CRÉDULOS: ES SOBERANÍA Y NO VÍNCULO CON LO SAGRADO

De los males que sufrimos

hablan mucho los puebleros,

Pero hacen como los teros:

Para esconder sus niditos

En un lao pegan los gritos

Y en otro lado tienen los güevos.

Martín Fierro

Para quienes en la niñez y juventud tuvimos la oportunidad de andar por los campos de nuestros abuelos, aquellos colonos judíos de Argentina de principio del siglo pasado, nada nos puede sorprender de las tácticas mediáticas de Netanyahu. Entonces aprendimos del tero, ese emblemático y astuto pájaro, una de las mejores argucias para vigilar intereses propios. Con ese objetivo, en situaciones comprometidas, lo mejor es desviar la atención del adversario potencial hacia otros objetivos verosímiles por medio de artimañas teatrales o patrañas desorientadoras.

Los altercados diplomáticos que se sucedieron con posterioridad a la última resolución  de UNESCO relacionada con los lugares santos de Jerusalén pusieron claramente de manifiesto que Netanyahu adoptó la táctica del tero.

unesco

En una inmediata réplica, Netanyahu afirmó que “el teatro del absurdo de la UNESCO continúa, y hoy esa organización adoptó otra decisión delirante que indica que el pueblo judío no tiene conexión con el Monte del Templo o con el Muro Occidental”. Para finalizar se descargó con un sugestivo paralelismo:decir que Israel no tiene ninguna conexión con el Monte del Templo es como decir que China no tiene ningún vínculo con la Gran Muralla de China o que Egipto no tiene relación con las Pirámides”[1].

El alegato de Netanyahu se convirtió rápidamente en un grito de guerra mediática que movilizó prácticamente a todos los componentes del pueblo judío del mundo e inclusive activó viejos aduladores no judíos. Por todo el mundo se escuchó el estribillo a viva voz: “UNESCO niega el vínculo de Israel y el pueblo judío con Jerusalén, el Monte del Templo y el Muro Occidental”.

Probablemente, la gran mayoría de ese coro no le dedicó tiempo a leer detenidamente la resolución original. De otra manera hubiese comprobado que ella no solo no niega el vínculo del pueblo judío con Jerusalén, sino que lo remarca expresamente.

La resolución de septiembre último detalla una dura crítica a Israel por su accionar en el Monte del Templo y por las limitaciones que impone al libre acceso a musulmanes. Respecto de los lazos del judaísmo e Israel con el Monte del templo y el Muro Occidental se puede afirmar que la resolución los pone en duda ya que no los niega categóricamente, pero no los afirma explícitamente al designar esos lugares solo por sus nombres reconocidos en árabe.

Pese a que todo gobierno de los 58 con derecho a voto en UNESCO tenía claro ese desequilibrio parcial en las afirmaciones de esta última resolución (ya en abril pasado el gobierno de Israel protestó enérgicamente por una resolución similar), fuera de 6 oposiciones, la mayoría de ellos optó por abstenerse o ausentarse de la votación.

Tal vez la actitud de Francia sea la más significativa para analizar el comportamiento de las abstenciones. Con posterioridad al voto favorable (en contra de Israel) del pasado abril, Francois Hollande, Presidente de Francia, prometió a la colectividad judía de su país que esa posición fue un malentendido que se corregirá en el futuro[2]. En la última votación de septiembre no se opuso, sino que solamente se abstuvo, al igual que varios países más que prometieron a Israel cambiar el modo de votar.

La clara y significativa renuencia a dar amparo a Israel apoyando o absteniéndose a esa resolución, que en alguna medida pone en evidencia ciertas dudas de la vinculación del judaísmo con el Monte del Templo y el Muro Occidental, se debe única y exclusivamente a la intención de no brindar a Netanyahu ni a Israel un argumento del que pueda aferrarse para demandar y justificar una soberanía israelí sobre ese territorio.

En julio de 1980 Israel anexó por ley el territorio de Jerusalén Oriental (incluyendo el Monte del Templo y el Muro Occidental) aduciendo la Jerusalén unificada como capital de Israel. Como réplica, el Consejo de Seguridad de ONU aprobó la resolución 478 (con la única abstención del servilismo estadounidense) fijando que “la ley de Jerusalén no tiene vigencia y debe ser abolida inmediatamente”. Como agregado se exigió de todos los miembros de ONU desmantelar las embajadas aun situadas en Jerusalén.  

Hasta el día de hoy, y probablemente por todo el futuro que no se llegue a un acuerdo con los palestinos, con seguridad ningún país del mundo reconoce ni reconocerá soberanía israelí más allá de las líneas de armisticio de 1949 en Jerusalén. Todos los países cumplieron a rajatablas la decisión de ONU y hoy en día ninguno dispone de embajada localizada en Jerusalén.

El escandalo descomunal que armó Netanyahu alrededor de la decisión de UNESCO trata justamente de revertir una peligrosa tendencia en lo que respecta al apoyo estadounidense a sus pretensiones de soberanía en Jerusalén Oriental y probablemente en la mayoría del territorio de Cisjordania. Netanyahu tiene el gran temor que Obama, después de las próximas elecciones y antes de abandonar su función en enero de 2017, tome la iniciativa de una nueva decisión del Consejo de Seguridad de la ONU que fije el marco de un acuerdo territorial con los palestinos en base a las líneas de junio de 1967.

Dore Gold, Director General de la Cancillería de Israel hasta días atrás, se encargó de aclarar la delicada situación de Israel al respecto.  Según este funcionario “Israel tiene todo el derecho a rechazar el regreso a los límites de 1967”.  ¿Cuál es el sólido argumento? “El apoyo de Estados Unidos a una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para reemplazar la resolución 242 entraría en conflicto con los compromisos contraídos con Israel por Washington que se remontan a 1973. Recuerdo que después de la guerra del 73 Estados Unidos se comprometió con Israel a que no permitiría un cambio en la resolución 242 del Comité de Seguridad de las Naciones Unidas”[3].

Ahora está claro el motivo que Netanyahu grita como un tero. Como que el Monte del Templo y el Muro Occidental están localizados, al igual que la Muralla China o las Pirámides de Egipto, en tierras reconocidas universalmente bajo soberanía de un país. La respuesta universal es NO.

Todo el proyecto de ampliar la soberanía israelí más allá de las líneas de 1967 con reconocimiento internacional está pendiente de un hilo o de una gruesa cadena que intereses judíos e israelíes tienen atado a todas las administraciones estadounidenses. Si esa dependencia se corta, por Obama, Trump o Hillary Clinton, ante cualquier circunstancia, Israel y el pueblo judío no van a tener más remedio que retornar a su tamaño natural y bajar un poco el tono de arrogancia que tanto los caracteriza hoy.

Ojalá me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Iserael 24-10-16

http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Netanyahu: el teatro del absurdo de UNESCO continúa”, Iton Gadol, 13-10-16 

[2] “Presidente de Francia: Nuestra votación en UNESCO fue un malentendido”, Haaretz, 14-5-16

[3] “Israel tiene todo el derecho a rechazar el regreso a los límites de 1967”, Enlace Judío, traducción de Jerusalén Post, 21-10-16

2 Comments on CRÉDULOS: ES SOBERANÍA Y NO VÍNCULO CON LO SAGRADO

  1. lidia ostrovsky // October 25, 2016 at 12:05 am // Reply

    En resumen, que es lo que pretenden,separar a jerusalem del territoRio de ISRAEL?, ES COMO SEPARA EL CORAZON DE UN SER HUMANO,y creer que seguirá todo igual,pero separados.-

  2. daniel Gelbert // October 25, 2016 at 11:02 am // Reply

    Que un sujeto tenga cierto “prontuario”,(llamemose asi),no significa que no pueda tener la razon en un hecho puntual.La resolucion,que no lei,pero conozco en terminos generales tambien apunta a la tactica palestina de apropiarse y despojar a Israel y el Judaismo de su cultura y por tanto de su vinculo con esta tierra.Ya es hora de que el liderazgo palestino acepte la realidad y reciba algo antes de quedarse sin nada.

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