Ejercicio de simulación

 

“Este libro expone un panorama de operaciones y acontecimientos que están enmarcados en lo que denominamos nuestra Guerra de Liberación Palestina”.

“Bajo el nombre de Guerra de Liberación Palestina nosotros abarcamos a todos aquellos actos que se llevaron a cabo por las fuerzas de acción y armas en contra de leyes del poder extranjero en el marco de la guerra contra ese dominio del enemigo. Toda los esfuerzos de nuestros líderes, importantes como insignificantes, políticos o económicos, tiene mucho valor, pero el concepto de movimiento de liberación nacional, en su interpretación clara e indiscutible, tal como está definido en diferentes lenguas del mundo, se compone de todas las acciones directas  llevadas a cabo por el pueblo con el objetivo de liberarse del yugo del invasor”.

“Llegamos a la conclusión que el paso de presión política a acciones combativas,  como clara expresión de la importancia de nuestra soberanía sobre esta tierra, ese es justamente el momento en que la juventud palestina toma el arma en las manos y sale a combatir al enemigo”.  

“Desde entonces la guerra de liberación dio muchos pasos adelante, algunos lentos, otros a saltos, pero siempre en ascenso”.

“En esta crónica se exponen las primeras acciones que tienen el derecho de catalogarse como rebelión”.

Hasta aquí una cita textual. La crónica de la Guerra de Liberación Palestina a la que hace referencia la cita de este libro se compone de un extenso detalle de atentados terroristas que incluyen: ataques armados a transportes civiles, bombas en restaurantes, comercios y cines, El objetivo de estos terroristas tampoco paso por alto las grandes concentraciones civiles como por ejemplo ataques a mercados.

Los actos terroristas no se limitaron a esta región. También se efectuaron ataques contra instituciones y personalidades del enemigo en el exterior.

Las consecuencias de estos brutales atentados terroristas contra objetivos civiles, tal como se detalla en el libro, causaron miles de víctimas mortales y muchos más heridos en una extensa y detallada lista ordenada por fecha. Los editores del libro ni siquiera se conmueven de sus víctimas y enumeran en cada atentado su número exacto.

Un libro palestino con este contenido en manos de medios israelíes y judíos seria un regalo para la propaganda oficial. Aunque es de conocimiento público las extensas y prolongadas campañas terroristas de parte de palestinos en contra de objetivos israelíes y judíos, muchos de ellos civiles inocentes, ese libro de letra y puño de palestinos no existe, o por lo menos no es conocido.

Los primeros párrafos de esta nota solo tienen como objetivo presentar un ejercicio de simulación. La cita textual de principio de artículo es traducción exacta de parte del prólogo del libro que rememora las acciones combativas de los grupos judíos Etzel y Leji antes y durante la guerra de la independencia de Israel, solo que se introdujo la palabra “Palestina” en vez de la palabra “Hebrea”  como figura en el libro original[1], y las víctimas fueron palestinos e ingleses.

El detalle de los ataques terroristas con las estadísticas de las victimas es copia resumida de la extensa lista expuesta en el libro de aquellos llevados a cabo por combatientes judíos del Etzel y Leji.

Como se sabe, este activo accionar terrorista de algunos de los grupos de liberación judíos no disuadió ni representó escollo para que una clara mayoría de países del mundo de fines de la década del 40 del siglo pasado apoye el derecho del pueblo judío a su estado independiente, reconozca oficialmente su existencia desde la declaración de su independencia y establezca relaciones diplomáticas.

Hoy en día, y por las mismas razones, una mayoría cada vez más significativa de países del mundo se inclina por apoyar la causa palestina demandando su  derecho incuestionable a un estado independiente. Todo ello pese que al mismo tiempo agrupaciones o individuos de ese pueblo continúan en su plan de cometer actos terroristas, inclusive algunos de carácter aberrante.

Israel tiene en funcionamiento una gigantesca maquinaria propagandística (Hasbará) compuesta por organismos gubernamentales, individuos e instituciones privadas, delegaciones diplomáticas, direcciones comunitarias judías de la diáspora, etc. Como obedeciendo a una conducta rebotica dictada desde Jerusalén, todos y cada uno de ellos se aferra a la vieja y gastada dicotomía: civilización o barbarie.

El resultado ya se conoce y se repite permanentemente: fracaso tras fracaso. La resonante y humillante bofetada diplomática que últimamente Dilma Russeff le propinó a Netanyahu es un ejemplo más de este triste proceso[2].

Fuera de unos pocos gobiernos condicionados a ayuda militar israelí, o al  respaldo de instituciones judías norteamericanas para conseguir beneficios económicos en el país del norte, la gran mayoría de países, a la par que repudian ataques terroristas palestinos y se posicionan en defensa de la existencia de Israel seguro, exponen día a día su identificación con la causa palestina. No solo eso. Estos países ven en la colonización civil judía en Cisjordania, en el Apartheid que se impone a la población palestina del lugar, transgresiones a normas internacionales y de ellas se deriva la acusación a Israel de ser el principal obstáculo de la institución del Estado Palestino independiente.

Los encargados de la propaganda israelí deben compenetrarse que la realidad internacional de nuestros días otorga periodo de vigencia mediática muy corto a acusaciones de barbarie por actos de terror de un pueblo que lucha por su liberación nacional. Por el contrario, la opresión de otro pueblo que impide su independencia, la discriminación, la usurpación de tierras, todos ellos acompañados de arrogancia, generalmente carecen de fecha de caducidad en la conciencia social de otros países.

Israel debe cambiar el disquete, no de la propaganda (Hasbará), sino de su accionar en el terreno. Debe abandonar y desmantelar las colonias en Cisjordania y concentrarse en la seguridad existencial del país, solo por medio del ejército, en todo lugar que sea necesario. Toda permanencia detrás de la política de conquista territorial civil pensando que una inversión multimillonaria en propaganda puede revertir la tendencia a una constante condena y repudio, no es más darse la cabeza contra la pared para continuar empujando al pueblo judío a enfrentarse con el mundo.  

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 7/1/2016 http://daniel.kupervaser.com/     

[1] “Crónica de la guerra de Liberación”, Editorial Shelaj, Tel Aviv 1951, Prólogo.

[2]  “Dani Dayan no será embajador de Israel en Brasil”, Radio Jai, 6/1/16

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