MOTÍN DE FANATISMO JUDÍO JAQUEA A NETANYAHU Y SU PUEBLO

El liderazgo de colonos judíos de Cisjordania acaba de dar un nuevo paso con la clara intención de tomar las riendas del poder del país con la inevitable consecuencia de profundizar el proceso de degeneración del judaísmo. Un motín de fanatismo jaquea a Netanyahu y toda la base moral del pueblo judío.  En un acto que indudablemente pone en riesgo la permanencia de un orden institucional democrático en Israel, este poderoso grupo tomó la conducción de un proceso destinado a la imposición de leyes antidemocráticas y discriminatorias.

Convertido en el centro de poder más fuerte de Israel, este sector de la sociedad israelí intenta pisotear normas nacionales e internacionales por encima la posición del Primer Ministro Netanyahu, Ministro de Defensa Liberman, Fiscal General de Estado y Asesor Legal del Gobierno y una imagen humanitaria y comprensiva del judaísmo.  

Las circunstancias elegidas no son casuales. Con un afinado olfato típico de buitres políticos, estos judíos fundamentalistas percibieron claramente que Netanyahu se debate en un mar de complicaciones y sospechas que probablemente lo lleven en un futuro cercano a su desaparición de la arena política israelí.

Una seria de reportes, fruto de esfuerzos de renombrados periodistas, sacó a la luz un cúmulo de conductas de Netanyahu y su alrededor que ponen en duda la rectitud e integridad de sus funciones. En estos días el Fiscal General del Estado lleva a cabo un relevamiento y constatación de hechos, aunque los trascendidos de buenas fuentes afirman que no tendrá alternativa más que dar la orden de apertura de una investigación penal bajo la posible acusación de corrupción de funcionario público.

Todo comenzó con la resolución de la Corte Suprema de Justicia de dos años atrás de desalojar hasta el día 25-12-2016 las viviendas judías construidas en el asentamiento Amona sobre tierras privadas palestinas.  

Esta situación no es inédita pues en varias oportunidades del pasado el gobierno se vio en la necesidad cumplir resoluciones judiciales similares y desalojar colonos que acostumbran repetidamente y sin autorización oficial a tomar posesión de tierras privadas palestinas  

En el año 1979, en la famosa resolución del caso Beit El, la Corte Suprema de Justicia de Israel sentenció la ilegalidad de la expropiación de tierras privadas palestinas en Cisjordania para ser destinadas a la colonización civil judía. Menajem Begin, promotor de la colonización judía solo en tierras públicas, creador del Likud y mentor de toda la camada política actual de ese partido, entonces Primer Ministro de Israel, acató a rajatablas esa decisión bajo la consigna “Hay jueces en Jerusalén”.

Más aun, en la misma oportunidad, el Rabino Tzvi Yehuda Kook, guía espiritual de todo ese movimiento de colonización judía, dio la orden a sus discípulos de Beit El de cumplir con el dictamen oficial y retirarse de tierras privadas palestinas. “Nosotros no usurpamos tierra de Ahmmed o Mustafa. Propiedades que pertenecen a árabes por generaciones, nosotros no usurpamos” afirmó en esa ocasión, según testimonio de Beny Katzover, uno de sus más prominentes discípulos y líder del movimiento de colonos judíos de la región[1].

El Primer Ministro Netanyahu, también promotor de la colonización en Cisjordania, pero ante todo consciente de lo imprescindible que significa mantener ese delicado equilibrio de un orden institucional interno e internacional, trató por todos los medios de buscar soluciones alternativas para los residentes de Amona de manera que se pueda proyectar un respeto a decisiones del alto tribunal israelí.  

No así con Naftali Bennet, líder del partido Hogar Judío, participe de la coalición gobernante y representante ideológico de los colonos judíos. En un acto que muy bien puede ser definido como golpe de estado político dentro de la coalición gobernante, Bennet movilizó a sus miembros, en contra de la posición de Netanyahu y Liberman para pisotear las decisiones de la Corte Suprema de Justicia. La herramienta sería una ley especial que permita el rateo oficial de tierras privadas palestinas y de esa manera legalizar todos los asentamientos donde se usurpó a palestinos.

Los parlamentarios del Likud, discípulos de Begin, demostraron que su veneración a su viejo mentor ideológico quedó encajonada. Viendo sangrar políticamente a su actual líder, 27 de los 29 parlamentarios de ese partido (fuera de Netanyahu mismo), entre ellos ministros de gobierno, demostraron su lealtad a Bennet, quien intenta derrocarlo. En una solicitada publica reconocieron su apoyo al proyecto de legalizar el rateo de tierras palestinas en Cisjordania. Solo dos fueron la excepción: Tzaji Hanegbi y Benny Begin, el hijo de Menajem Begin.

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Parlamentarios del Likud abandonan a Netanyahu

El fanatismo de los colonos judíos lo llevó a abandonar sus viejos mentores. Según la vieja tradición judía de la época de Moisés en el desierto de Sinaí, hoy se dedican a venerar el nuevo Becerro de Oro que reside en New York.

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El nuevo Becerro de Oro de los colonos de Israel 

La sociedad israelí no puede contener este embate de fanatismo. Ya se ha degenerado de tal manera que difícilmente pueda regenerarse sin un gran sacudón histórico. Quienes tienen que tener muy presente este tipo de acontecimientos son los dirigentes de las comunidades judías de la diáspora. A la larga lista de insultos que el judaísmo acostumbra a recibir, ahora seguramente se le agregará uno más: ratero de tierras. El problema es que en este caso no se trata de insulto, sino que los colonos lo están convirtiendo en verdad.

No debe haber mejor expresión para demarcar estos acontecimientos más que parafrasear: “hazte la única democracia en Medio Oriente y ponte a ratear tierras”.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 18-11-2016

http://daniel.kupervaser.com/

[1] Los discípulos del Rabino Kook se alejan de su legado”, Haaretz, 10-3-12.

3 Comments on MOTÍN DE FANATISMO JUDÍO JAQUEA A NETANYAHU Y SU PUEBLO

  1. Creo decididamente que la única y natural respuesta posible, ante estos difíciles momentos en los que transcurren nuestros días es hoy más que nunca: La Unidad y la Inclusión.
    La Unidad en el Judaísmo
    Transitando desde el odio gratuito (sinat jinam) al amor gratuito (ahavat jinam)

  2. Creo decididamente que la única y natural respuesta posible, ante estos difíciles momentos en los que transcurren nuestros días es hoy más que nunca: La Unidad y la Inclusión. Transitando desde el odio gratuito (sinat jinam) al amor gratuito (ahavat jinam)

  3. daniel Gelbert // November 19, 2016 at 11:39 am // Reply

    No van a tardar en desilusionarse con el nuevo Becerro.El destino del Medio oriente no lo va a decidir Trump,lo va a decidir Putin.

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