LOS PATROCINADORES DE DAIA

Según el diccionario de la Real Academia Española, patrocinio es la acción de una persona o institución destinada a apoyar y/o financiar actividades de otra persona o institución, normalmente con fines publicitarios. Este proceder se desarrolló y amplificó extensamente durante las últimas décadas en actividades expuestas a audiencias o públicos numerosos como alternativa de campañas publicitarias en conocidos medios de difusión. Inscripciones en vestimenta y equipamiento en el área del deporte es el ejemplo más común.

Limitaciones financieras de organismos sin fines de lucro en otras orbitas condicionaron a direcciones de estas instituciones a incursionar y perfeccionar la búsqueda de sponsors. Vinculaciones de carácter regional, vecinal, étnico, religioso, sentimental o ideológico de patrocinadores con los objetivos de estas asociaciones se convirtieron en el factor que determinó su predisposición al padrinazgo y financiación de éstas en situaciones donde la exposición mediática no justificaba dicha inversión como publicidad. Se trata de un tipo de compromiso moral sobre la conciencia del patrocinador. En los tiempos modernos de Internet, el medio más típico es la inclusión de banners, banderolas en páginas web de la institución patrocinada donde se le sugiere al lector la visita a la página web del patrocinador. 

Salvo el caso insólito que DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, se dedique a promocionar gratuitamente instituciones oficiales y empresas privadas, una rápida visita a su página web nos da una imagen de la composición de patrocinadores que ayudan a la financiación de esta institución judía.

Según la imagen difundida en Internet de los últimos días, en dicha página se publican 25 banners de quienes, aparentemente, cumplen la función de sponsors, patrocinadores.  De ellos, 4 corresponden a empresas privadas, uno a un sindicato, mientras que el resto, 20, está compuesto por el gobierno nacional, gobernaciones provinciales, municipalidades e instituciones oficiales dependientes.  Es decir, el 80% de los patrocinadores publicados por DAIA son organismos gubernamentales.

Imagen de la Página Web de DAIA

No solo este dato es muy significativo. Si se tiene en cuenta las relaciones tensas que resultaron del entredicho entre DAIA y el gobierno argentino anterior alrededor de la firma del memorándum con Irán y las investigaciones por la muerte del fiscal Nisman, llama poderosamente la atención el hecho que 5 provincias con gobernadores kirchneristas (Chaco, Entre Ríos, Formosa, Salta y Tucumán) aparecen como patrocinadoras de las actividades de DAIA.

Tampoco se puede pasar por alto otro hecho elocuente. Este comportamiento de entidades gubernamentales del más alto nivel en favor de DAIA es totalmente desconocido en páginas web de instituciones similares de otros grupos étnicos o religiosos.  Una rápida observación en Internet de organismos de representación de diferentes etnias en Argentina (Centro Islámico, Misión Libanesa Maronita, Centro Armenio) nos demuestra la presencia de empresas privadas patrocinadoras, mientras que las mismas instituciones oficiales que tanto patrocinan a DAIA brillan por su ausencia.

Otra imagen de la Página Web de DAIA

Este llamativo desequilibrio en el comportamiento de instituciones oficiales centrales de Argentina merece un intento de interpretación. Sin lugar a dudas, la página web de DAIA no se caracteriza por una visita masiva de internautas. Por lo tanto, el argumento de constituirse en una base de difusión masiva de información de patrocinadores gubernamentales, como alternativa de propaganda, carece de toda base objetiva.

Así como se descarta el argumento de base propagandística, tampoco se puede encontrar una interpretación en algún compromiso moral de estratos gubernamentales hacia DAIA tal como fue anteriormente descripto. Solo por el absurdo se puede llegar a suponer que entidades gubernamentales argentinas estén dispuestas a desviar fondos destinados a necesidades existenciales de la población para financiar actividades de la “representación política de la colectividad judía argentina” que en más de una oportunidad se preocupó por defender intereses foráneos.

Los dos tradicionales argumentos expuestos están muy lejos de dilucidar ese confuso comportamiento de entidades oficiales patrocinando actividades de la institución central del judaísmo en Argentina. La razón es otra.

La predisposición de las capas gubernamentales a desviar fondos destinados a financiar actividades del más alto liderazgo judío de Argentina es, con seguridad, el resultado de presiones e incesantes esfuerzos de empoderamiento de este último en los estratos de la toma de decisiones en el país. Esta práctica muy bien se puede interpretar como la compra de una póliza que le asegure a la institución y/o funcionario oficial cierta tranquilidad de parte de un sector con mucho poder de influencia.

Los acontecimientos del último tiempo nos brindan, entre otros, tres ejemplos muy significativos.

Como es de público conocimiento, la permanente puja entre sectores oficialistas y la oposición en el Congreso Nacional impide o dificulta la promulgación de normas que la sociedad requiere urgentemente. No es el caso cuando la DAIA está detrás de un propósito. Recientemente la insólita coincidencia entre oficialistas y opositores permitió la presentación conjunta del proyecto de enjuiciamiento en ausencia de sospechosos del atentado de AMIA, iniciativa de DAIA, pese a contar con la explicita y rotunda oposición de las tres agrupaciones de familiares de víctimas de dicho atentado.

En una entrevista de meses atrás, Diego Dinitz, Presidente de Hebraica, confesó públicamente la visión de la dirección comunitaria judía respecto de funcionarios oficiales en relación con intereses judíos[1]. Refiriéndose específicamente al Juez Daniel Rafecas dio a entender claramente que autoridades locales serán honradas y condecoradas en tanto y en cuanto expresen una solidaridad y una amistad con la comunidad judía. Sin embargo, como en el caso de Rafecas, si cambian de opinión, serán acosados y perseguidos por todos los medios legales posibles.

Como se recordará, Argentina votó favorablemente la resolución de UNESCO denominada “Palestina Ocupada” en cuyo contenido se criticó severamente a Israel por su conducta en Cisjordania. A los pocos días, en un encuentro privado, representantes de DAIA presionaron y lograron “convencer” a Rodolfo Terragno, Embajador argentino en ese organismo internacional, para que en el futuro el país vote de forma diferente ante situaciones similares[2].

Resumiendo: a instituciones, funcionarios y autoridades gubernamentales les conviene conservar y fomentar la amistad con instituciones judías.

La sociedad argentina deberá preguntarse a sí misma ¿cómo es posible que la conducta de la representación del pueblo esté condicionada a un comportamiento tan poco coherente y democrático?

Por su parte, la colectividad judía, si es que pretende ser parte integrada e inseparable de la sociedad argentina, deberá concientizarse del conflictivo destino con sus conciudadanos que la conducta de DAIA le garantiza para su futuro.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 12-4-2017 

http://daniel.kupervaser.com/      

[1] “Presidente de Hebraica: “El que cambió fue Rafecas, que años atrás expresaba solidaridad con la comunidad judía”, Iton Gadol, 12.09.2016.

[2] Entrevista a Rodolfo Terragno”, VisaVis, 8/8/16

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