DISFRUTAR DEL HATIKVA Y LA MARSELLESA

El folklore israelí adoptó una expresión muy singular para caracterizar dudosas situaciones no definidas legal o formalmente. Calificar un acontecimiento o accionar como “kosher, pero hediondo” se lo puede interpretar como “legitimo, pero inadmisible”. Es decir, se cumple con las normas vigentes, pero no hay duda que moral o políticamente el hecho es deshonesto.

Direcciones comunitarias judías de la diáspora niegan rotundamente toda caracterización de la conducta de sus componentes como conducidas por la doble lealtad e inclusive no dudan en acusar de antisemitismo a quienes toman la iniciativa de asignarles tal calificativo. Sin embargo, repetidamente se incurre en situaciones en donde la negación o rechazo de esos liderazgos judíos peca por contradecir la realidad. Las últimas elecciones presidenciales de Francia nos proporcionan un excelente ejemplo.

Ciudadanos israelíes inmigrantes de Francia y que aún mantienen esa ciudadanía, lejos de proyectar indiferencia política a su país de origen, demostraron a la sociedad israelí y al mundo su predisposición a una activa y significativa participación en el proceso electoral del país galo. Pese a estar exentos de toda obligación legal de emitir su voto, 8,434 de ellos se acercaron a las urnas en la primera vuelta de dos semanas atrás, mientras que en el ballotage la participación saltó a 13,191 israelíes con pasaporte de la tricolor[1].

Israelíes con ciudadanía francesa hacen cola para votar en Israel

Esta expresiva y nutrida intervención (casi un cuarto de israelíes con ese derecho a voto) indica claramente que se está en presencia de un fenómeno político-social y no solamente de casos aislados. Más aun, meses atrás, en oportunidad que Trump fue elegido presidente de EE. UU, unos 120 mil israelíes se registraron para esa votación[2]. Como tal, esta conducta merece su análisis. 

El hecho que el ciudadano de un país obtenga la ciudadanía de otro es muy característico en el mundo moderno. En la mayoría de los casos tampoco representa una trasgresión a normas éticas cuando estos ciudadanos obtienen ventajas personales de tipo administrativo e inclusive económico. La situación es totalmente distinta cuando se trata de intervenir en procesos electorales que determinan el liderazgo y el camino a seguir por uno u otro país.

Votar y ser parte de la fuerza que elige el presidente de un país es tomar un compromiso cuyo significado es paralelo al juramente de lealtad exclusiva a ese país. No se puede recusar tan fácilmente la acusación de doble lealtad cuando la misma persona está votando paralelamente para la elección de la dirigencia de dos países distintos.

En el caso de israelíes que votaron en las elecciones de Francia la situación es mucho peor. Estos votantes no se establecieron en Israel casual o circunstancialmente como el caso de traslados por motivos laborales. Quienes hicieron uso del derecho a voto en Tel Aviv, Jerusalén y Netanya decidieron, como judíos, asociar su destino al del “estado de los judíos”, tal como lo define la nueva ley de lealtad que propone Netanyahu.

Más aun, repetidamente se escuchó el argumento que la decisión sobre qué boleta poner en la urna debería basarse en el candidato que ofrezca las mayores ventajas a Israel.  Votantes de un nuevo ejecutivo francés se guían por intereses foráneos a ese país.

En el día de la primera vuelta, la página Ladaat de judíos ultra ortodoxos analizó las alternativas con un artículo que sugestivamente se titulaba “Elecciones en Francia – ¿quién es bueno para los judíos e Israel?”. Al final de la nota dieron la respuesta: “Tanto en Israel como en la comunidad judía de Francia, se pondrían muy contentos si el candidato republicano François Fillon pasa a la segunda vuelta. Sería la continuación de la buena vinculación que se está construyendo con Jerusalén[3]”.

Elihau Shimoni, israelí de origen francés que vive en Netanya fue consultado respecto de sus expectativas de la elección y esta fue la respuesta que trasmitió al importante sitio de noticias israelí Ynet: “Espero que el ganador sea François Fillon. Es el único que nos puede ayudar, es el mejor candidato para nosotros e incluso ayer dijo en un mensaje que apoya a Israel, la paz y la solución de dos estados. Eso es lo que, a mi entender, es mejor para nosotros”[4].

En un informe previo a las elecciones francesas, el periodista Nisim Salame afirmó que “el mayor problema es una gran colección de candidatos que compiten por la presidencia que, desde el punto de vista judío e israelí, todos son problemáticos”[5].

No hay duda que la imagen más desatinada y disparatada que se pueda imaginar de estas elecciones de Francia la difundió la página informativa Nana 10 de Israel. Un soldado israelí uniformado se presenta en la urna para emitir su voto en la elección del nuevo presidente de Francia. Insólito. Solo es posible hacerse de una imagen entre dos alternativas. Ese soldado es un ciudadano francés en función de mercenario en Israel, o, se trata de un agente descubierto de intereses israelíes en Francia.

Soldado israelí vota en Israel para elegir presidente francés.

(Nana 10, 23-4-2017)

Se puede ser ciudadano francés, perteneciente al pueblo judío, que participa de las elecciones de Francia en cualquier lugar del mundo, o ciudadano israelí de origen francés, que vive y vota solamente en elecciones de Israel. Para ser honestos consigo mismos y no proyectar una imagen de doble lealtad, no se puede entonar al mismo tiempo y con el mismo fervor y compenetración la Marsellesa y el Hatikva (Himno Nacional de Israel). Preocupación por intereses de Israel en el mundo son prerrogativa y obligación únicamente de la diplomacia oficial israelí.

En elecciones israelíes la legislación electoral no permite este tipo de conducta a sus ciudadanos, con o sin otra ciudadanía, que viven en el exterior. Según estas normas, la permanencia en el exterior conlleva a la pérdida del derecho a voto, salvo aquellos en misión gubernamental u oficial.

Estas elecciones francesas en Israel, como de otros países donde votan israelíes con doble nacionalidad, se convirtieron en una transgresión a concepciones  democráticas básicas, aunque no legisladas formalmente, que no puede pasar sin recibir la severa crítica que corresponde.

Ojalá me equivoque.

Daniel Kupervaser 

Herzlya – Israel 11-5-2017

http://daniel.kupervaser.com/

[1] “Resultados primera vuelta elecciones en Francia”, Página Web de la Embajada de Francia en Israel, 23/4/17, “Macron obtuvo el 94% de los votos de franceses radicados en Israel, Enlace Judío, 8-5-17

[2] “Más votantes israelíes en las elecciones de EE.UU.”, Arutz 7, 24-10-16

[3] “Elecciones en Francia – ¿quién es bueno para los judíos e Israel?, Página Ladaat, 23-4-17

[4] “Israelíes de origen francés ya comenzaron a votar en varias ciudades del país”, Informe de Roxana Levinson, Iton Gadol, 23-4-17

[5] “En Francia no hay ningún candidato bueno para los judíos”, MIDA, 21-12-17.

3 Comments on DISFRUTAR DEL HATIKVA Y LA MARSELLESA

  1. Inés Olarra // May 11, 2017 at 6:08 pm // Reply

    Totalmente de acuerdo,Inés

  2. daniel Gelbert // May 12, 2017 at 1:19 pm // Reply

    Este tipo de comportamientos resultan de ignorar que esas dos lealtades pueden tener intereses opuestos y hasta antagonicos.Sorprende que en un pais como Francia con su larga tradicion de pensadores no haya una “inteligenzia” judia que oriente a su comunidad.Francia y Argentina:dos comunidades diasporicas en problemas.

  3. me emociona la foto del joven judío francés con el uniforme israelí votando por Francia.Es francés,su primera lengua es el francés, Francia fue su país y todavía le importa. Y le va a importar por muchos años. Y siente la necesidad de hacer algo por ella. Y mientras pueda lo hará. chapeau!

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