gran Rabinato debe tranquilizarse. Es de suponer que Israel llegará al objetivo de dominar y controlar el Gran Israel, y, tarde o temprano, muy probablemente, tiren abajo la mezquita de la explanada de la ciudad vieja y construyan en su lugar el Tercer Templo Judío. De los Cristianos evangelistas no hay por qué preocuparse. Netanyahu o su sucesor, llegado el momento, se van a ocupar de arrojarlos en algún punto remoto del globo terráqueo, lejos de Israel. Mientras tanto, no hay motivos para despreciar semejante becerro de oro político y económico. ¡Qué importa la integridad, decencia o moralidad!

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 21-9-15 http://daniel.kupervaser.com/

 [1]  “El Rabinato protesta por una reunión evangélica”, Aurora, 17-9-15

[2]  “Cristianos evangelistas estadounidenses influyen sobre Israel”, IsraellifeUSA, 13-2-15

[3]  “Cristianos evangelistas estadounidenses influyen sobre Israel”, IsraellifeUSA, 13-2-15.

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  1. TRANQUILIZAR AL GRAN RABINATO - La Voz Judía

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