NI UNO NI DOS ESTADOS. SOLO STATUS QUO

Ahora si, como Primer Ministro del Estado Judío, Netanyahu tiene sus justificativos para pedirle a su tío que le regale unos cuantos dólares en efectivo para derrocharlos majestuosamente junto a su esposa Sara en una botella de champagne rosado y un costoso y renombrado puro cubano. Tiene muy buenos motivos para festejar al estilo que acostumbró al pueblo judío.

Con su conocida paciencia y pericia política creó el ambiente apropiado de una supuesta, próxima y critica batalla por el destino de Israel que solo él puede salvar. Así logró demostrar que es capaz de sobreponerse a los escollos que le presagiaban los medios informativos, la oposición de su coalición y de fuera de ella para convertir a la nueva y extravagante administración estadounidense en fuente de justicia divina y su escudo protector.

El diario Israel Hayom, ese medio informativo que funciona como plataforma de apoyo a Netanyahu financiado con cientos de millones de dólares por su amigo, el multimillonario estadounidense Sheldon Edelson, se encargó de crear el clima apropiado ofreciendo la imagen final de la victoria de los buenos (Netanyahu y Trump) contra el malo (Obama).

Bajo el título de “Nuevo clima”, este diario afirma que “el encuentro Trump-Netanyahu en la Casa Blanca fue distinto: amistoso, cálido, casi familiar. También de importancia histórica: el nuevo presidente no dudó en desprenderse de la condición básica de su antecesor – la exigencia de dos estados. Uno o dos estados, hagan lo que ustedes quieran, dijo Trump, demostrando nuevamente su forma de pensar fuera de lo común. Él prefiere un “negocio” que incluya estados árabes sunitas moderados frente a la amenaza iraní”[1], una solución regional.

“NUEVO CLIMA” O “LA VIEJA ARTIMAÑA”

Si bien es cierto que se puede palpar una tendencia generalizada a internalizar el mensaje de quien en la práctica cumple la función de vocero extraoficial del gobierno israelí, la realidad demuestra que no se trata más que de un gran show en donde la pomposa escenografía es un gran camuflaje para esconder el verdadero guion del espectáculo.

Todas las nuevas y viejas ideas, dos estados para los dos pueblos, un estado binacional, acuerdo de paz regional, en sus distintas versiones, no son más que excusas y artimañas con el único objetivo de ganar tiempo. En una maquinación parecida a la que puso en práctica con Obama al inicio de su gestión, Netanyahu logró comprar a precio irrisorio una póliza de seguro para el status quo con los palestinos. Este contrato le garantiza tranquilidad por un periodo de 4 a 8 años tanto en el frente externo con palestinos y europeos, como en el frente interno, en su permanente choque con la extrema derecha de su gobierno y partido.

Trump le dio tranquilidad a Netanyahu que, como buen sirviente del Estado Judío, se presentará como valla insalvable ante todo intento de mover a Israel del equilibrio presente.

En el frente externo prometió defender incondicionalmente a Israel en todo fórum internacional, especialmente en ONU, que se proponga criticar o implementar resoluciones en contra de intereses de Jerusalén. Para ser más específico, dos días con anterioridad a su charla con Netanyahu, Trump envió a Mike Pompeo, Jefe de la CIA, a entrevistarse en secreto con Mahamud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina. El objetivo fue advertirle que, si quiere bailar, que no se le ocurra un debka local, sino solamente al ritmo del folk americano. Según los medios “Pompeo le advirtió a Abbas que no tome ninguna medida unilateral en el marco internacional. Le prometió que Netanyahu no adoptará ninguna medida extrema”[2].

En el frente interno israelí, Trump se encargó de enviar un claro mensaje a la extrema derecha israelí para que no presionen a Netanyahu. En la conferencia de prensa exigió significativas concesiones también de Israel, y también, “frenar un poco el avance de los asentamientos en Cisjordania”.

Netanyahu tiene muy claro que ninguna de las alternativas barajadas en su encuentro con Trump tiene las más mínimas posibilidades de materializarse en un futuro cercano y mediano. La alternativa de dos estados para dos pueblos murió hace tiempo y la de un estado binacional tampoco se puede concretar pues el componente judío de la sociedad israelí no está dispuesto a dar ciudadanía igualitaria a más de 2,5 millones de palestinos de Cisjordania. El proyecto de acuerdo regional en Medio Oriente, por el momento, es un disparate estratégico que no resiste la mínima dedicación.

Israel posee un gigantesco poderío económico, político tecnológico y militar que lo ha convertido en una potencia, no solo regional, sino en el ámbito internacional. Todo ese arsenal de bombas que proceden de los talleres textiles de Dimona o la flota de submarinos modernos capaces de portar ojivas atómicas (todo según fuentes extranjeras) de nada valen y se convierten en chatarra obsoleta frente a un poderoso pertrecho estratégico palestino. Por más que la sociedad israelí no lo quiera entender, ese mortífero armamento en boca de los palestinos es la palabra “NO”.

Es cierto, no se trata de un arma que puede causar un desequilibrio estratégico y probablemente no lleve al pueblo palestino a logros significativos por un largo tiempo. También es cierto que no tienen muchas otras alternativas. La violencia les causa mucho más daño que beneficio. Pero la sociedad israelí no puede dejar de lado que para ella se trata de una dolorosa espina clavada en el trasero del pueblo judío, que mucho molesta, pero con todo ese descomunal poderío es incapaz de sacársela. La única posibilidad es negociar de igual a igual, cuidando la seguridad nacional, pero dejando de lado esa prepotencia de un poco más de terreno o colonias civiles que tanto caracteriza a sus gobiernos.

Para Netanyahu, las 5 décadas que continua el status quo de la conquista y dominación de Cisjordania pueden continuar por otras tantas más, las suficientes que garanticen su permanencia en la cabeza del gobierno de Israel. Probablemente crea que el problema se puede resolver mágicamente por alguna circunstancia ilusoria. Estos momentos están destinados a festejar otro paso más en la eternización del status quo.

Mientras tanto esa espina hincada en el pueblo judío propaga bacterias que infectan y degeneran la sociedad israelí y el judaísmo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 17-2-17

http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Ciertamente, una amistad entrañable”, Israel Hayom, 17-2-17

[2] “Jefe de CIA a Mahamud Abbas: No abandonaremos la causa palestina”, Nana 10, 15-2-17

1 Comment on NI UNO NI DOS ESTADOS. SOLO STATUS QUO

  1. A pesar que suena como algo promisorio el “proyecto de acuerdo regional en M.O.”, que Netaniahu utiliza para pretextar su evasion de negociar con los palestinos (fuera de otros pretextos que esgrime diariamente, como “los palestinos no estan dispuestos reconcer al estado judio…”), no es solo “un disparate estrategico”, sino que los estados arabes que N. pretende englobar en ese “acuerdo regional” no puede concretarse antes de que no existe un arreglo con los palestinos, que significa la creacion de un Estado Palestino independiente al lado de Israel.Estado desmilitarizado, pero con fronteras reconociadas . Y como es sabido Bibi N. no esta dispuesto a ello y hara todo lo posible para evitarlo con la ayuda de su nuevo apoderado mister Trump,que asimismo tiene otro Super Apoderado, mister Sheldon Edelson, que tambien vve en la nube de sus propias concepciones antipalestinas a rajatabla.

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