BIBI NO CANTA GLORIA

Muchos corchos de champagne volaron por el aire en Israel con el arribo de los primeros informes con resultados del escrutinio de la elección presidencial en EE.UU. Líderes de organizaciones de colonos de Cisjordania junto a ministros y miembros del parlamento que los apoyan, se emborracharon de alegría interpretando la elección de Donald Trump como la liberación de las riendas que mantenían sujeta la expansión masiva de la construcción de viviendas judías en esa región.

Naftali Bennet, Ministro de Educación, manifestó que “la victoria de Trump es la gran oportunidad para Israel de anunciar inmediatamente que retira su apoyo a la idea de la instauración de un estado palestino en el corazón de Israel. Se terminó la era del estado palestino”[1].

Yoav Kish, miembro del parlamento israelí por el Likud de Netanyahu, fue muy claro en una reunión del lobby de sus pares que promueven la colonización judía en Cisjordania. “Nosotros dejamos de hablar de los dos estados y nos concentraremos únicamente en construcción, colonización y soberanía israelí. Tenemos un gobierno nacionalista estable y la presión internacional impidió de concretar nuestras aspiraciones. Hoy hay una oportunidad de cambio”[2].

También las organizaciones de colonos judíos participaron de los festejos y esperanzas. Eliahu Shviro, alcalde de Ariel, la principal ciudad judía en Cisjordania, aseguró que “está convencido que el nuevo presidente de EE. UU cumplirá con su promesa de impedir la instauración de un estado palestino y permitirá la continuidad de la colonización judía”[3].

Con mucha seguridad, una persona en Jerusalén no se plegó a estas celebraciones y se conformó con seguir bebiendo su agua mineral. Netanyahu actuó cautelosamente y se ajustó solo a una corta conversación telefónica y al envío de felicitaciones, ambos de contenido protocolar únicamente. En declaraciones públicas afirmó que “el presidente electo Trump es un verdadero amigo de Israel y que trabajaremos juntos para promover la seguridad, estabilidad y la paz en nuestra región. Estoy seguro que ambos continuaremos en el fortalecimiento de la alianza tan especial entre Israel y EE. UU”[4].

Bibi no canta gloria antes de la victoria. A decir verdad, Netanyahu tiene dos poderosas razones para comportarse con manifiesta prudencia: una interna y otra externa.

La explosión de alegría de los círculos allegados a la colonización judía no es más que el anticipo de una feroz arremetida de esos sectores en pos de materializar de inmediato y en gran escala lo que denominan “el futuro esplendoroso de Israel”[5], que no es más que el anhelado sueño de la Gran Israel. La amenaza, derrocar a Netanyahu. Así lo difunden en estos mismos días.

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LA GRAN ISRAEL – SU FUTURO ESPLENDOROSO

Un famoso refrán árabe afirma que “la prisa es del diablo”. Netanyahu, tal vez el político más astuto de la realidad israelí de nuestros días, con mucha probabilidad esté básicamente de acuerdo con el objetivo final del proyecto. Lo que el Primer Ministro israelí entiende, y probablemente la desesperación e impaciencia de los colonos les impide captar, es que este tipo de precipitada carrera con mucha seguridad puede causar un efecto bumerang que de por el suelo con todas las aspiraciones y sueños históricos.

Por más que pueda aparentar irrisorio, el principal desafío de Netanyahu con el nuevo gobierno de Trump es lograr encausarlo por el mismo sendero que Obama transitó: comportarse como tigre de papel que ruje, pero no da zarpazo a Israel, aunque cumple al pie de la letra su servilismo absoluto detrás de intereses del Estado Judío en sus aspectos estratégicos más importantes. Según una original expresión de David Waiglass, Secretario de Ariel Sharon en su función de Primer Ministro, Netanyahu debería inyectar formalina para mantener enfrascado con apariencia de vida al proceso de paz con los palestinos, aunque todos saben que ya fue fusilado años atrás.

Paralelamente, Netanyahu debe dosificar avances moderados en la colonización de Cisjordania que le permitan no exasperar demasiado el frente externo, y en el frente interno, mantener tranquila y unida a la coalición parlamentaria que lo sostiene en el poder.

Todo lo mismo de los últimos 8 años.

Pero Netanyahu tiene otro serio motivo de preocupación, y no es justamente Trump personalmente.

La campaña proselitista de Trump fue acompañada por una serie de manifestaciones y expresiones de alto contenido antisemita, y/o con la activa participación de agrupaciones de reconocida trayectoria racista. Más aun, en dos oportunidades especificas el cuartel general del nuevo presidente difundió masivamente mensajes que daban a entender una clara acusación de culpabilidad a sectores allegados al judaísmo por la problemática situación a que arribó la sociedad estadounidense.

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HAZ AMÉRICA NUEVAMENTE BLANCA

En el mes de julio se publicó una foto de Hillary Clinton sobre un trasfondo de billetes en efectivo con una estrella de seis puntas junto a la expresión “corrupta”. Pocos días antes de finalizar la campaña electoral, y tal vez en el anuncio televisivo más importante de dos minutos de duración, se ilustraron acusaciones de una conspiración contra el pueblo estadounidense con imágenes de judíos prominentes. Mientras se proyectan las imágenes del empresario George Soros, la presidenta de la Reserva Federal Yanet Yellen y el Presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, todos judíos, Trump acusa a la elite corrupta que domina la sociedad estadounidense, para finalizar con la expresión “lo único que puede detener esta máquina eres tú”.

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HILLARY CORRUPTA CON DÓLARES Y ESTRELLA DE DAVID

Estas acusaciones fueron duramente criticadas por organizaciones judías “por su similitud con Los Protocolos de los Sabios de Sion, una falsificación antisemita que ha alimentado la violencia contra los judíos durante más de un siglo”[6].

Lamentablemente, una reciente publicación de la Universidad de Haifa no solo que no logra desmentir tamaña acusación, sino que saca a la luz la fuerte dependencia del Partido Demócrata y su candidata Clinton del aporte de dinero que proviene de bolsillos judíos. Según este informe, pese a que los judíos representan solo el 2% de la población del país del norte, el 50% de las donaciones que financiaron su candidata presidencial se originaron en donantes judíos[7].

Aunque la actitud de Trump y su equipo es reprobable, la intranquilidad de Netanyahu no se refiere al comportamiento personal del candidato presidencial. El verdadero problema es convencerse que tras esas consignas claramente antisemitas se identificó la mitad de la población de la primera potencia del mundo.

Bajo esas condiciones, probablemente Netanyahu tenga claro que las cálidas manifestaciones de simpatía de Trump hacia Israel y su esplendoroso futuro en las colonias de Cisjordania, ante un fuerte clamor popular, se pueden rápidamente transformar en antipatía y aversión.

Puede ser que los colonos cantaron gloria antes de la victoria.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 12-11-2016

http://daniel.kupervaser.com/   

[1] “En el gobierno dan gracias por la elección de Trump”, Walla, 9-11-16

[2] “Esperanza de la derecha: Trump tiene otra política en la construcción en Cisjordania”, NRG, 9-11-16

[3] “Los colonos dichosos con la elección de Trump: una nueva era”, Ynet, 9-11-16

[4] “En el gobierno dan gracias por la elección de Trump”, Walla, 9-11-16

[5]  Véase página internet “Erase una vez palestina”.

[6]Trump ataca a tres judíos en clip de campaña”, Enlace Judío de México, 6-11-16

[7] “El voto judío. Identidad y poder político en las elecciones en EE.UU. Gil Troy, Universidad de Haifa – Instituto Ruderman, citado en “El voto judío. Así se convirtieron los judíos en factor influyente en la elección presidencial”, Ynet, 5-11-16

1 Comment on BIBI NO CANTA GLORIA

  1. lidia ostrovsky // November 12, 2016 at 1:57 pm // Reply

    Los judíos de EE UU VANy del mundo van a BREGAR por la estabilidad de ISRAEL, este quien este en la CASA BLANCA.-

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