ENCENDER Y AVIVAR EL FUEGO ANTISEMITA EN ESTADOS UNIDOS

La colectividad judía estadounidense está viviendo una amenazante oleada de antisemitismo. Así lo expresa muy preocupada Carol Nuriel, Directora Ejecutiva de la Liga Antidifamación, organización judía destinada a luchar contra toda forma de discriminación “Con posterioridad a las ultimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, somos testigos de una demostración de antisemitismo que inclusive en nuestros peores sueños, en nuestras pesadillas, no hubiésemos podido imaginar”[1].

El pánico parece que también cunde en los altos niveles de la política israelí. Ytzhak Herzog, el líder de la oposición, reclama del gobierno de Israel estar listos para recibir una masiva ola de judíos huyendo del antisemitismo estadounidense[2].

Llama la atención que al mismo tiempo y con el mismo énfasis con que describe la incertidumbre y temor que los ataques antisemitas causan a su colectividad, Nuriel trata de deslindar toda responsabilidad por los acontecimientos del nuevo presidente electo y su gobierno. Ésta líder del judaísmo estadounidense asegura que “los hechos no comenzaron con la elección de Trump. El principio fue anterior. En los primeros meses de la campaña fuimos testigos de expresiones en contra de judíos y en contra de periodistas judíos. Está claro que no se debe vincular estos sucesos con Trump personalmente. Trump no tiene ninguna conexión con el antisemitismo”.

 

Proselitismo antisemita

Nuriel no es la única en exculpar rápidamente a Trump. Nir Moalem, Director de Contenidos del Canal 20 de Israel, el canal de la tradición judía nacionalista, sostiene que la responsabilidad de la creciente acometida antisemita en el presente es el resultado de una dejadez de la época de Obama[3]. Para el analista argentino Julian Schvindlerman “Obviamente Trump no es un judeófobo, pero deberá ser prolijo en su comportamiento”[4], Quien más defendió al flamante presidente estadounidense fue, por supuesto, Netanyahu. “No hay nadie quien apoye más al pueblo judío y al Estado Judío que el Presidente Donald Trump”, respondió el Primer Ministro de Israel ante una incisiva pregunta de un periodista israelí sobre la posible posición xenofóbica y racista de la nueva administración americana[5].

¿A qué se deben semejantes guantes de seda ante el flamante líder máximo de un país que está bajo el ataque de una ola antisemita sin precedentes? Simplemente se motiva por el hecho que ninguna institución judía estadounidense, ni tampoco ningún factor que simpatiza con las políticas del Primer Ministro israelí, está dispuesto a “arruinar” las nuevas e íntimas relaciones entre Netanyahu y Trump, principalmente ante la posibilidad que el nuevo Presidente estadounidense permita “blanquear y legitimar colonias judías en Cisjordania”.

Probablemente, y sin premeditación alguna, la mecha que prendió el fuego del antisemitismo en EE. UU la encendió Trump, pero el combustible que lo propaga y aviva lo acumularon previamente Netanyahu, unos millonarios judíos estadounidenses y directivos de ciertas organizaciones judías de ese país.

El reconocido analista Andres Oppenheimer es quien mejor describió la responsabilidad de Trump en el encendido de la chispa inicial de esta triste constelación. “Para ser justos, el Presidente Trump no es un antisemita, por lo menos en el sentido estricto del término. Pero uno tendría que vivir en otro planeta, o ver exclusivamente Fox News, para no darse cuenta de que sus palabras y acciones han llevado a la peor explosión de incidentes antisemitas en la memoria reciente de Estados Unidos. Trump creó este monstruo. Aunque probablemente Trump no tenga nada en contra del pueblo judío, ha desatado las fuerzas oscuras del racismo, la xenofobia y la intolerancia entre sus seguidores desde el primer día de su campaña presidencial. Y como figura pública, no se puede ser antimexicano, ni anti musulmán, ni burlarse de los discapacitados, ni decir que se puede agarrar a las mujeres por sus genitales, sin enviar un mensaje tácito de que está bien burlarse de las minorías, e involuntariamente alentar los crímenes de odio”[6].

Defienda primero América y no Israel

Parte de aquellos receptores del mensaje tácito de Trump, que la elección presidencial demostró que no son una minoría despreciable, seguramente identificaron a la colectividad judía como un factor predominante que opera en contra de la consigna de Trump “América, primero para los americanos”. Un resumen del accionar de los últimos 8 años de Netanyahu, millonarios judíos y ciertas organizaciones judías del país del norte, los pudo convencer muy rápidamente que el liderazgo del poder democrático en EE. UU está siendo aprovechado, estrujado, y en ciertos casos hasta controlado y humillado por intereses judíos y del Estado Judío. Éste es el material inflamable que aviva el fuego antisemita que encendió Trump y hoy en día se está propagando en EE.UU.

Los ejemplos son innumerables y se reflejan a lo largo de artículos publicados en este blog durante la última década. Solo vale la pena recalcar alguno de ellos.

Sería muy difícil suponer que una parte importante de la sociedad del país del norte no se sienta avergonzada de ver a sus dos candidatos presidenciales alabando a Israel cuando mendigaban dinero en círculos judíos para sus campañas electorales de 2012[7].

Tampoco sería prudente pensar que una sociedad pueda permanecer indiferente cuando ven públicamente candidatos presidenciales del partido republicano corren a buscar apoyo y financiamiento de un reconocido magnate identificado claramente con intereses judíos e israelíes en el marco que los medios estadounidenses denominan “Primarias de Adelson”[8].

¿Cómo pretenden que parte de la sociedad estadounidense no vea con disgusto la activa presencia de grupos, sobre una base étnica muy bien delimitada y con inmenso poder político, identificados con el judaísmo e intereses foráneos dentro de los republicanos y demócratas o en el Congreso y Senado. Se está hablando de la “National Jewish Democratic Council”, la  “Republican Jewish Coalition, AIPAC y J-Street?

Manifestación contra AIPAC

Será posible que los judíos del mundo no prestaron atención la dolorosa humillación que Netanyahu propinó a gran parte de la sociedad estadounidense cuando, pasando por encima de Obama, arengó en el estrado principal del congreso estadounidense a los representantes legítimos de esa sociedad delante de todas las pantallas de TV para que apoyen iniciativas israelíes y desbaraten la política de su legítimo presidente? En esa oportunidad Netanyahu trasmitió un claro mensaje a la sociedad estadounidense. En todo lo que se refiere a los intereses israelíes, la política exterior de EE. UU necesariamente debe subyugarse a los dictámenes de Jerusalén. Los intereses diplomáticos primordiales del país del norte comienzan por aquellos de Israel.

Todo ataque antisemita es inadmisible y como tal demanda un fuerte repudio. Sin embargo, nadie puede dejar de comprender el profundo sentimiento de aversión que con seguridad colmó a distintos grupos de la sociedad estadounidense, esta vez instigados por la campaña de Trump, cuando se dan cuenta que sus líderes son manipulados y hasta subyugados por intereses de Jerusalén.

Más aun, no puede pasar desapercibida la pasividad e indolencia generalizada que muestra esa misma sociedad estadounidense ante la creciente ola de antisemitismo frente a significativas protestas populares por la discriminación de mexicanos y musulmanes.

Lamentablemente, los judíos estadounidenses comienzan a cosechar hoy los frutos de la diplomacia de Netanyahu que no duda en usar el enorme poder de influencia de la colectividad judía local en beneficio del interés de Israel. Todas esas victorias pírricas que Netanyahu logró en los últimos 8 años enceguecen al liderazgo judío nacional sin que presten suficiente atención a la efervescencia anti judía que día a día se acumula, generaliza y legitima como consecuencia de tan clara demostración de preferencia de lealtad a intereses foráneos y no a la nación que les está otorgando ciudadanía.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 1-3-2017

http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Antisemitismo en EE-UU.”, Ynet, 22-2-17

[2] “Herzog: Get ready for mass Aliya from US”, Jerusalem Post, 27-2-17

[3] “¿Quién es el verdadero culpable de la creciente ola de antisemitismo en EE.UU.?, Nir Moalem, Canal 20, 17-2-17 

[4] “Trump y el antisemitismo en EE. UU” Julian Schvindlerman, Radio Jai, 23-2-17

[5] “Ola antisemita en EE. UU”, Ynet, 21-2-2017

[6] “¿Por qué aumento el antisemitismo bajo Trump?”, Andrés Oppenheimer, Enlace Judío, 23-2-17

[7] “Obama: No hay aliado más importante que Israel”, Iton Gadol, 1.12.11.y “Romney cerró su visita a Israel criticando duramente a Obama”, Infobae, 30.7.12

[8] “El besamanos de Adelson”, La Vanguardia, 29.3.14

2 Comments on ENCENDER Y AVIVAR EL FUEGO ANTISEMITA EN ESTADOS UNIDOS

  1. Sin duda que NETANYAHU es el responsable. Y siguen con la cantinela que no son los asentamientos piedra fundamental del incremento de la actividad antisemita en el mundo

  2. ana mercau // May 14, 2017 at 4:32 am // Reply

    Danny! Creia q no me mandabas mas articulos! Y recien x casualidad abri explorer y aparecio tu blog primero q cualquier cosa !

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