TERRORISMO INCENDIARIO HACE AGUA Y DESTAPA CONFABULACIÓN

La masiva ola de incendios que el mes pasado causó enormes daños se convirtió en la oportunidad de una reiterada y exitosa manipulación demagógica del actual gobierno de Israel. Y Netanyahu no defraudó. El Primer Ministro israelí no se permitió desperdiciar una trágica ocasión para difundir prejuicios basados en falacias destinados a atemorizar a la sociedad israelí con la existencia de enemigos que se proponen borrar al país del mapa. El objetivo es siempre el mismo: demonizar a ciudadanos árabes israelíes para enraizar y generalizar entre los judíos su odio y repulsa.

La puesta en escena de la operación mediática fue todo un éxito. Netanyahu, su gobierno, sus voceros, aduladores y sirvientes, especialmente de las comunidades judías de la diáspora, pueden sentirse satisfechos. Misión cumplida. El mensaje se captó. Los árabes israelíes son terroristas incendiarios que no merecen el derecho a esta tierra. Se crearon las mejores condiciones para pensar en demoler sus viviendas, quitarles ciudadanía y, por qué no, desterrarlos (como ya se intentó transferirlos a Argentina con el Operativo Yohanan a principios de la década del 50 del siglo pasado[1]).

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Arde Haifa 

Hoy, ya se puede concluir que se trató de una maquinación maquiavélica como resultado de un acontecimiento fortuito.

Según el informe oficial de la Comandancia Nacional de Bomberos, “desde el 18/11 hasta el 26/11 se combatieron 1773 incendios en espacios abiertos, de los cuales 39 fueron de gran magnitud. Por lo menos 25 casos fueron investigados bajo la sospecha de haber sido provocados, ya que a partir del miércoles pasado comenzó una ola de incendios aparentemente intencionales en la zona de Judea y Samaria, la costa y cerca de comunidades judías en el Galil y el Sharon”[2].

Para crear el ambiente tenso adecuado, Netanyahu se encargó de declarar que se trata de una actividad subversiva a cargo de terroristas incendiarios mientras que fuentes oficiales se preocuparon en difundir trascendidos que la policía y servicios de seguridad ya habían detenido decenas de árabes israelíes y palestinos sospechosos de piromanía terrorista.

Transcurrido un mes de la ola de incendios, la situación es la siguiente. “Hasta el momento se presentaron acusaciones judiciales en contra de 8 incendiarios referidos solamente a 4 focos que se sucedieron durante la semana de los grandes incendios en Israel. En ninguno de estas acusaciones se adjudica a los enjuiciados intenciones terroristas u hostilidad conflictiva. En una audiencia hasta el juez consideró que se trataba de una típica travesura, mientras que en otro estrado la acusación fue modificada a uso de vehículo robado. Con respecto a los grandes incendios de Zichron Yaakov y Haifa, no hay detenido alguno, aunque los Servicios de Seguridad mantienen en arresto a otros 6 sospechosos sin que se sepa respecto de que incendio. Tampoco en relación a los incendios en la zona de Jerusalén se presentaron acusaciones. En Neve Shalon la causa fue negligencia de excursionistas, en Nataf por fuego encendido por obreros en la zona y en Beit Meir por una bengala de iluminación disparada por la policía de fronteras”[3].

Lo más insólito de este acontecimiento no se reduce únicamente a la típica conducta demagógica de Netanyahu. En este caso se agregó otro aspecto de tinte gris oscuro, casi negro.

Según las normas legales vigentes en Israel, todo daño por incendio debe ser indemnizado por empresas aseguradoras (siempre que los bienes fueses asegurados previamente), salvo que se demuestre intencionalidad del dueño de la propiedad, o, el caso especial que la policía pueda determinar específicamente que el fuego se originó en un acto de trasfondo terrorista o relacionado con conflictos bélicos del país. En esta última situación, el gobierno nacional suple las empresas aseguradoras y toma a su cargo la compensación correspondiente.

La propaganda oficial y las sospechas de ciertos organismos que investigaron estos casos estuvieron dirigidas a demostrar que en su mayoría el fuego destructor fue originado en actos terroristas en función del conflicto con los palestinos. Sin embargo, y como se ha visto, nada se ha demostrado hasta el día de hoy. Pese a ello, las instancias oficiales responsables del caso ya anunciaron que la gran mayoría de los daños (se habla de importes billonarios) serán cubiertos por fondos estatales[4].

No hay posibilidad de interpretar esta insólita actitud más que un grosero intento de confabulación de intereses en detrimento del bolsillo de todos los ciudadanos. El resultado práctico de la problemática medida no hace más que intentar desesperadamente hacer verdad las falsas acusaciones de Netanyahu y sus secuaces, mientras que paralelamente se libera a empresas aseguradoras (generalmente de propiedad y administración de grandes magnates – los favoritos de Netanyahu) del pago de un compromiso multimillonario para hacerlo efectivo por medio de dinero público.

Hoy el tema practicante pasó al olvido, la mayoría de la sociedad israelí instigada por su líder admite sin chistar la manipulación demagógica, y como lo asegura el poema de Shalom Janoj, “el público tonto termina pagando”.

Llegó el momento en pensar en una próxima manipulación populista.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 17-12-2016

http://daniel.kupervaser.com/  

[1] “Yohanan y la limpieza étnica”, Daniel Kupervaser, 18-2-2016

[2] “Resumen de Incendios”, NRG, 28-11-16

[3]Investigación de los incendios”, Haaretz, 16-12-16

[4] “El Estado indemnizará por la gran mayoría de los daños por incendios”, Globes, 29-11-16

3 Comments on TERRORISMO INCENDIARIO HACE AGUA Y DESTAPA CONFABULACIÓN

  1. Grant Morrison dijo: El cómics es un medio muy especializado de arte, donde habitan muchas cosas raras, talento e imaginación.

  2. Desde el comienzo de los incendios fue casi obvia la maniobra de culpar a los ciudadanos árabes. Sería bueno saber si los israelíes lo aceptan como verdad. En éste caso y tantos otros,.

  3. Alberto Mazor // December 18, 2016 at 9:39 am // Reply

    Erdán declaró junto a Bibi en Haifa que “en este mismo fue detenido otro sospechoso en Abu Tor (al lado de los bosques de Jerusalén) que portaba material inflamable”.
    Según la policía, resultó ser un pibe de 9 años que bajó de un coche a cagar con un rollo de papel higiénico en la mano.

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