Incrementar el apoyo a Israel ya dejó de servir los intereses de Estados Unidos

La abstención de Obama en Naciones Unidas fue sólo la manifestación más reciente de los cambios estratégicos en curso que Trump tampoco querrá o será capaz de revertir.

Brent Sasley 07 de enero 2017 18:50 Haaretz

Estamos en el comienzo de una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos e Israel. Mientras que las predicciones siempre deben ser tentativas, es probable que las relaciones futuras nunca serán tan fuertes como lo fueron en el pasado. La decisión del presidente Barack Obama de abstenerse en la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no es la causa, sino la manifestación más reciente de ese cambio.

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Trump, Netanyahu y la valla deseparación  

Los pilares en los que se asienta la relación entre Estados Unidos e Israel hoy en día son bien conocidos. Israel es una democracia amiga (por muy defectuosa que sea) en una región llena de autocracias y, por lo tanto, se hace acreedora de un mayor crédito emocional y normativo con los estadounidenses. Una influyente red de lobbismo “pro-Israel”, compuesta por organizaciones judías y evangélicas, mantiene una relación positiva con Israel en la agenda política. Eso, además de la relativa debilidad del lobby “pro-palestino”, convence a los políticos estadounidenses de que apoyar a Israel es algo conveniente de hacer, especialmente durante las elecciones. Israel es también un capital estratégico para Washington, a través de la producción conjunta de defensa, el intercambio de inteligencia y la cooperación militar.

La relación pasó un largo período de gestación; No siempre estuvo tan cerca. A partir de 1948 hasta los años 70 el gobierno americano estaba dividido en su posición respecto de  los beneficios de ser “favorable Israel”, mientras que el antisemitismo era extenso entre la población americana. El linchamiento de Leo Frank, la oposición a la inmigración judía a mediados del siglo XX, las alabanzas de Henry Ford y el padre Charles Coughlin y las cuotas de los solicitantes judíos a la escuela de medicina hicieron que los judíos estadounidenses estuvieran reacios a involucrarse en la actividad política. El lobby pro-Israel estaba compuesto principalmente por individuos prominentes de comunidades religiosas y legales, cuyo acceso y capacidad de persuadir dependía de quién estaba en la Casa Blanca.

La cooperación militar era mínima. Los Estados Unidos participaron en la Declaración tripartita de 1950, mediante la cual el Reino Unido y Francia proclamaron que no venderían equipo militar ofensivo a las partes del conflicto árabe-israelí. Las primeras armas avanzadas-misiles antiaéreos- fueron vendidas a Israel en 1962. Sólo a fines de los años setenta armamento y ayuda militar se convirtieron en un componente importante de la relación.

En otras palabras, no hay nada automáticamente cercano en las relaciones. Cambios en las condiciones internacionales y nacionales llevó a un fortalecimiento de la vinculación. Pero, de la misma manera, también pueden debilitar el vínculo.

Desde el principio, Netanyahu y Obama tenían prioridades y preferencias conflictivas. Pero si bien los contornos específicos de sus disputas pueden ser únicos, reflejan las cambiantes posiciones de ambos países, así como un cambio en su política interna.

La posición de Israel en el sistema internacional se ha fortalecido con el tiempo, y el país ya no está en peligro de aniquilación. Lo que ha cambiado es que la comunidad internacional ahora se opone firmemente al proyecto de colonización en territorios conquistados y está dispuesta enérgicamente a alejar a Israel de esos sitios. Por ejemplo, la Resolución 2334 de la ONU pide explícitamente al mundo que “distinga, en sus relaciones pertinentes, entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967.”

Cualquier gobierno israelí que promueva asentamientos se encontrará cada vez más aislado en lo que refiere a esta cuestión frente a la opinión mundial y en las instituciones internacionales. La política interna de Israel refuerza ese tipo de gobierno. El electorado del país se ha desplazado hacia la derecha. No es un movimiento permanente. Pero, la falta de una alternativa de izquierda viable a la derecha política y a Netanyahu específicamente, ha facilitado el dominio de la derecha nacionalista. Ese segmento de la clase política está comprometido con la expansión de los asentamientos. Cualquier esfuerzo internacional para obligar a Israel a poner fin a este proyecto es una amenaza tanto para la posición política de la derecha como para sus creencias profundamente arraigadas.

La posición global de Estados Unidos ha cambiado. El renovado esfuerzo de Rusia para ampliar su control, el desarrollo de la honorabilidad internacional de China y la creciente confianza en afirmar sus propios intereses por parte de varias potencias regionales han complicado el papel de Estados Unidos.

Pero lo más importante, la relación con Israel se ve cada vez más como una pequeña parte de un esfuerzo mucho mayor para ejercer liderazgo y lidiar con problemas globales. Los intereses de Israel están progresivamente alejándose de los de Estados Unidos.

En el frente interno, el empeoramiento de la polarización política junto con los cambios dentro de la comunidad judía de Estados Unidos ha convertido a Israel una cuestión partidista. Esto socava el consenso bipartidista de que desde los años ochenta estableció una estrecha relación con Israel como un importante objetivo político.

La elección de Barack Obama y Donald Trump refuerza esto. Por su parte, Trump no tiene ningún conocimiento o interés real en Israel. Debido a que quiere “sacudir las cosas” también en la política exterior estadounidense, su política con Israel se basará más en caprichos que en pensamientos cuidadosos. Su enfoque en China, Rusia y el comercio reducirá a Israel a una parte aún más pequeña de su estrategia global de Estados Unidos que bajo Obama.

No hay razón para pensar que ninguno de estos procesos en ninguno de los dos países se revertirá. No hay nadie en el horizonte en América o Israel que pudiera llegar a tener el poder, capacidad y disposición a traer las cosas de nuevo a la forma en que eran. Los cambios internacionales que acosan a ambos no muestran signos de debilitamiento.

Es hora de que legisladores y poblaciones de ambos países se pongan de acuerdo con esto.

Traducción: Daniel Kupervaser

1 Comment on Incrementar el apoyo a Israel ya dejó de servir los intereses de Estados Unidos

  1. Es verdad que Israel ha perdido importancia relativa y por lo tanto su valor disminuye. De todas maneras su peso especifico se determinará en el marco del equilibrio Putin-Trump y eventualmente China.

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