CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ: TRUMP A PUNTO DE COLISIONAR

Subtítulo: Netanyahu obamiza a Trump

Da la impresión que el conflicto palestino-israelí tiene reservado un espacio muy especial en la mente y corazón del nuevo presidente estadounidense. De otra manera es muy difícil comprender la visión antagónica de Trump cuando se compara su conducta respecto de esa confrontación frente al resto de sus desafíos internos y externos. La aplanadora del nuevo residente de la Casa Blanca se propone arrasar con todo orden o norma nacional o internacional que primaban hasta su elección. No así en el caso del conflicto palestino-israelí.

En este aspecto, y hasta la fecha, pareciera que Trump se ajusta estrictamente al molde de todos sus predecesores. Cargó sobre la diplomacia estadounidense la función de mediador independiente en el intento de búsqueda de una solución al conflicto sobre la base de negociaciones directas entre las partes. Justamente allí donde fracasaron todos los presidentes y cancilleres estadounidenses de las últimas décadas, Trump está convencido que, por el mismo camino, puede llegar a concretar el “negocio del siglo”.

Desde la toma de mando, y especialmente en los encuentros con Netanyahu y Mahamud Habbas, Trump no cesó en sus esfuerzos de ganarse la confianza de las partes con la clara intención de crear expectativas exageradas para cada bando. En sus esfuerzos de caer en gracia en uno u otro se arribó al absurdo de escuchar versiones totalmente contradictorias sobre cuestiones cardinales con diferencia de uno o dos días en boca de distintos funcionarios estadounidenses. El último incidente diplomático alrededor de la programación de la próxima visita de Trump al Muro de los Lamentos es un digno ejemplo de una serie de declaraciones y desmentidos, anuncios discordantes y contrapuestos sobre la misma temática y en nombre de la administración estadounidense.  

Tanto en los pasillos oficiales de Jerusalén como en Ramallah prefieren minimizar estos crujidos diplomáticos. No se puede incomodar al líder de la primera potencia del mundo.

También Trump en su visita a la región programada para el próximo 22 de mayo, al igual que sus predecesores, especialmente el tan odiado Obama, muy probablemente termine colisionando contra una pared de intransigencia.

Acuerdo palestino-israelí: Misión Imposible

Pese a que la realidad de medio siglo demuestra que prácticamente no existe ninguna posibilidad que una de las partes pueda lograr la denominada victoria definitiva e imponga su orden político y social en la región, una solución consensuada por ambos bandos sobre la base de la consigna “dos estados para dos pueblos” se alejó años luz de la posibilidad de materializarse.

Cuatro motivos interrelacionados son los principales condicionantes de esta incomprensible realidad.

  1. En los aspectos centrales que supeditan un acuerdo entre la Autoridad Palestina y el Gobierno de Israel, especialmente aquellos territoriales y de soberanía, existen diferencias abismales entre las exigencias mínimas de cada parte frente a la predisposición a concesiones máximas de la contraparte. 
  1. El descomunal poder de imposición por la fuerza militar y diplomática de Israel frente a una notable debilidad paralela palestina. 
  1. La concepción básica de Netanyahu que la eternización del statu quo vigente es preferible a una anexión unilateral de Cisjordania, tal como lo exige Bennet y sus secuaces religiosos con proyectos fundamentalistas, o una separación máxima con los palestinos por medio de una cesión territorial significativa, tal como lo propone la oposición. 
  1. El liderazgo palestino no está dispuesto a sacrificar su confort personal en el marco de la presente realidad frente a la posibilidad de crear las condiciones básicas de romper con el statu quo si toman la dramática e incómoda decisión de disolver la Autoridad Palestina transfiriendo todas las responsabilidades de la población de Cisjordania a Israel. De facto se estaría en presencia del fin de Israel como Estado Judío para dar comienzo a la Gran Israel como estado binacional con sus temibles consecuencias para el pueblo judío.

Las diferencias abismales 

Bajo la hipotética suposición que Trump de todas maneras logre un acuerdo de paz entre las partes en conflicto, también su implementación, al menos del lado israelí, sería muy dudosa.

En el marco de la constelación social y política de Israel de este tiempo, todo acuerdo mínimamente racional con los palestinos podría teóricamente gozar de un mayoritario y significativo apoyo popular en el estado hebreo. El calificativo de teórico quiere afirmar que en la práctica los halcones y las minorías del nacionalismo religioso con fuerte tinte fundamentalista tienen en sus manos suficiente poder político y de choque para disuadir todo intento de este tipo, o directamente sabotearlo hasta hacer imposible su puesta en marcha.

Es muy posible suponer, y ya hay quien elucubra en esa dirección, que justamente el Primer Ministro de Israel sea el guía y consejero de este llamativo accionar de Trump. En última instancia no hay mayor favorecido más que Netanyahu de ver a Trump dándose la cabeza contra la pared de este conflicto. De esta manera se concretaría el pronóstico que el mayor objetivo que se planteó Netanyahu con el triunfo de Trump fue justamente obamizarlo: dejarle el escenario libre para que demuestre al mundo, junto a su Canciller, que básicamente nada debe cambiar pues es imposible arribar a un acuerdo con los palestinos.

Esta visión pesimista de la próxima gira de Trump en la región no es la única. “El pensamiento que un presidente responsable de escándalos y altercados, provocador de crisis que se transforman en terremotos políticos, conduzca Israel a un histórico acuerdo de paz con los palestinos, o a la anexión de Cisjordania, es totalmente ridículo”, afirma Chemi Shalev. El destacado analista de la política estadounidense sostiene que con Trump el Mesías aun no arribó y que ambos proyectos totalmente antagónicos de la dividida sociedad israelí “no valen un céntimo si Trump continúa con el debilitamiento externo y el desmoronamiento interno de EE.UU. que fue y todavía es el principal sostén de Israel”[1].

La evaluación más cercana a la realidad supone que con posterioridad a la visita de Trump se formalizarán, como máximo, marcos de negociación directa de las partes bajo auspicio estadounidense, tal vez con participación europea y rusa. La labor de estos grupos de trabajo seguramente se dará por finalizada más o menos en término de un año sin lograr avance alguno, como consecuencia del llamado a elecciones anticipadas en Israel.

Netanyahu seguirá festejando la eternización del statu quo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel, 18-5-2017

http://daniel.kupervaser.com/

[1]El Mesías no viene”, Chemi Shalev, Haaretz, 15-5-17

3 Comments on CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ: TRUMP A PUNTO DE COLISIONAR

  1. Inés Olarra // May 19, 2017 at 3:11 am // Reply

    Bueno si triunfa si pese a todo triunfa Trump¿ cómo hará para implemen tarlo?

  2. Inés Olarra // May 19, 2017 at 3:14 am // Reply

    Bueno si triunfa si pese a todo triunfa Trump¿ cómo hará para implemen tarlo?

    Bueno todo será terriblemente dificil frente al poder israelita y la debilidad palestin a

  3. Cito Corsunsky // May 19, 2017 at 2:51 pm // Reply

    cuál sería la propuesta más inteligente y con mucho sentido común??? seguir dejando las cosas como están o por el contrario que Israel asuma de una vez por todas, mediante un referendum nacional que consulte a toda la población, árabe, cristiana y judía, qué quieren hacer con sus vecinos de Cisjordania y Gaza! Quién aportará las diferentes opciones el Gobierno o el Parlamento? Ya basta de insultos y mentiras. Tiene que haber algo, alguien, algún tipo de interlocución nacional o internacional respetable e imparcial (sé que será muy difícil hallarlo!) que proponga alternativas aceptables.
    La comprobada campaña de demonización y odio a los judíos, sabemos que no viene de ahora, pero lo que se hace en Cisjordania y Gaza con los escolares es algo muy sucio y no tiene denuncia a nivel internacional. Este comentario no es salirme de tema, es la base del conflicto actual. Preguntar a la población árabe de Israel qué prefiere: ¿seguir en el Estado de Israel o pertenecer al Estado Árabe de Palestina? Preguntar lo mismo a los niños y jóvenes que viven bajo la Autoridad Palestina! Yo no tengo propuestas porque sencillamente ni vivo allí y no puedo sentir diariamente el palpitar de su sociedad, independientemente de los intereses políticos, estratégicos y económicos que se enfrentan entre tantos sectores diferentes! Lo único que sé es que la religión debería ser sustraída drásticamente de la escena política, cosa que debe ser absolutamente imposible, por el momento! ¿Cuál es tu propuesta Daniel?

Leave a comment

Your email address will not be published.


*