VOTO ARGENTINO EN UNESCO: ¿PARA LAMENTARSE, ENORGULLECERSE O DESCONCERTARSE?

Rodolfo Terragno, Embajador argentino ante UNESCO, tuvo la oportunidad de votar la resolución denominada “Palestina Ocupada” en tres ocasiones durante los últimos 11 meses. En la primera, en junio de 2016, alzó la mano a favor. En octubre del mismo año el representante argentino se abstuvo, repitiendo esta conducta en la última votación de días atrás.

En todas ellas, directivos de la comunidad judía argentina, especialmente DAIA, como representantes informales de la diplomacia israelí, actuaron y se expresaron públicamente en referencia a este comportamiento diplomático argentino.

El voto argentino a favor de la mencionada resolución creó un serio malestar que condujo a una explicita exigencia de líderes judíos ante Macri para que modifique radicalmente su postura en el tema. En otra reunión separada lograron convencer a Terragno de la necesidad del cambio de actitud.

Pese a que la votación de la representación argentina en octubre de 2016 proyectó un significativo cambio en su proceder, ese comportamiento no satisfizo las expectativas de la dirección comunitaria judía. Al respecto, Cohen Sabban, presidente de DAIA, expresó públicamente su disconformidad argumentando que el voto argentino “le causó dolor”[1].

Sorpresivamente, la reiterada abstención argentina en la última votación del 2 de mayo pasado en UNESCO terminó por desorientar totalmente al liderazgo judío del país.  

El primero en reaccionar fue Cohen Sabban quien súbitamente se cruzó a la vereda de enfrente.  “Vemos con muy buenos ojos la decisión que ha tomado el Estado argentino con relación a Jerusalén, una ciudad santa y de las tres religiones monoteístas. Como argentinos que profesamos la religión judía nos sentimos orgullosos de la decisión ecuánime que ha tomado nuestro país. Felicitamos a las autoridades en el marco de la construcción pacífica de la convivencia de todas las colectividades en el mundo entero y en particular en Argentina”[2], declaró el presidente de DAIA.

Cohen Sabban, presidente de DAIA

Esta pirueta política no pasó desapercibida. Los medios de la colectividad informaron que “generó sorpresa y malestar en la propia entidad presidida por Cohen Sabban y el resto de la comunidad judeoargentina”[3].

Quien aceptó el desafío fue Sergio Pikholtz, presidente de la Organización Sionista Argentina. En diálogo con la Cadena Judía de Información Vis a Vis aseguró “La votación de la UNESCO, en el día de la independencia, a propósito de la soberanía israelí sobre Jerusalén, desconociéndola, no hace más que dimensionar el intento de esta corporación manejada principalmente por potencias árabes que deslegitiman al Estado de Israel. Saludamos a las naciones democráticas y libres del mundo que se opusieron, como Estados Unidos, Alemania, Italia y la república hermana de Paraguay. Pero lamentamos que la Argentina haya decidido abstenerse, no entendemos cuáles fueron los fundamentos por los cuáles la Cancillería Argentina votó de esta forma”[4].

Waldo Wolf, Diputado Nacional por el PRO y ex vicepresidente de DAIA, demostró estar un poco desconcertado o, dado su doble base de intereses, le es muy difícil tomar una posición clara al respecto. En declaración a la Agencia Judía de Noticias manifestó que “como argentino respeto la independencia del Poder Ejecutivo para ejercer el voto que considere. Como diputado entiendo de la complejidad de los equilibrios geopolíticos internacionales. Pero como judío no puedo celebrar ni felicitar a nadie por una abstención en un voto que le niega al pueblo judío sus derechos sobre su capital eterna e indivisible, Jerusalén”[5].

Sin lugar a dudas, todos estos distinguidos representantes de la colectividad judía argentina pecan por ignorar el trasfondo básico de la conducta de la diplomacia argentina respecto del conflicto palestino israelí. Pareciera que tienen en mente la posición de Israel y el liderazgo judío de EE. UU para modelar como en plastilina el comportamiento diplomático de esa potencia a favor de Israel en el mismo conflicto. En ese sentido, hasta ahora, Argentina no es Estados Unidos de América.

En las tres votaciones mencionadas al principio, la diplomacia argentina expresó claramente su apoyo a las resoluciones propuestas. En la primera lo fue de forma expresa y declarada, en las dos subsiguientes, tácticamente, lo dio por entendido. La nueva política de “neutralidad activa”, tal como lo propuso Terragno después que fuera amedrantado por la DAIA, conlleva a una abstención cuyo único significado es relacionarse positivamente con la propuesta árabe, salvo que no votan a favor para no exasperar a Israel y la comunidad judía local. Si todos los países que se abstuvieron en la última votación hubiesen votado en contra, la propuesta no se hubiese convertido en resolución.

Todo quien se informa de la visión que guía la diplomacia argentina no puede sorprenderse de la conducta expuesta en UNESCO. Como se recordará, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó (se puede decir por unanimidad – la abstención de EE. UU fue solo táctica al igual que Argentina en UNESCO) en fecha 23-12-16 la resolución 2334. En su texto se otorga a Israel el carácter de “potencia ocupante” en los territorios palestinos conquistados en 1967, y, por lo tanto, su pretensión de soberanía en la región, los asentamientos y demás actividades en esa región, incluyendo Jerusalén Oriental, son considerados ilegales y una flagrante violación del derecho internacional.

Canciller y Embajador Argentino en ONU

Argentina no participó de dicha sesión del Consejo de Seguridad, pero a los pocos días expuso pública y claramente su posición al respecto. Así lo detalló García Moritán, Embajador de Argentina en ONU: “Mi país reitera su preocupación por el persistente y continuo crecimiento de los asentamientos ilegales israelíes en los territorios palestinos ocupados y exhorta a cesar su expansión, tal como lo ha establecido la Resolución 2334 adoptada el pasado 23 de diciembre por este Consejo. Los asentamientos obstaculizan la paz, y debilitan la perspectiva de una solución de dos estados, promoviendo de ese modo la perpetuación de un status quo insostenible”[6].

Las votaciones argentinas en organismos internacionales relacionadas con Israel y su conducta en los territorios ocupados no son actos para lamentarse, enorgullecerse o desconcertarse. Es el resultado de una postura diplomática constante y nítida que se perfila como común a prácticamente todos los países del mundo. Es una realidad delante de los ojos de todos los argentinos. Por cierto, muy desfavorable a proyectos israelíes expansionistas con apoyo del liderazgo judío local. Solo es cuestión de reconocer la realidad.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 5-5-2017

http://daniel.kupervaser.com/    

[1] “DAIA sobre el voto argentino”, Iton Gadol, 14-10-16

[2] “Nos sentimos orgullosos de la decisión ecuánime que ha tomado Argentina”, Prensa DAIA, 3-5-17

[3] “Malestar en DAIA por el apoyo de Cohen Sabban a la abstención”, Iton Gadol, 3-5-17

[4] “Pikholtz: Lamento que Argentina decidió abstenerse en la votación en UNESCO, Vis a Vis, 3-5-17

[5] “Diputado Wolff: Como judío no puedo celebrar ni felicitar el voto argentino”, Iton Gadol, 4-5-17

[6] “Argentina también condenó las colonias israelíes en Palestina”, Clarín 18-1-17

2 Comments on VOTO ARGENTINO EN UNESCO: ¿PARA LAMENTARSE, ENORGULLECERSE O DESCONCERTARSE?

  1. Inés Olarra // May 5, 2017 at 8:21 pm // Reply

    Atrá, Adelante,parece que la Argentina no puede o quiere mantener una posición coherente hacia casi nada. Nadamos en un mar de contradiccioenes. Espero esto cambie, única formapodremos tener una verdadera política exterior, gracias
    Daniel por volver a mandarme tus comentarios. Un abrazo,Inés

  2. Herman Julio Kierszenson Mamet // May 6, 2017 at 4:57 pm // Reply

    Que lástima desaprovechar este artículo para comentar acerca de lo que no se sabe. No se entiende. No se ha estudiado.
    La resolución de la Unesco del año pasado negó la relación de la fe del judaísmo con Jerusalem. Por supuesto que es una declaración tan válida como proclamar que la tierra es plana. Como es indefendible el autor involucra la resolución del Consejo de Seguridad que es una clara venganza de Obama a a Netayahu por su juzpá de venir a Washington a combatir el acuerdo con Iran ante el Congreso y el Senado y además enviar un mensaje claro que el apoyo no es incondicional para todos los temas, en este caso los asentamientos. Esto ya empezó a cambiar con Trump, pero no sé si es para alegrarse.
    Las resoluciones de la Unesco han merecido la critica del propio Secretario General, lo que es absolutamente insólito.
    En vez de desgranar y profundizar bien este tema el autor se va por la tangente, demostrando que estos temas no son su fuerte. Lástima.

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