COMO VAJILLA DESECHABLE

La reputación de oficiales del ejército israelí como eximios expertos en táctica o avispados estrategas, no siempre se corresponde con el grado militar en sus hombros o las relucientes condecoraciones que lucen en su pecho. La historia nos brinda un buen ejemplo de un astuto capitán capaz de tener en jaque y jugar con el destino de muchos generales del Estado Mayor del Ejército de Israel (IDF).

Como es sabido, Bibi Netanyahu, capitán en retiro de IDF, asumió su primera cadencia como Primer Ministro de Israel en el año 1996. En esa ocasión designó como Ministro de Defensa a Yitzhak Mordejai, general retirado recientemente. Al término de tres años, y sin ningún preaviso, Netanyahu destituyó a Mordejai de su función.

La reacción de Mordejai no se dejó esperar. En un tono mordaz calificó a Netanyahu como “político nimio, inepto para recibir mi apoyo y el del pueblo de Israel. Netanyahu puso en peligro al país en beneficio de sus intereses políticos”[1]. Si bien su campaña de desprestigio de Netanyahu ayudó a la caída del gobierno, la candidatura de Mordejai a Primer Ministro en el marco del Partido del Centro terminó en un resonante fracaso debiendo conformarse con un ministerio de segunda categoría (Transporte) en la nueva administración.

Da la impresión que muchos generales no aprendieron la lección

Una sorprendente y armoniosa, aunque disociada, campaña mediática de cuatro Jefes en retiro del Estado Mayor del IDF con demoledoras críticas al gobierno de Netanyahu sacudió la opinión pública israelí. La inusitada arremetida fue calificada como “Rebelión de los ex-generales contra Netanyahu y su gobierno extremista”[2], o, “El ataque de los generales”[3], o también, “Ex miembros de la máxima cúpula de seguridad en feroz ataque contra Netanyahu”[4].

Moshe Yaalon y Ehud Barak, también ambos ex Ministros de Defensa de Netanyahu durante los últimos 7 años, demandaron la urgente necesidad de derrocarlo por vía democrática. Yaalon habló de una creciente fractura en la sociedad israelí, erosión metódica de valores democráticos fundamentales, intentos de causar daño a las fuerzas armadas y liderazgo demagógico del país. Barak atacó básicamente la política exterior y el manejo del conflicto con los palestinos. “Vamos camino de convertirnos en las antiguas Belfast o Bosnia, incluso en Johanesburgo, mediante una agenda oculta hacia un estado de Apartheid, o hacia un estado binacional, en el que los judíos acabaran siendo minoría en una o dos generaciones”[5].  

Las arengas de los generales Benny Gantz y Gabi Ashkenazi fueron menos punzantes, aunque no menos críticas. Estos altos oficiales se centraron en refutar uno de los argumentos centrales de la campaña de Netanyahu para sembrar miedo colectivo: Israel está permanentemente frente a un peligro existencial inmediato.

A decir verdad, los discursos de los cuatro generales se parecen mucho al llanto del niño que le quitaron su juguete” o al “grito del cosaco despojado”, según el viejo proverbio del Yiddish.

Todos y cada uno de ellos se merecen la mayor admiración y respeto por su dedicación sin límites a la sagrada misión de defensa de Israel. Pero eso no los exime de la carga sobre sus hombros de una parte importante, y tal vez decisiva, de la responsabilidad por la situación de la sociedad israelí y el pueblo judío durante las cadencias de Netanyahu.

Ellos en persona fueron parte del engranaje central de la profundización colonización judía en Cisjordania y el apartheid consecuente. La herramienta principal de este proceso se basó en el accionar de la “Unidad de Coordinación de las actividades del Gobierno en Cisjordania”, jefatura militar comandada por un general bajo las ordenes de los Jefes de Estado Mayor IDF y del Ministerio de Seguridad. Esta unidad es la punta de lanza que protege a colonos judíos, promueve la colonización civil judía y mantiene por la fuerza a palestinos sin derechos civiles básicos.

Teniendo en cuenta la repercusión cardinal en Israel de todos los aspectos referidos a la seguridad, muchos generales y altos jefes de los servicios de seguridad se auto convencieron que el pueblo los considera consejeros divinos y se reverencia ante sus arengas. Durante la última década, Netanyahu les demostró que la arena política dista años luz del campo de batalla militar. En una serie de lecciones magistrales, el capitán Netanyahu trató a estos generales (y otros distinguidos jerarcas de su partido) como vajillas descartables: los usó y los tiró.  

Los generales ladran, pero la caravana de Netanyahu continua segura en su camino hacia el precipicio histórico. La sociedad israelí y el pueblo judío tienen el gobierno que eligen y se merecen. La conducta de Netanyahu, prepotente, ostentosa, arrogante, intransigente y avasalladora del débil, es el prototipo ideal al cual aspira la mayoría de la sociedad israelí.

Como menciona Raviv Druker, el prestigioso analista del Canal 10 de TV: “Netanyahu no está en peligro de ser derrocado. Se puede seguir jugando con expresiones “el principio del final” y otras bobadas no comprometedoras de ese nivel. En conclusión, según todos los sondeos, todavía no se encontró la persona con apoyo popular que se acerque al de Netanyahu. La mayoría de los políticos lo quieren derrocar, incluso ministros de su partido y gobierno, pero no hay alternativa”[6].

De todas maneras, durante el próximo mes de octubre Netanyahu festejará sus 67 años de vida. No sería del todo descabellado suponer que repentina y sorpresivamente, o en alguna fecha próxima, decida acogerse a los beneficios de su jubilación y pensión de la seguridad social (US$ 500 por mes) como le corresponde a todo ciudadano israelí. Probablemente tenga presente la actitud de Menahem Begin, su mentor ideológico, que abandonó repentinamente la función de Primer Ministro aduciendo que “no puede más” después del fiasco de la Primera Guerra del Líbano.

Así como usó y tiró generales, nadie se podría sorprender si Netanyahu hace lo mismo con la sociedad israelí.

Ojalá me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 21/6/16 http://daniel.kupervaser.com/

 [1] “Drama político en la cumbre”, Diario Globes, 24-1-1999

[2]La rebelión de los ex-generales contra Netanyahu”, J. C. Sanz, El País, 17-6-16

[3] “De vuelta al ataque de los generales”, Amir Tivon, Walla, 17-6-16

[4]Ex miembros de la máxima cúpula de seguridad en feroz ataque a Netanyahu”, Haaretz, 17-6-16

[5]  “La rebelión de los ex-generales contra Netanyahu”, J. C. Sanz, El País, 17-6-16

[6] “Netanyahu no está en peligro”, Raviv Druker, Haaretz, 20/6/16

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