OBAMA EL SEPULTURERO

En tiempos que el reality show de la confrontación de Trump con Clinton se concentra en saciar esa curiosidad morbosa que mantiene atrapado a la mayoría de los televidentes del mundo, sería un poco más serio dedicarse a analizar el legado que nos deja Obama en nuestro pequeño mundo dominado por el conflicto con los palestinos.

Apenas comenzó su primera cadencia, Obama visitó la región y expuso los principales focos problemáticos que atañen a su política exterior y en cuya dedicación se propone afrontar y solucionar.

En el famoso discurso en El Cairo de junio de 2009 anunció que “La segunda fuente importante de tensión que necesitamos discutir es la situación entre los israelíes, palestinos y el mundo árabe. Durante décadas, el conflicto se ha quedado en tablas: dos pueblos con aspiraciones legítimas, cada uno con una dolorosa historia que hace difícil llegar a un acuerdo. La única resolución es que las aspiraciones de ambos lados las satisfagan dos estados, donde los israelíes y los palestinos tengan paz y seguridad. Los palestinos deben abandonar la violencia, pero al mismo tiempo, los israelíes deben reconocer que, así como no se puede negar el derecho de Israel a existir, tampoco se puede negar el de Palestina. Estados Unidos no acepta la legitimidad de asentamientos israelíes. Dicha construcción viola acuerdos previos y menoscaba los esfuerzos por lograr la paz. Es hora de que cesen dichos asentamientos”[1].

Transcurridos los 8 años de sus dos periodos presidenciales, se puede decir que nada mejoró, sino que mayormente empeoró. La violencia de palestinos y asentamientos judíos en Cisjordania se consolidaron a ritmos cíclicos, aunque no se puede continuar sin resaltar una clara diferencia. Mientras que el Presidente Obama está totalmente desvinculado de la persistencia de la agresividad de la resistencia palestina, la colonización israelí en Cisjordania en este específico período, paradójicamente, gozó de un significativo apoyo directo e indirecto de la administración estadounidense.

Solo bastaron unos pocos meses para demostrar al mundo que Obama es más bien un tigre de papel dispuesto a convertir la administración de la primera potencia del mundo en un aceitado mecanismo al servicio de los intereses y caprichos israelíes. En febrero de 2011 ya quedó demostrado que el dramático discurso de Egipto y el valioso Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado en 2009 se convirtieron en una grosera payasada. En esa oportunidad Obama se rindió ante las exigencias de Netanyahu y dio la orden de vetar la propuesta patrocinada por más de 120 países y apoyada por los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad de ONU que, por casualidad, reafirmaba la ilegalidad de los asentamientos israelíes en territorios palestinos ocupados[2].

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Durante las dos cadencias de Obama la colonización judía en Cisjordania se multiplicó a un ritmo excepcional, desconocido hasta ese momento. Al finalizar su función, en enero de 2017, Obama podrá hacer el recuento de la construcción de nuevas viviendas para judíos en esa región. En esa oportunidad podrá constatar que desde enero de 2009 ese dato excederá, con seguridad, las 14 mil unidades (excluyendo Jerusalén Oriental), en tanto el crecimiento demográfico durante ese período sobrepasará el 40%[3]. Los mismos parámetros se detectan para Jerusalén Oriental, de manera que hoy ya se habla de una población de 800 mil judíos asentados permanentemente más allá de la línea verde de 1967.

Obama no se conformó solo con dar apoyo a la colonización israelí en organismos internacionales. El sostén económico se constituyó en otro frente para promover y dar bases a asentamientos israelíes en Cisjordania. Por un lado, un aporte directo a gastos militares por un importe cercano a 4 mil millones de dólares anuales le permitió a Israel soportar cómodamente los descomunales gastos de protección de colonos. El general retirado Gadi Shamni, comandante militar justamente de esa región manifiesta claramente que “si no hubiese colonias judías en Cisjordania, no habría necesidad de presencia militar ahí. El único motivo que el ejército de Israel este asentado en la región son los colonos judíos que hay que proteger. Sin la presencia de colonias, se puede organizarse de manera tal que el ejército de Israel no esté presente en Cisjordania y, paralelamente, se pueda garantizar la seguridad de Israel”[4]

Pero cubrir gastos milites de la colonización no es todo. El fisco estadounidense, bajo la administración de Obama, otorgó millonarios beneficios impositivos a donaciones privadas de ciudadanos e instituciones estadounidenses (muchos de ellos no judíos, especialmente evangelistas) destinados a la ampliación y fortalecimiento de colonias judías en Cisjordania[5].

Obama se convirtió en el principal respaldo que permitió esbozar una realidad prácticamente irreversible.

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Consciente de la imagen hipócrita de su legado y el campo minado que deja en su pasar, medios informativos insisten en la intención de Obama de promover una nueva resolución en el Consejo de Seguridad de ONU que fijaría para el futuro los principios de la solución definitiva del conflicto palestino-israelí.  Un tipo de consuelo de tontos como broche de oro para ser presentado al final de su gestión. Un solo detalle demuestra su superfluidad. Obama se dirigiría a la ONU en el corto periodo desde las elecciones en su país hasta la toma de mando de su sucesor. Esto se debe al pavor reinante en los pasillos gubernamentales de EE. UU de una dolorosa represalia en contra del Partido Demócrata de parte de Netanyahu y organizaciones judías si se actúa antes de las elecciones[6].     

Sin lugar a dudas, el accionar de Obama durante sus dos cadencias, condicionado por las limitaciones que le impuso Netanyahu, fue justamente uno de los factores principales que determinaron la eternización del status quo y el golpe de gracia a la solución que el mismo propuso. Se puede decir que a Obama le corresponde el honorable título de sepulturero

En primer lugar, sepultó definitivamente la posibilidad de crear un estado palestino independiente, condición indispensable para lograr una solución razonable, definitiva y pacífica del conflicto. En segundo lugar, Obama se convirtió en la pieza clave que, en la práctica y no en sus balbuceos, aceitó el proceso en cuyo horizonte se perfila claramente la sepultura definitiva del proyecto sionista de un estado democrático y humanista.

El general Shamni, citado anteriormente, afirmó también que él, como Comandante de la Región Central del ejército de Israel (a cargo de Cisjordania), se consideraba un “general de la ocupacion” y que “Israel convirtió en un arte la ocupacion y dominio de población civil”[7].

El renombrado general retirado Shlomo Gazit, ex Jefe de Informaciones del ejército de Israel, declaró recientemente: “La victoria de la guerra de independencia nos permitió crear nuestro estado. La victoria de 1967 podría llevarnos al fin del Israel judío y democrático”[8].  

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 15-10-2016

http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Discurso de Obama en el Cairo”, Diario ABC 4-6-09

[2] “El veto de EE. UU da en la práctica luz verde a Israel para ampliar los asentamientos”, Amnesty International, 22/2/11

[3] Informes de la Oficina Central de Estadísticas de Israel.

[4] Entrevista al general Gadi Shamni, Haaretz, 7-10-16

[5] “Instituciones estadounidenses donaron a colonias judías de Cisjordania cerca de un billón de shekels”, Uri Blau, Haaretz, 7-12-2015

[6] “Obama dejaría un regalo de despedida a Israel”, Canal 20 Israel, 29-8-16

[7] Entrevista al general Gadi Shamni, Haaretz, 7-10-16

[8] Entrevista al General Shlomo Gazit, Ynet, 13-10-16

5 Comments on OBAMA EL SEPULTURERO

  1. lidia ostrovsky // October 15, 2016 at 3:20 pm // Reply

    Todos los discursos son validos en la medida que sean positivos. Yo le pregunto, si se concreta un ESTADO PALESTINO, y este se transforma en una puerta libre para el islamismo, como acurre en muchos países árabes, ¿Cuál sera el capitulo siguiente que deberemos leer en la historia de ISRAEL?, Todo los pueblos tiene derecho a ser libres, SI,mientras no sean espacio ni entrada para el islamismo, que es un calco del NAZISMO,y no creo que sea plato de buen gusto.-

  2. lidia ostrovsky // October 15, 2016 at 8:10 pm // Reply

    Elegir entre OBAMA como sepulturero,que no sepulto nada, y el islamismo que si entra en el nuevo ESTADO PALESTINO,sera mi sepulturero,y el de todo el pueblo israelí.La prueba esta a la vista, entra en el YEMEN, en IRAK,y en todo país donde hay una puerta abierta, por ahora es solo en medio oriente, pero musulmanes están diseminados por el mundo , de ahi a que entren a dominar y ejercer su poder hay un corto trecho.-

  3. CONCUERDO CON LIDIA OSTROVSKY!! Y NO NO ENTIENDO LA POSICION ANTI-ISRAELI DE DANIEL KUPERVASER, PORQUE NO EMIGRA A UN PAIS ISLAMICO!!

  4. YO SOY !!SIONISTA!! Y AMO ISRAEL!! Y UDS DE QUE LADO ESTAN??

  5. Ángel Catena // October 17, 2016 at 5:17 pm // Reply

    Daniel Kupervaser no tiene un posición anti israelí, tiene una posición objetiva y equilibrada. Mientras no se solucione y se concrete el modelo “un territorio dos estados” y mientras haya robo de tierras, expolio y colonización no habrá paz en esas tierras. Bravo por tu valentía, Daniel.

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